domingo, 26 de octubre de 2008

DOMINGO POR LA MAÑANA

Domingo por la mañana. Esta noche se ha cambiado la hora. Los que no hemos salido y hemos dormido una hora más, llevamos ya un rato con la lavadora centrifugando. No me gusta este cambio de hora. Anochece mucho antes… y sin duda desde hoy la sensación de invierno ira creciendo de manera agigantada. Por lo que me despierto contrariado… pienso que me gustaría andar hacía atrás… sí… volver a agosto a Lisboa… y como no puedo hacerlo. No lo hago. Recibo un correo de vueling donde me ofrecen vuelos a 30 euros…

Y todas estas palabras son nada más que excusas para no decir que estoy tremendamente jodido… triste… bloqueado… que necesito resetear control, alt, supr… y como tengo un mac, no puedo… y tendré que forzar una salida… o yo que sé… que necesito escaparme de mi mismo… no pensar… no volver mi cabeza a estos dos meses… que han sido felices… pero que se han disuelto como el mejor de los caramelos… y está dejando un regusto amargo… y no quiero… si es sólo un caramelo… que sea eso, un caramelo… pero que no deje ningún regusto… la cabeza no deja de desordenar pensamientos… y es un bullir desorientado… como esta entrada que no termina de decir nada… porque no sé aún que decir… porque no sé si debo asumir una nueva despedida… un nuevo adiós… un nuevo fracaso… ¿por qué lo vemos como fracasos?... ¿por qué no como triunfos personales?... Estás preguntas las hago para mi mismo y me gustaría responderlas con mi Mamen… Sé de sobra que hay algo que ha dejado de fluir con naturalidad… los acoples no han funcionado… Soy excesivo… abierto… soy ruidoso… provocador… vital… no tengo miedos… sólo a mi mismo… voy a por todas… me gusta exteriorizar lo que siento… no soporto dejarme cosas dentro… y cuando las cosas no fluyen, empiezo a tragarme palabras por miedo a que lo que era bueno deje de serlo… y surge el miedo… y por unos minutos, unas horas, unos días… me niego a mi mismo y habito en el silencio, en una futura mentira… pero mientras eso ocurre las vísceras se me “enmierdan” y un día exploto y no admito que las cosas no son como yo quiero… o como o necesito que sean… porque lo que era bueno ya es malo… ya no es natural… ya no es cómodo… ¿hay solución?, te lo pregunto a ti Mamen, mi gata preferida… ¿Se puede querer de formas diferentes? ¿se puede aprender a amar a otro como él lo necesita? ¿quién debe aprender? ¿los dos? ¿para amar hay que negarse, silenciarse, limitarse? ¿entonces por qué queremos amar? ¿por qué ser dos? ¿por qué? Cuando surgen todos estás preguntas… todo deja de fluir… entonces ¿qué hacer? Seguir andando… viajando… visitar a una antigua amante… ir a Lisboa… pienso… y no lo dudo. Compro un vuelo a Lisboa con vueling para el próximo 30 de noviembre a las 20:20 de la tarde. Falta más de un mes para ese día y no sé que me puede pasar… si habrá algo o alguien que me impidan viajar… si eso fuera así, sería tan importante, que no echaría de menos estos 30 euros. Pero sí echaría de menos Lisboa y sus calles… Tengo Nena Daconte dentro de mi cabeza y parece que cada una de las canciones están escritas para mí… “yo quería recorrer tus labios… descorchar mi vida junto a ti…” . Por eso en estos próximos 34 días que me quedan hasta que pille ese avión con destino conocido, deseado y necesitado… voy a tener que ensayar, que viajar unas cuantas veces Madrid-Martos-El Puerto de Santa María-Madrid… no sé si algún trasbordo a Sevilla, prometo seguir escribiendo, estrenaré en Madrid… tengo planificado casi cada día… y no sé si me agobio… no lo sé… no sé si me gusta… no lo sé… Sólo sé que el planning está hecho… y yo he dejado que se haga y sólo me queda asumirlo… no puedo romper… no debo romper… además, no tengo porque hacerlo… ya llegarán días de ruptura y de coger la vida por los cuernos… y decidir que hacer con ella… o que no hacer… y de volver a perder o a ganar… por ahora tengo 34 días hasta que me deseen de nuevo un buen vueling… y Lisboa me vuelva a recibir y yo la salude besándola en los labios… pues sin duda es mi amante perfecta… la que nunca me falla… la que me espera y no me recrimina… la que me da y yo le doy… sin una queja… sin un reproche… que me invita a un bica… a un mojito… a un amanecer con vistas o a una bella puesta de sol… me ofrece las mejores zapatillas de diseño… y un bacalao y un arroz… y un tranvía… y el Tejo con su ribera… y bares con hules de plástico… Ya sé que soy un pesado… que soy repetitivo… pero cuando estás enamorado… y yo lo estoy de esta luminosa ciudad… los defectos no se ven… se difuminan… no importan… es un amor abierto, un amor sin exigencias… porque nos hemos acoplado con facilidad… nos gustamos, no desentonamos… tenemos trayectorias comunes… somos vagas… somos abiertas… muy plebeyas y algo ordinarias… vivimos con lo que tenemos… y siempre estamos en crisis… nunca llegamos a fin de mes… nos gusta el cine… la música pasional… por lo que no tenemos miedo de cantar con el pulmón cuando sentimos el amor por nuestras venas y gemimos sin que nos importe que el vecino se despierte… y si debemos llorar lo hacemos cantando un fado… y abriendo las puertas de nuestras tabernas para que todo el que pasé sepa el porque de nuestro dolor… ambas somos portuarias… algo obreras pero nos gusta perdernos y ser señoriales por La Lapa… contradictorias y valientes… noctámbulas… habladoras… cafeteras… Mi amante perfecta me recibirá dentro de 5 domingos… y no me ofrecerá nada nuevo… porque ella y yo sabemos como somos… y lo que necesitamos…

