lunes, 25 de marzo de 2013
LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA MEADA
Llegamos al aeropuerto de Viena. Directos a la zona de Rentcar para recoger nuestro coche. Tomás con su divertida verborrea, da igual el idioma, convence a la chica para que nos cambie un Opel Corsa por un BMW… A la del alquiler de coches, una austriaca que le parece lo más sexy que me llame Antonio y lo pronuncia como si fuera la Melanie Griffith y yo fuera su Banderas, nos avisa que estamos locos por querer irnos a Budapest. Las carreteras están cortadas por culpa de la nieve y lo más racional sería quedarnos en Viena. Ni Tomás ni yo lo somos.

Pillamos nuestro BMW. Ponemos música y nos lanzamos a la carretera como si fuéramos Thelma y Louise en Centroeuropa. Nada más salir del aeropuerto hay una señal que nos indica Budapest y para allí que nos vamos. Hace un sol de escándalo y pensamos: la del alquiler de coches es una pobre desubicada. 50 km a toda pastilla. De repente comenzamos a ver una fila de camiones parados en el arcén de la derecha. La velocidad disminuye hasta que nos paramos en seco. Pero no hay restos de nieve por ningún lado… no entendemos nada… En un cuarto de hora de retención avanzamos menos de 100 metros… otro cuarto de hora y avanzamos 50 más… ¡Menuda suerte…! En la siguiente media hora avanzamos dos kilómetros… La fila de camiones sigue parada a nuestra derecha… Ponemos la radio, esperando encontrar alguna respuesta… pero sólo hablan en alemán… Tomás decide preguntarle al coche de delante… pero no saben ingles… Los camioneros abandonan sus cabinas para fumar y hablar entre ellos. Le insisto a Tomas para que hable con alguno de ellos… ¿Y si me violan?, me pregunta… Pues te dejas, le respondo. Tomás se baja. Yo con él y se pone a charlar con un camionero Rumano que nos informa que lleva tres días desde que salió de Alemania y que no sabe cuando podrá llegar a su destino. Nos agobiamos… ¿Qué hacemos?... ¿Avanzamos y en el primer cambio de sentido nos volvemos a Viena? Vemos que los coches avanzan con normalidad por el sentido contrario… Tenemos dos días para ver Budapest y nos lo vamos a pasar en la carretera. Se produce el milagro… los coches comienzan a avanzar… Llegamos a un cambio de sentido… la policía austriaca nos obligan a abandonar la autopista y nos hacen circular por una carretera secundaria… El paisaje es frío y árido pero avanzamos, aunque no sabemos hacia dónde… Llevamos dos horas en el coche y hemos hecho 50 KM. Tenemos hambre y ganas de mear. La carretera nos adentra por un pueblo austriaco que se llama Gols. Ni idea… y le propongo a Tomás… parar… comer… mear y decidir… con la barriga llena y la vejiga vacía todo parecerá algo más fácil… Al lado izquierdo de la carretera vemos un pequeño restaurante… Es un lugar lleno de cristaleras que dejan entrar el sol… nos parece agradable… pedimos permiso y nos dicen que por supuesto que nos dan de comer… ya que la camarera y el cocinero lo están haciendo… En la pequeña barra hay un hombretón, fuerte, rapado bebiendo una buena jarra de cerveza austriaca. Tomás pregunta ¿Está cerca la frontera con Hungría? Todos se muestras solícitos a respondernos pero el que más el hombretón que va vestido con un mono azul de mecánico con restos de grasa. Nos informa que él es húngaro y que puede indicarnos el camino… La camarera nos invita a sentarnos, no ofrece la carta… los precios son muy bajos, mucho más que en cualquier pueblo de España… y pedimos pizza y pasta… El hombretón vestido de mono azul, lleno de grasa, rapado, con unas manos grandes y unos hombros fuertes y robustos se acercan a nuestra mesa con una nueva jarra de cerveza y un mapa de la zona. Nos explica que estamos en el límite entre Hungría y Austria… en toda una llanura… señala en el mapa lo que tenemos que hacer para llegar a Budapest… como volver a incorporarnos a la autopista…
