miércoles, 29 de diciembre de 2010

MADRID

Me gusta vivir en Madrid. La descubrí cuando era un enano. Venía a ver a mis tíos y pasear por la Gran Vía, ver sus cines, todo lleno de gente, las tiendas, la gente comprando... me indicaba que ese era el lugar donde quería vivir. A los 18 años me vine a estudiar a Madrid y desde entonces he tenido una relación con Madrid de idas y venidas... Sevilla me secuestró por unos años y sin duda me enamoró; volví a Martos para cerrar puertas aún abiertas de mi pasado... pero desde hace unos años me asenté con tranquilidad aquí... Y con la serenidad de cierta madurez, empecé a reenamorarme de todo Madrid... Madrid es una ciudad que no descansa, es una tienda abierta las 24 horas... tengo la sensación, aunque esté de trabajo hasta arriba, que siempre es vacaciones... una ciudad donde convive con total naturalidad el estrés con la diversión sin límites... En Madrid puedes levantarte a las siete a trabajar, desayunar en una cafetería con humo y olor a mantequilla, trabajar durante horas y horas en la biblioteca del Reina Sofía y tomar un café en su elegante cafetería... comer un menú barato y sabroso... degustar el mejor de los cafés del starbucks en la plaza de los cubos mientras decides que película ver esa tarde... cenar en un restaurante único o en el peor de los restaurantes y todo por el mismo precio... saborear los mejores cócteles en el De Diego o las mejores ginebras en el guau... y no dejar de bailar hasta el amanecer y llegar a tu casa y ponerte de nuevo a trabajar... Sin duda Madrid es una droga... y por ahora estoy enganchado a ella... Lo de Buenos Aires sólo es una ilusión, una bella inocentada... Besos para todos pero como decían los Mecano... Quedate en Madrid!

4 comentarios:

JD dijo...

Ahora que citas a Mecano, te diré que ayer cuando hablabas de B.A. pensaba en aquello de Fangoria -"descongélate, cambia de estación"- y me parecía de lo más verosímil. Así que la mayor inocentada debe ser la más creíble.

Esta nueva entrada tuya me ha recordado el Madrid de 1978 a 1981 que yo también visitaba de paso. Un Madrid de hormigón y chintz, del scalestrix de Atocha, el Libro de la Selva en un cine del Barrio del Pilar, atascos de horas en la N-5 a Móstoles, granizadas en las terrazas de Recoletos y barquillos en La Corrala mientras miraba de reojo a los que se podían permitir una lasagna. La aceleración y los cambios, eso es Madrid y por eso la buscamos.

Besos.

patry dijo...

pero q mamón, q me lo creí pedazo de....bueno pero sabes una cosa? q me alegra q te quedes en madrid, y este año tenemos q vernos más antonio, yo exprimiré mi tiempo de la uni y los trabajos pa quedar por lo menos una vez cada dos semanas.
un besazo amor

Inmaculada Pedrosa dijo...

¡Qué grande ese Madrid donde te sientes siempre de vacaciones!

Me quedo sin ir a Argentina

Te robo un beso....

Felicis, en Madrid dijo...

Bueno, ayer vi tu Isaac y hoy, buceando por la red, doy con tu blog. Nada, sólo decirte que la obra tiene fuerza, que aunque al principio se la veía caer peligrosamente en el tópico, al final me encantó. No sé, será que la historia me tocó la fibra sensible, pero me encantaron ese Nacho y esa Marta, que además estaban tan bien interpretados. Qué ironía que sean precisamente los pijos, los constreñidos, los que más juego den como personajes. Y que ella, Marta, termine siendo la más lúcida. La escena del insomnio fue bestial, y aunque el final me pareció un poco forzado, me recordó a la peli Mucho más que amigos (¿la has visto?), que me encanta. Pues eso, tío, que enhorabuena!