jueves, 16 de octubre de 2008

CAROLINA

Hacía más de 9 años que no sabía nada de Carolina y Facebook hizo el milagro. Pero lo cierto es que los rezos por mi parte, para reencontrarme con ella, venían desde atrás. Desde que este verano, la casualidad o causalidad hizo que compartiera una cena con un antiguo compañero de la facultad, Salva.

A Salva y a mí nos costo reconocernos. Pasamos más de dos horas hablando sin saber que teníamos un pasado común… fue él quién me recordó… y al instante abrió una parte de mi memoria que tenía clausurada: los años estudiando ciencias de la información en Madrid. Esos años los veía tan lejanos, tan inservibles, incluso inútiles que había apartado de mí todos los flash-back que procedían de ese tiempo. Porque me estoy remontando al final de los años 80 y principios de los 90. Salva y yo compartimos clases, amigos, días en la cafetería… Entre esos amigos estaba Carolina.

Carolina fue a la primera persona que conocí cuando llegue a la facultad. Octubre de 1989… era un día de sol, yo entré a la carrera tarde por un fallo en los expedientes académicos… por lo que las clases habían empezado cuando llegué a Madrid. La noche de antes, mis padres me habían dejado en una especie de pensión residencia de mala muerte, porque con todo el follón del expediente no había podido entrar en ningún Colegio Mayor (que era donde debían ir los chicos buenos como yo). Y esa mañana era mi primer día en la facultad, en la facultad de ciencias de la información, más concretamente en la especialidad de Imagen y Sonido. Me vestí nervioso y me marché para la facultad. Todo era nuevo, las calles de Moncloa, el bus, la zona universitaria y por fin esa mole de cemento que era la facultad. Perdido por los pasillos, preguntando, encontré la clase. Una puerta naranja al fondo del pasillo izquierdo, margen derecho de la primera planta. Allí estaba primero de Imagen. Y allí llegué yo un poco antes de la nueve de la mañana, con mi carpeta bajo el brazo y todas las ilusiones del mundo. Y apoyada en la puerta, fumando un cigarro, con unos levis 501 algo anchos, una camiseta blanca, unos ojos azules grisáceos y pelo negro, bellísima… estaba ella. La vi y me encantó. Entré en clase, con miedo dejé la carpeta en una silla y salí. No sabía que hacer y con más miedo aún me acerqué hasta esa chica. Era lo que siempre había soñado hecho mujer… bella, moderna, enigmática… tremendamente perfecta… y le solté a bocajarro: “Mira soy nuevo, de Martos, es mi primer día de clase y no tengo apuntes, me los podrías prestar… bueno me llamo Antonio”. Ella me sonrió. Joder… era más guapa aún y simpática y me dijo que por supuesto, que se llamaba Carolina. Sin duda era la chica más bella de la clase. Al día siguiente le devolví los apuntes y me senté a su lado y se convirtió en mi Cicerone en los primeros días en la Universidad. Yo me veía como un pardillo de pueblo y ella era todo lo que para mí significaba Madrid y la universidad. Descubrí que le gustaba la noche y que salía por Bilbao y Malasaña… que nos gustaba la misma música: la Frontera, los Ronaldos, Texas y sobre todo la Granja… y ese increíble disco que se titulaba “Azul eléctrica emoción” que escuchábamos en su Renault supercinco azul con el color azul de sus ojos iluminándolo todo. Y fue en su coche, con las ventanillas bien subidas, para que no se escapara ni un gramo de humo, donde me hice mi primer canuto… A los que no me enganché ya que el tabaco nunca fue lo mío. Pero entre exámenes, trabajos, clases, cafetería, mucha cafetería, conciertos, biblioteca… nos fuimos haciendo amigos… Nos fuimos conociendo… y se fueron uniendo muchos otros: Alice, Silvia, Gabi, Miguel… Y Ramón… Joder, Ramón era el tío más bueno de la clase… menudo chulo… de Albacete… increíble… y nos robo el corazón a todos y hizo que mi personalidad saliera a la luz… y que Carol y yo nos uniéramos mucho más… y que los secretos desaparecieran y convertimos a Albacete en una ciudad supermoderna… digo la convertimos porque jamás la visitamos… soñábamos