Tomás y yo no podemos dejar de mirarlo… tiene algo tan masculino que nos hipnotiza… confunde nuestra cara de salidos y piensa que estamos perdidos… y se ofrece a cruzarnos la frontera y llevarnos hasta la incorporación de la autopista… Cuando se va… los dos decimos a la vez: ¡Que Morbo! La camarera nos trae la comida y devoramos… El hombretón con mono de azul lleno de grasa, rapado, grande hombros, manos fuertes, espalda ancha y piernotas de futbolista nos sonríe desde la barra y levanta su jarra en símbolo de hermandad. Terminamos la pasta y tomamos un café. Llega la hora de partir. Nuestro nuevo amigo paga sus litros de cerveza y nos pide que lo sigamos… Nosotros bien obedientes lo hacemos… Sin dudarlo comenzamos a seguir una especie de furgoneta blanca… Allí va montado nuestro hombre… Nos mete por carreteras secundarias… terciarias… pero de buen firme… hasta que llegamos a la frontera con Hungría… una especie de antiguo control de aspecto soviético indica el cambio de país… De repente nuestro coche da un salto… el asfalto ha desaparecido… ha sido sustituido por grava… la carretera se ha convertido en una especie de carril…
Y es entonces cuando Tomás y yo comenzamos a imaginar… ¿Dónde nos llevará el hombretón con mono de azul lleno de grasa, rapado, grande hombros, manos fuertes, espalda ancha y piernotas de futbolista…? Y en ese momento nos decimos los dos al unísono… ¿Has visto el paquetón que le marca el mono? Nuestros calenturientos pensamientos se van fundiendo con la estepa húngara… Imaginamos que nos lleva hasta una cabaña perdida y solitaria… insiste en invitarnos a una cerveza… cierra la puerta tras nosotros y allí nos sodomiza y nos viola… como sin fuéramos las niñas de Alcásser… Le digo a Tomás: recapitulemos… no somos ningunas niñas… y de violación nada de nada… todo sería bien consentido… ¿Y si lo que le gusta es la dominación absoluta?, me dice Tomás… Entonces no nos va a quedar más remedio que resistirnos… ¿Y si aparecemos muertas?... Que trágica eres, hija… Estamos tan metidos dentro de nuestros escabrosos pensamientos que no nos damos ni cuenta que el hombretón con mono de azul lleno de grasa, rapado, grande hombros, manos fuertes, espalda ancha, piernotas de futbolista y marca de paquetón bajo el mono azul… para su coche en al arcén a tan solo unos metros de un paso a nivel… Se baja del coche… Tomas me dice: ahora es cuando nos va a decir que vayamos a su casa a tomar algo. Se baja también Tomás y se acerca a nuestro Brad Pitt particular. El hombre le dice algo que no llegamos a entender… Se coloca a nuestro lado del coche… de espalda a nosotros… y acertamos a divinar lo que ocurre a continuación… abre sus piernotas de futbolista, se baja la cremallera de su mono azul y se saca lo que imaginamos que será parte de su gran paquete que sostiene con sus manos fuertes, echa hacia atrás su espalda ancha, mueve sus grandes hombros, el sol brilla sobre su cabeza rapada… y empieza a echar una gran meada, nosotros miramos embobados desde dentro del coche como todo fluye… nuestras bocas se abren tanto pero no sale palabra ninguna… sólo admiramos… y dejamos que toda la cerveza austriaca riegue la fría estepa Húngara… No sé cuanto tiempo duró tan maravilloso espectáculo… Sólo sé que el hombretón con mono de azul lleno de grasa, rapado, grande hombros, manos fuertes, espalda ancha, piernotas de futbolista vuelve a meter su paquetón dentro de su mono azul y con una sonrisa, nosotros pensamos que morbosa, nos indica que le sigamos… por fin cerramos la boca… Cruzamos el paso a nivel… y varios kilómetros más tarde con un gesto de su mano y la luz del intermitente, cuando cruzamos un puente, nos indica que allí abajo está la autopista que nos dejará una hora más tarde en Budapest…
jueves, 14 de marzo de 2013
MI NO VIAJE A LA HABANA
Menudo carácter que tengo, como diría mi amigo Tomás. Mi puto pesimismo lo invade todo cuando las cosas no avanzan como deberían avanzar. Lo siento por Marcos que sufre a diario mis cambios de humor… tiendo a ser ciclotímico… y dejo que la negatividad lo inunde todo…
Ayer al mediodía, Tomás, Marcos y yo quedamos a comer en un restaurante de menú. El objetivo de la comida era que Tomás y yo organizáramos un fin de semana en La Habana, pensábamos marcharnos mañana viernes y volver el lunes… una auténtica locura pero había que aprovechar ya que los vuelos de Iberia con la Habana son cancelados en unos días y debíamos aprovechar. Para quien no lo sepa, Tomás es azafato de Iberia y tengo la suerte de ser su beneficiario por lo que puedo volar por precios más que mínimos allí donde Iberia te lleve.
Durante la comida, no estaba muy positivo… acababa de terminar el último capítulo de mi serie y la presión de estos último días… madrugadas escribiendo para poder entregar a tiempo… hacía que mi carácter estuviera ya por los suelos… pero la actitud de Tomás y el amor de Marcos hacía que me animará y me dejará llevar… ya estaba casi todo decidido: nos marchábamos mañana viernes a eso de las 5 de la tarde, a las 9 de la noche (hora cubana) llegábamos a la Habana. Tomás iba a poner los mensajes necesarios para que nos buscaran un hotel… ya habíamos decidido que dormiríamos en el mismo cuartucho para no gastar mucho… dos días para recorrer la Habana Vieja, conocer el Caribe… tomar el sol… ya me ha había advertido Tomás que nada de enseñar la pinga que serán muy comunistas pero allí el nudismo está prohibido… Y el domingo por la noche vuelta para Madrid, ya habíamos mirado los vuelos y las tripulaciones por si Tomás conocía a alguno de sus componentes, teníamos enchufe y podíamos volar aún más cómodos…
De repente suena mi teléfono, es una conversación de trabajo…
...y el mundo se me hunde en ese preciso momento. Entro en una espiral de negatividad de la cual no soy capaz de salir… Ambos me lo notaron… yo no sabía definir lo que me ocurría. Mi trabajo me afecta hasta unos límites que no sé controlar. Tomás se disponía a marcharse al Starbucks y nosotros a hacer unos compras. En el Corte Inglés mientras compraba capsulas para la Nespresso, me hundía aún más… Es en esos momentos cuando me paralizo… no soy capaz de seguir hacia delante… no soy capaz de avanzar. Me doy cuenta que no soy capaz de marcharme a Cuba... no voy a ser capaz de relajarme… de aprovechar esos días ni el viaje.
¿Pero cómo se lo digo a Tomás? ¿Cómo le explicó que aunque lo que más me apetece en el mundo es viajar con él, en este momento no voy a poder disfrutarlo? Marcos me nota bloqueado… soporta mi silencio… y es él quien me lleva hasta el Starbucks de la plaza de los Cubos. Me sienta delante de Tomás… y es en ese momento… cuando Tomás se convierte en ese amigo que te conoce, que sabe lo que te ocurre, que entiende tu malestar y te hace reír… Lo que viene ser un amigo… que sabe disculparte y que te busca opciones para que no te hundas aún más. Es Tomás quien toma la decisión de no volar a Cuba, sabe que en ese momento me está pesando más que relajando… Toma las riendas de la situación, como buen azafato de vuelo. Decide esperar a ver lo que pasa con el capítulo… y si el viernes todo esta normal… ya buscaremos un destino, cercano, donde poder pasar un par de días juntos y reír sin parar… porque como él bien sabe… y pone en práctica… Un día no reído… es un día no vivido…
jueves, 7 de marzo de 2013
VOLVER
Hoy vuelvo. Un año y cuatro meses después. Sé que ha pasado mucho tiempo. Que tal vez los blogs ya no estén de moda. Pero ayer mientras subía pesas me di cuenta de que lo necesitaba. Durante estos 16 meses y no sé cuantos días, me han pasado muchas cosas, todas ellas importantes. Me enamoré y aposté. Tomé conciencia de esta maldita crisis. Viajé al otro lado del Atlántico, tanto al norte como al sur. Rodé un cortometraje: Caipirinhas en Ipanema. Comencé a compartir mi casa y mi vida con Marcos. Me embarqué en el proyecto de una serie “Hermanos”, tan personal, que me ha tenido absorbido el mismo tiempo que llevo sin escribir aquí y algún que otro mes más. Conocí el placer de viajar como copiloto con la persona que quieres y recorrer media península Ibérica a su lado. Le enseñé los secretos de Portugal y él me enseñó amar el reino de Galicia, sus vinos, sus playas, sus alimentos y sus hombres… (también alguna que otra mujer). Aprendimos a compartirnos sin sentir celos pero permaneciendo juntos. Descubrí el placer de leer a Jhumpa Lahiri… Seguimos yendo al cine y consumiendo cultura a pesar del 21% de IVA. Continué buscando la canción perfecta… Tuve crisis, dudas y miedos y nada de estas cosas las compartí con vosotros.