con cruzar la Mancha y encontrar en dicha ciudad la New York española… No fuimos a Albacete, pero sí a Martos… y de esa forma Carol le puso cara a mis amigos de los que yo tanto le hablaba y escuchar en directo a los Lubidine… grupo Marteño con el que la martirizaba en su coche… Fueron años de universidad… para ninguno de los dos los mejores de nuestra vida… pero sin duda sirvieron para encontrarnos, conocernos y saber que estábamos ahí… que nos unía un hilo muy especial… y que siempre estaría ahí… por mucho que la vida y el tiempo nos separará… y lo hizo… Yo me marché de Madrid rumbo a Sevilla y pensaba en ella, la recordaba pero no nos llamábamos… no sabíamos nada el uno del otro… Cuando me marche, la dejé novia con un chico majísimo… Argentino… jugador de rugby… Argentina y el rugby otras dos pasiones que nos unían… En el año 98 volví a Madrid a presentar un espectáculo en la sala Mirador… y la invité y ella se presentó a acompañada del jugador de Rugby que con el que vivía… Y al verla en el patio de la Mirador… supe que ese hilo mágico seguía intacto… Cada vez que traje una obra nueva desde Sevilla, ella se presentaba el día del estreno. Y de esa forma en el año 1999 conocí a su hija María… y la vida nos volvió a separar. Perdimos el contacto. Los móviles, los fijos… Todo lo que nos ponía unir de forma real. Pero ese hilo imaginario seguía vivo. Carol aparecía en mis recuerdos… me preguntaba qué sería de ella… dónde estaría… cómo podría averiguar su teléfono… vivíamos en la misma ciudad pero no nos cruzábamos… ¿seguiría casada… sería feliz… como de grande estaría María, su hija, y cómo de guapo y de argentino seguiría Fernando…? Incógnitas sin respuesta que me unían mucho más a ella…

Hasta que una noche de verano… en medio de una cena informal Salva y yo nos descubrimos… y el fantasma secreto de ella se hizo real… Salva podría conseguirme su teléfono por medio de un amigo común. Lo hizo pero era un teléfono antiguo… Nada, no sabía que hacer… hasta que hace menos de una semana tecleé su nombre en el facebook y apareció su perfil… No lo dudé, le escribí y ella respondió a las pocas horas… dudaba que le chico que le escribía fuera yo… “¿dónde estaba su Antonio, con sus gafas y gordito?” Intercambiamos móviles y me llamó. No lo dudamos y quedamos para almorzar. Ayer fue ese día… Nos encontramos en la Musa de Malasaña, no podía ser en otro sitio. Nos reconocimos tan solo mirarnos. Ella está aún más bella, serena, impresionante, madura sin una arruga, sin un gramo de maquillaje, con un tipazo de escándalo, sigue llevando vaqueros que le sientan como un guante y unas botas de cuero… los ojos siguen siendo los más cinematográficos de la vida real… y su pelo ha cambiado… ahora es algo pelirrojo… como tributo a su hija María que sí es pelirroja. Comimos Tortellini, pavo, pastel de pera y helado de vainilla… mientras fuimos desenmarañando la madeja de estos casi diez años sin vernos… No hubo silencios, sólo palabras, yo siempre más frenético que ella y siempre sintiendo que mis palabras las escuchan sus bellos ojos… que eran devoradas por ellos. Carolina tiene la virtud de escuchar con su mirada, de hablar con tiento y acertar en cada palabra… Nos dimos cuenta que la madeja, que el hilo que nos unía… seguía allí, invisible pero seguro… Tras la comida un café en una bella plazoleta de Madrid donde el sol del otoño nos invadía y nos reconfortaba… “A las 5:30 tengo que esperar a María que viene del Colegio… te acompaño hasta el metro… El hilo tiene que seguir… ahora si que no te quiero sacar de mi vida… me he preguntado tantas veces dónde estabas…” frases que entremezclábamos mientras nos despedíamos… una cena, unos vinos, una noche de marcha… nos abrazamos al llegar al metro… la contemplé alejarse… observé su espalda… a ella… y en ese momento recordé una estrofa de una canción de Loquillo “Supersónica” que decía… “Sí, alguna noche te iré a buscar para llevarte a las estrellas. Y aunque no te haya visto en años, por favor, consérvate bella..”

miércoles, 15 de octubre de 2008

AGONÍA

Me siento bloqueado, espeso, perdido, descentrado… busco mil cosas sobre las que escribir y no termino ninguna. Me da miedo el folio en blanco. Siento sudores cuando me pongo delante de él. No sé cual es la palabra con la que debo empezar. La que escribo no me gusta y la borro. Y así una vez, y otra y otra… me levanto, me vuelvo a sentar… me tomo una taza de kellogs creyendo encontrar la inspiración… y sólo me inspirar para ir al water y evacuar lo que tengo dentro de mis tripas… intento volver… dos palabras, una coma, un punto y seguido… y Rosana me cuenta su día y yo el mío… e intento exponer algunas de las cosas habladas en los folios que quiero convertir en trozos de vida pero no me sale… me vuelvo interrumpir yo mismo… necesito un café… salgo a la calle, con la excusa de despejarme… el mismo café de cada mañana… y mientras me lo tomo busco inspiración en el País… vuelvo lleno de noticias… que intento conjugar dándoles sentido en mi folio blanco del ordenador… Y me interrumpen mil y unas llamadas y yo me interrumpo haciendo mil y unas llamadas… la maestra con su vida, Ely con su ir y venir, Jesús con lo suyo… entran a ser protagonistas de mi mañana por unos minutos… intento que algo de lo que me diga me inspire pero nada… más vacio… y me pierdo en otros blogs… y me gusta todo lo que leo… me siento torpe ante ellos y hundido vuelvo al maldito folio de Word blanco… por fin me salen dos palabras, una línea… que me frena una nueva llamada de una compañía de teatro buscando una escenario donde actuar, y yo le doy largas… y me siento un cabrón… me siento que alguna vez, cuando yo busque ese escenario… alguien hará lo que yo acabo de hacer… pero no puedo hacer otra cosa… más folio en blanco… más torpes palabras que borro y borro… una se queda, sólo una y me siento orgulloso y para celebrarlo huyo hasta el facebook… y me pierdo en él… Mamen me sorprende con sus fotos y sus comentarios… intento responder a algunos amigos… y al final tampoco sé que decir en otros muros que me invitan a escribir… por lo que me siento en la obligación de volver a mi pagina de Word… que sigue casi igual de vacía… y de repente un mensaje de él… que me hace sonreír… que me llena de energía… y maldigo que estemos tan lejos… pero le respondo… aunque hoy no encuentro inspiración ni para los mensajes… aún menos para mi historia… y me entretengo jugando con extraños juguetes que José me ha regalado... y las posturas me inspiran otras cosas... y quiero estar con él donde esté... y más posturas y más ideas calientes... y pasa la mañana y llega la tarde y me siento agotado… bloqueado, espeso, perdido, descentrado… sólo he escrito dos palabras buenas… ¿dónde están las demás? Mañana será otro día… espero que aparezcan algunas más… sino tendré que aceptar que debo desaparecer… cortar móviles… desconectarme de Internet… cerrar las puertas a la vida y escribir… es lo único que puede salvarme de esta agonía… href="http://1.bp.blogspot.com/_VQmZ8WV6Btg/SPWTOnS3m2I/AAAAAAAAALw/MHA9d1Mwu_U/s1600-h/Imagen173.jpg">

viernes, 3 de octubre de 2008

DE MADONNA A RUFUS WAINWRIGHT Y CULO QUE ME TOCA.