¿Por qué? Pensé que mi blog había dejado de tener sentido, que había cubierto una etapa y que debía pasar página. Y sí, la había cubierto. Y sí, debía tal vez pasar alguna hoja que otra… pero durante este tiempo de ausencia se fue diluyendo, escondiendo e incluso perdiendo algo muy mío, algo que me había afianzado y que me había dado este blog. Cuando el último día del año 2006 lo abrí, no tenía del todo clara la intención del mismo pero fue el verano del 2007 y un viaje a Lisboa donde encontré la respuesta. Quería trabajar desde mi intimidad, crear desde mí, desde aquellas cosas vividas o dispuestas a vivir… quería transformar mi realidad, mejorarla o hacerla aún más conflictiva… que todo lo que veía me sirviera de inspiración. Este blog sería y fue el frontón, el tablón de anuncios… aquí exponía mis primeras ideas y luego las matizaba y las hacía crecer. Por ejemplo aquí escribí la historia que luego daría pie a mi corto… Pero por descuido, por vagancia, porque la vida me daba otras cosas maravillosas… descuidé este vinculo… lo aparté… quise caminar sin él… y fui perdiendo mi voz. Me fui olvidando de mí… dejaba pasar mil y una idea… no entrenaba… no me practicaba… no transformaba mi realidad para hacerla algo más perfecta… y mi voz se fue desvaneciendo, casi perdiendo… Me fui quedando vacío… Marcos me decía entre bromas: “Te he robado la inspiración”… Y hoy me he dado cuenta que estaba en otro lado… tal vez preocupada en vivir y en escribir esa serie, “Hermanos”, que espero que alguna alegría me dé, intentando ser otra voz. Hace unos días entregué el último capítulo… Marcos me seguía dando toques de atención, Félix desde los Ángeles no dejaba de hacerme propuestas… yo mismo en mi cabeza me tiraba de las orejas… No puedo esperar más. Ayer en la última serie del cuarto ejercicio de espalda una luz se encendió y tomé la decisión, la firme determinación de que mi realidad sea de nuevo en mi inspiración. Tengo que desempolvar mi voz… hacer gárgaras para aclararla… voy a ponerla a trabajar… seré de nuevo un observador… de nuevo jugaré con mi realidad, de nuevo la transformaré. No sé si es una etapa nueva. Un punto aparte o seguido… No lo sé y es lo que averiguaré mientras escribo aquí… He decidido apostar por mi voz. Apostar por mí. Volver por volver… No me queda otra. Es lo único que tengo.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
GONZALO VS VALENCIA
Viajando en tren, delante de un gran ventanal, con el paisaje pasando a toda velocidad, es fácil hacer el recorrido emocional de todo lo ocurrido en los último meses... El verano parece alargarse este año, incluso innecesariamente... Pero instintivamente sigo aprovechando los últimos rayos del sol que entran por la ventana para que bañen mi cara... Llevo la música puesta a toda hostia... Y dos mujeres a mi lado, comparto un asiento de cuatro, no paran de hablar, por los gestos imagino que debe ser algo interesante y personal... Entre una canción y otra escucho una ráfaga de su conversación que me llama la atención... Es que no me dio tiempo ni a cambiar las sabanas... Bajo el volumen del iPad... Disimulo... Miro el paisaje... Sigo con los cascos puestos, no escucho música, las escucho a ellas... La mujer morena sigue diciéndole: Yo le propuse que se quedara en casa, me dijo que tenía mucho trabajo y se fue. Esa noche había quedado con Reyes pa cenar y vino con un amigo que acababa de llegar de Valencia para trabajar en Madrid. Y no sé como pero terminamos en mi cama. Imagina la noche de antes había estado allí con Gonzalo. Se me mezclaba to, menudo follón... ¿Te sentías mal?... Me sentía de puta madre, un poco puta pero me gustaba la sensación... ¿Y qué has hecho?... Pues seguir. Que voy hacer... ¿Con los dos?... Sí, mira Gonzalo no se compromete, va a su ritmo y el de Valencia... ¿Como se llama?... Rubén... ¿Te gusta?... Es un tío estupendo, sincero, espera tengo una foto de él... Busca en su móvil y se la enseña, yo observo en el reflejo del cristal… La chica con el pelo corto le dice: A mí me gusta mas que Gonzalo... Ya es que tiene 15 años menos... ¡Es una chavalín!.... No te creas, es un tío muy maduro... Os lleváis 16 años... ¿Qué hago?... ¿Te gusta?... Creo que sí, lo malo es que en mi cabeza está Gonzalo, han sido muchos meses pendientes de él y no es fácil de olvidar... ¿Pero lo quieres olvidar?... No lo sé... Pero no puedes seguir con los dos... ¿Por qué no?... Yo no podría... Yo creo que sí... ¿Cómo lo vas a hacer? .... Como llevo haciendo hasta ahora: Gonzalo no pregunta, no le interesa lo que hago después de estar con él y con el chaval de Valencia he sido sincera...¿Qué dice?... Que le sea sincera en todo momento y que él está muy a gusto conmigo... ¿A ese chico le molas?... Y él a mí, se lo está haciendo de puta madre. El otro día estábamos en casa, él es del Levante y con esto que ahora va el primero quería que viéramos el partido y yo me puse a preparar una cenita, mira, de puta madre y la verdad es que hemos empezado a hacer cosas y es un placer hacerlas con él... ¿Y el otro no se entera?... Como nos vemos una vez en la semana , lo malo es que ahora tengo la cabeza dividida y de esa forma trivializo lo de Gonzalo... Te dio fuerte... Que si me dio fuerte, me angustié demasiado... Es un tío poco claro... Tiene su propio ritmo... ¿Qué ritmo?, ya sabes que me parece majo, un poco Koala pero tú necesitas otras cosas... No te creas... Entonces ¿por qué estás con el de Valencia?... Me gusta.... Te gusta porque te da lo que él otro no te da, ya te gustaría prepararle la cena mientras ve el fútbol... No le gusta el fútbol... Mientras ve una peli... No sé si le gusta el cine... ¿Qué le gusta?... Pues no lo sé y me gustaría saberlo porque a lo mejor no es pa tanto como creí al principio... ¿Qué te gustó de él?... No sé lo que era o lo que yo pensaba que era... Lo malo es proyectar... Lo hago continuamente.... No, lo haces cuando uno no te da lo que quieres... Si es verdad, yo me angustiaba pensando como podría ser nuestra historia... Yo lo tendría claro... Ahhh, sí pues yo no lo tengo nada claro... Yo pasaba de Gonzalo... ¿Por?... Hija, porque ese chico tiene sus cosas y tú necesitas alguien mas claro, como el de Valencia que tiene veinte y pocos y os da sopas con ondas a Gonzalo y a ti... Hija, pero cuando él tenga mi edad, yo seré una vieja... ¡No proyectes!….Ese chico es lo que llevas pidiendo hace años y ahora que lo tienes delante le vas a tener miedo...
La palabra miedo hace que me salga de la conversación y que ponga de nuevo la música de mi iPad a todo volumen... Miedo, miedo, miedo... Sigo pensando... Mientras veo que la luz del sol se va oscureciendo por culpa de unas nubes de noviembre y dentro de mi cabeza suena la canción de Noviembre de la Bienquerida... Que dice: Noviembre sopla revuelto... El frío y el calor se están tocando... Así es, así es como yo te recuerdo...
La palabra miedo hace que me salga de la conversación y que ponga de nuevo la música de mi iPad a todo volumen... Miedo, miedo, miedo... Sigo pensando... Mientras veo que la luz del sol se va oscureciendo por culpa de unas nubes de noviembre y dentro de mi cabeza suena la canción de Noviembre de la Bienquerida... Que dice: Noviembre sopla revuelto... El frío y el calor se están tocando... Así es, así es como yo te recuerdo...
lunes, 29 de agosto de 2011
PRENZLAUER BERG
Estoy sentado en la terraza de un delicioso café en el barrio berlinés de Prenzlauer Berg. Jesús ha entrado al baño y a por unos cafés. Yo observo extrañado que la mesa de al lado está llena de chicas embarazadas. No entiendo porqué, entonces caigo que al cruzar la plaza hemos visto un pequeño mercadillo donde se venden objetos para el bebe y ropa de niño... Los vendedores eran los propios padres.
De mis disquisiciones me saca la voz de un niño negrito, de no más de 4 años que se acerca hasta mí y me dice: Hola, soy Mateo, ¿tú quién eres?. Lo hace en un balbuceante español. Su padre que está en una mesa cercana, disfrutando del periódico y terminándose su brunch, le regaña con amabilidad: Mateo no molestes al señor… Le dice en un perfecto castellano.
No molesta y, bueno, si me ves como un señor, algo he tenido que hacer mal esta mañana a la hora de vestirme…
Disculpa pero no quería decir eso.
El papá se levanta y se acerca hasta mi mesa: Soy Jorge. Me sonríe: Debemos tener la misma edad, ¿no?...
¿Y te sientes como un señor?, le respondo irónico.
Mateo me enseña una jirafa lego con la que no deja de jugar, yo sin pensarlo dos veces lo subo en mis piernas. Le sonrío al padre y le digo: ¡Qué pasada de barrio!...
Eso dicen. ¿Tú primera vez en Berlín?...
No, la cuarta. Pero siempre había visto este barrio con prisas o de noche. Me parece una maravilla...
Eso nos pareció a nosotros y nos quedamos. Pensamos que podría ser un buen sitio para vivir...
Le sonrío, no sé que responderle y digo: Me llamo Antonio. ¿Sabias alemán, no?... Sabíamos un poco, yo por mi trabajo lo tenía fácil, pedí traslado y me lo concedieron... ¡Que valientes! Le digo con cierta envidia, ante la decisión de la que me ha hecho participe.
Cuando estás enamorado puedes con todo y buscar trabajo no es difícil en Alemania.... Mateo no deja de jugar con la jirafa. Yo juego con él mientras escucho a su padre. Tiene un extraño acento español: ¿De dónde eres?...
Huesca...
Joder, eres la primera persona que conozco de Huesca...
¡Ves! Has tenido que venir hasta aquí para eso, si te molesta el niño...
Ni mucho menos, me encantan...
¿No tienes?...
Que va, me gustaría pero lo veo tan difícil...
Eso pensé yo pero en menos de un año, estaba Mateo con nosotros...
¿Lo adoptasteis aquí?...
No, en Brasil, ahora estoy pensando marcharme para allá...
Lo está haciendo mucha gente, yo estoy aprendiendo portugués por si las moscas...
Tal vez nos volvamos a encontrar por allí...
Pero yo no dejaría este barrio por nada del mundo, se tiene que vivir tan a gusto...
El invierno es muy duro y bueno… para mí está lleno de recuerdos. Creo que nos vendrá bien a los dos un poco de calor…
Claro, el sol es tan importante, aunque vivo en Madrid soy del sur...
¿De dónde?...
Martos, un pueblo de Jaén...
Ya, de donde Rafael...