Inicié estos 15 días de vacaciones viendo a Madonna en Sevilla. Un supermegahiper espectáculo que no te puede dejar indiferente y ayer concluí mi verano disfrutando de un concierto íntimo y maravilloso de Rufus Wainwright en el teatro Cervantes de Málaga. Dos espectáculos tan diferentes pero que sin duda tenían algo en común. Anoche intentaba averiguar que era lo que unía a Madonna y a Rufus. Y llegué a la conclusión que era que ambos sabían disfrutar con su ano. Que no tenían ningún complejo en poner su culo, en disfrutar de él o saber hacer que otra persona disfrute del placer anal.

El disfrute del ano es uno de los grandes tabúes de nuestra sociedad y está enraizado en lo más intimo de nuestro propio ser. Una de las películas que más me han influido, de diferentes maneras, en mi vida, La ley del deseo. Comenzaba con un tipo pidiéndole a otro que se lo follara… En realidad todo era un juego… y cuando el tipo que llevaba la voz cantante le pedía al chapero que le dijera: “¡fóllame!”. El chapero se volvía molesto y le decía que eso no era lo acordado…



Parece ser que si una persona es penetrada analmente por otra, la que está siendo penetrada se siente en inferioridad frente la otra. Hay personas que pueden sentirse de esa manera. Razones muchas. La primera, que la otra persona, la que te folla, te haga sentirte así. La segunda, que la sociedad, la educación nos haya inculcado a través de las religiones, de las costumbres, de los ritos… que dicha práctica es algo vejatoria, pecaminosa… y por lo tanto se rechaza. La tercera, está en nosotros mismo, vernos en inferioridad de condiciones frente al que nos penetra… Así podría enumerar muchas más… pero sin duda hay una razón física que nos frena y es el dolor… Tengo que reconocerlo, de primeras… si no lo has practicado nunca… y la persona que hay frente o espaldas a ti, cree que un culo es igual que una vagina y lo trata de esa manera no resultará fácil… Un culo es otra cosa, ni mejor ni peor, sino un culo… y hay que tratarlo con mimo… hay que saber hacerle mil y una caricias para que se abra poco a poco… no hay que tener prisas… no hay que ser brusco… hay que saber quererlo… amarlo… humedecerlo, activarlo… un culo está cerrado pero dispuesto a abrirse y hay que buscar la llave… ya que una vez abierto dentro nos espera mil y un placer… Dicen y creo que llevan mucha razón… que dentro del ano, los hombres tenemos escondido nuestro gran secreto, nuestro punto G… y cuando digo los hombres… no me refiero a los homosexuales… sino a todos… es ahí, en ese maravilloso lugar, donde Dios nos colocó el botón que desata todos nuestros orgasmos…

Me pregunto, siendo eso así, y puedo certificarlo ¿por qué se niegan heteros y homos a disfrutar de dicha práctica? Dicho uso nos hace más libres, nos hace romper tabús… y nos abre nuestros propios límites…

¿Cuántos prejuicios propios, internos y personales tendremos que romper más? Muchos creemos que vivimos en una sociedad libre… pero eso es mentira… lo que pensamos eso, vivimos en una burbuja falsa… una burbuja llena de permisividad… de vida positiva… de creernos que esta sociedad es una sociedad abierta… y lo cierto es que tenemos la bases para que así sea… pero los miedos están dentro de uno mismo… no fuera… Somos nosotros quien nos limitamos… quien nos ponemos excusas para negarnos a exteriorizar lo que sentimos… estoy seguro que habrá muchos hombres que disfruten de su punto g en intimidad pero que en público se nieguen a aceptarlo… que en la intimidad de su casa, de su dormitorio, de su baño… disfruten de mil y una cosa que jamás serán capaces de confesar en la barra de una taberna, a sus amigos o a sus familiares… ¿Dónde empieza la intimidad y donde acaba la cobardía vital? Muchas veces se confunden… se enredan y no sabemos o no queremos separarlas, diferenciarlas… es mucho más fácil vivir íntimamente en cobardía… limitar tu propia libertad.

Por eso Madonna y Rufus son grandes, son libres… ellos se muestran sin prejuicios… sin miedos… confiesan sus secretos, los muestran en sus obras… juegan con su intimidad y la convierten en música, en arte… No le tienen miedo a su culo… saben disfrutar de él, saben vivir la vida.