No, Rafael es de Linares pero se llama Martos de apellido...
Es verdad...
Supongo que el invierno aquí debe ser tela...
Sí, sobretodo éste, el más duro de mi vida...
¿Tanto frío ha hecho?...
Mi pareja murió...
Lo siento...
Fue justo al terminar las Navidades, lo atropelló un coche...
Joder...
Ya, nos hemos quedado solos...
A Jorge se le humedecen un poco los ojos. Mateo, instintivamente, se baja de mis rodillas y va hacia su padre. Se sube en él y pasea su jirafa lego por la barba.
¡Venga, vámonos, que es hora de comer...! Se pone de pie con el niño en brazos... ¡Oye, un placer!...
Lo mismo digo y ánimo...
Gracias, éste no me deja rato para pensar...
Imagino...
Tal vez nos volvamos a encontrar, me dice mientras se aleja, llega a su bici y monta al niño en un asiento trasero... En una playa de Brasil... Ambos nos sonreímos...
El mundo es un pañuelo, le digo con cierta emoción.
Sube en su bici... Pásalo bien en Berlín....
Me marcho hoy...
Buen viaje, entonces...
Los veo alejarse por las calles del barrio donde fue feliz. En ese momento sale Jesús con los cafés y me dice: el café por dentro es una pasada.
De mis disquisiciones me saca la voz de un niño negrito, de no más de 4 años que se acerca hasta mí y me dice: Hola, soy Mateo, ¿tú quién eres?. Lo hace en un balbuceante español. Su padre que está en una mesa cercana, disfrutando del periódico y terminándose su brunch, le regaña con amabilidad: Mateo no molestes al señor… Le dice en un perfecto castellano.
No molesta y, bueno, si me ves como un señor, algo he tenido que hacer mal esta mañana a la hora de vestirme…
Disculpa pero no quería decir eso.
El papá se levanta y se acerca hasta mi mesa: Soy Jorge. Me sonríe: Debemos tener la misma edad, ¿no?...
¿Y te sientes como un señor?, le respondo irónico.
Mateo me enseña una jirafa lego con la que no deja de jugar, yo sin pensarlo dos veces lo subo en mis piernas. Le sonrío al padre y le digo: ¡Qué pasada de barrio!...
Eso dicen. ¿Tú primera vez en Berlín?...
No, la cuarta. Pero siempre había visto este barrio con prisas o de noche. Me parece una maravilla...
Eso nos pareció a nosotros y nos quedamos. Pensamos que podría ser un buen sitio para vivir...
Le sonrío, no sé que responderle y digo: Me llamo Antonio. ¿Sabias alemán, no?... Sabíamos un poco, yo por mi trabajo lo tenía fácil, pedí traslado y me lo concedieron... ¡Que valientes! Le digo con cierta envidia, ante la decisión de la que me ha hecho participe.
Cuando estás enamorado puedes con todo y buscar trabajo no es difícil en Alemania.... Mateo no deja de jugar con la jirafa. Yo juego con él mientras escucho a su padre. Tiene un extraño acento español: ¿De dónde eres?...
Huesca...
Joder, eres la primera persona que conozco de Huesca...
¡Ves! Has tenido que venir hasta aquí para eso, si te molesta el niño...
Ni mucho menos, me encantan...
¿No tienes?...
Que va, me gustaría pero lo veo tan difícil...
Eso pensé yo pero en menos de un año, estaba Mateo con nosotros...
¿Lo adoptasteis aquí?...
No, en Brasil, ahora estoy pensando marcharme para allá...
Lo está haciendo mucha gente, yo estoy aprendiendo portugués por si las moscas...
Tal vez nos volvamos a encontrar por allí...
Pero yo no dejaría este barrio por nada del mundo, se tiene que vivir tan a gusto...
El invierno es muy duro y bueno… para mí está lleno de recuerdos. Creo que nos vendrá bien a los dos un poco de calor…
Claro, el sol es tan importante, aunque vivo en Madrid soy del sur...
¿De dónde?...
Martos, un pueblo de Jaén...
Ya, de donde Rafael...
No, Rafael es de Linares pero se llama Martos de apellido...
Es verdad...
Supongo que el invierno aquí debe ser tela...
Sí, sobretodo éste, el más duro de mi vida...
¿Tanto frío ha hecho?...
Mi pareja murió...
Lo siento...
Fue justo al terminar las Navidades, lo atropelló un coche...
Joder...
Ya, nos hemos quedado solos...
A Jorge se le humedecen un poco los ojos. Mateo, instintivamente, se baja de mis rodillas y va hacia su padre. Se sube en él y pasea su jirafa lego por la barba.
¡Venga, vámonos, que es hora de comer...! Se pone de pie con el niño en brazos... ¡Oye, un placer!...
Lo mismo digo y ánimo...
Gracias, éste no me deja rato para pensar...
Imagino...
Tal vez nos volvamos a encontrar, me dice mientras se aleja, llega a su bici y monta al niño en un asiento trasero... En una playa de Brasil... Ambos nos sonreímos...
El mundo es un pañuelo, le digo con cierta emoción.
Sube en su bici... Pásalo bien en Berlín....
Me marcho hoy...
Buen viaje, entonces...
Los veo alejarse por las calles del barrio donde fue feliz. En ese momento sale Jesús con los cafés y me dice: el café por dentro es una pasada.
viernes, 29 de julio de 2011
RAÚL, SALVA, FLÁVIO Y VÍCTOR
Estaba deseando hacer esto, sentarme y no hacer nada, sólo escribir. Reposar a través de las palabras algunos momentos vividos.
Siempre he pensado en el placer de escribir en los cafés, en los trenes. Viajo camino de Barcelona... El ave hace que el paisaje corra por la gran ventana de la izquierda... Música en mi cabeza...
Pienso en estas últimas semanas... Me remontó al orgullo gay... Y al reencuentro con Raúl en una fiesta en donde todos íbamos hasta arriba de todo. Fue una noche mágica: yo estaba enrollándome con un chico guapísimo, canario. Volví la cabeza para ver a mis amigos y me encontré con Raúl. Nos abrazamos nada mas vernos, y el canario desapareció para mí... llevábamos meses sin hablarnos, sabíamos el uno del otro por Facebook. Del abrazo pasamos al beso y luego ya no hubo límites... Nos comíamos en mitad de la pista... Nuestros amigos flipaban y al final salimos de la disco empujando las puertas de emergencia y llamando la atención de los seguratas... Raúl por culpa de las drogas me decía que yo era el hombre perfecto y yo me sonreía sabiendo que era mentira... Pero como me gustaba escucharlo... Llegamos a mi casa y dormimos abrazados para dejar pasar el efecto de todo... Al despertar follamos como siempre... Luego se fue para no volver... Como siempre...
Raúl nació el mismo día que yo pero 15 años después. Nos conocimos una noche de noviembre. Me gustó. Nos vimos un par de días y luego desapareció. La noche del estreno del Día que nació Isaac me reencontré con él en una discoteca y lo invite al día siguiente a la función. Le encantó. Tomamos unas cañas y no lo invite a casa a dormir. Pero un día después apareció en casa para traerme el desayuno. La cama con él siempre ha sido cálida, cariñosa, íntima... Siempre se ha quedado después de correrse y hemos dormido juntos, abrazados y hemos compartido desayunos y comidas... Es el único chico que se ha quedado a dormir en mi casa... pero cuando se va ya no sé que puedo esperar de él... Aparece su bipolaridad... Su no entrega... Sus alejamientos... Él...
Cuando desapareció esta última vez, me dejó sumido en un bajón post fiesta... Y fui consciente de la necesidad de afectos, de lo cansado que estaba de follar por follar... Y decidí aislarme en la playa en busca de sol y tranquilidad. Constató lo necesario que es que para mí el deseo físico hacia el otro... A mis 40 ya no me la pone dura cualquiera... Y necesito que ese físico se enlace con alguien especial... En la playa aparece Salva... Un tiazo de 38 años... con la cabeza bien amueblada... Con cultura... Con el que se puede compartir mil y una aventura. Es amable, cercano, directo, culto... Guapo... Tremendamente alto... Pero su físico me frena. Me jode. Me hace que no deje volar la pasión... Y lo que podría convertirse en una historia se queda en una maravillosa tarde en la playa con atardecer incluido, ducha, polvo, cena, helado y un nuevo polvo donde yo no me vuelvo a correr... ¿Desde esa muerte del deseo se puede construir algo? No encuentro respuesta.
A la semana siguiente viajo hasta Lisboa y de nuevo me sobrevino otro encuentro del pasado. Flavio es bello, divertido, enigmático, frío y cálido. Supongo que no le gusto tanto como él me seduce con su mirada de niño. Volvimos a follar, lo habíamos hecho en plena calle Lisboeta cuando lo conocí por el mes de Octubre, esta vez si me dejo subir a su casa... Fue agradable dormir con Flavio pero el despertar te empuja a una despedida...y a un adiós junto a un supuesto ya nos veremos para un café... Un café que no llega y de nuevo te marchas de Lisboa con la esperanza de volver para compartir ese soñado café y volver abrazar ese cuerpo de niño de 28 años...
Y vuelves a Madrid y te encuentras que Víctor, un chileno de 23 años salvajemente atractivo en todos los niveles, te espera casi como si fueras su amante... Hacía tiempo que nadie me decía las cosas tan bellas que Víctor me dice mirándome... sin pudor... Una semana donde encontrar afectos siempre deseados en una relación y pocas veces alcanzados. De repente una madrugada el deseo se desata y nos fundimos en él sin ningún miedo para confirmar una amistad que está por encima de todo. Compartimos unos días en la playa... Con una extraña sensación de no saber que somos pero con la idea de que no hace falta colocarle nombre... Compartimos amantes... Nos reímos con ellos... Y el sexo nos hace más próximos... Víctor se marcha a Chile en 18 días, por lo que, sea lo que sea, tiene fecha de caducidad colocada en la tapa como si fuera un yogur... Aunque prometo ir a verlo para que me enseñe su vida transatlántica... Para seguir creciendo pero sin fecha de caducidad.
Y ahora Barcelona me espera... En este verano lleno de emociones... Lleno de vivencias... Quiero seguir sintiendo y quiero seguir analizando... Cada vez creo que tengo más claro lo que deseo... Sólo hace falta que el destino me lo coloque delante... Y yo sepa verlo y disfrutarlo.
Siempre he pensado en el placer de escribir en los cafés, en los trenes. Viajo camino de Barcelona... El ave hace que el paisaje corra por la gran ventana de la izquierda... Música en mi cabeza...
Pienso en estas últimas semanas... Me remontó al orgullo gay... Y al reencuentro con Raúl en una fiesta en donde todos íbamos hasta arriba de todo. Fue una noche mágica: yo estaba enrollándome con un chico guapísimo, canario. Volví la cabeza para ver a mis amigos y me encontré con Raúl. Nos abrazamos nada mas vernos, y el canario desapareció para mí... llevábamos meses sin hablarnos, sabíamos el uno del otro por Facebook. Del abrazo pasamos al beso y luego ya no hubo límites... Nos comíamos en mitad de la pista... Nuestros amigos flipaban y al final salimos de la disco empujando las puertas de emergencia y llamando la atención de los seguratas... Raúl por culpa de las drogas me decía que yo era el hombre perfecto y yo me sonreía sabiendo que era mentira... Pero como me gustaba escucharlo... Llegamos a mi casa y dormimos abrazados para dejar pasar el efecto de todo... Al despertar follamos como siempre... Luego se fue para no volver... Como siempre...
Raúl nació el mismo día que yo pero 15 años después. Nos conocimos una noche de noviembre. Me gustó. Nos vimos un par de días y luego desapareció. La noche del estreno del Día que nació Isaac me reencontré con él en una discoteca y lo invite al día siguiente a la función. Le encantó. Tomamos unas cañas y no lo invite a casa a dormir. Pero un día después apareció en casa para traerme el desayuno. La cama con él siempre ha sido cálida, cariñosa, íntima... Siempre se ha quedado después de correrse y hemos dormido juntos, abrazados y hemos compartido desayunos y comidas... Es el único chico que se ha quedado a dormir en mi casa... pero cuando se va ya no sé que puedo esperar de él... Aparece su bipolaridad... Su no entrega... Sus alejamientos... Él...
Cuando desapareció esta última vez, me dejó sumido en un bajón post fiesta... Y fui consciente de la necesidad de afectos, de lo cansado que estaba de follar por follar... Y decidí aislarme en la playa en busca de sol y tranquilidad. Constató lo necesario que es que para mí el deseo físico hacia el otro... A mis 40 ya no me la pone dura cualquiera... Y necesito que ese físico se enlace con alguien especial... En la playa aparece Salva... Un tiazo de 38 años... con la cabeza bien amueblada... Con cultura... Con el que se puede compartir mil y una aventura. Es amable, cercano, directo, culto... Guapo... Tremendamente alto... Pero su físico me frena. Me jode. Me hace que no deje volar la pasión... Y lo que podría convertirse en una historia se queda en una maravillosa tarde en la playa con atardecer incluido, ducha, polvo, cena, helado y un nuevo polvo donde yo no me vuelvo a correr... ¿Desde esa muerte del deseo se puede construir algo? No encuentro respuesta.
A la semana siguiente viajo hasta Lisboa y de nuevo me sobrevino otro encuentro del pasado. Flavio es bello, divertido, enigmático, frío y cálido. Supongo que no le gusto tanto como él me seduce con su mirada de niño. Volvimos a follar, lo habíamos hecho en plena calle Lisboeta cuando lo conocí por el mes de Octubre, esta vez si me dejo subir a su casa... Fue agradable dormir con Flavio pero el despertar te empuja a una despedida...y a un adiós junto a un supuesto ya nos veremos para un café... Un café que no llega y de nuevo te marchas de Lisboa con la esperanza de volver para compartir ese soñado café y volver abrazar ese cuerpo de niño de 28 años...
Y vuelves a Madrid y te encuentras que Víctor, un chileno de 23 años salvajemente atractivo en todos los niveles, te espera casi como si fueras su amante... Hacía tiempo que nadie me decía las cosas tan bellas que Víctor me dice mirándome... sin pudor... Una semana donde encontrar afectos siempre deseados en una relación y pocas veces alcanzados. De repente una madrugada el deseo se desata y nos fundimos en él sin ningún miedo para confirmar una amistad que está por encima de todo. Compartimos unos días en la playa... Con una extraña sensación de no saber que somos pero con la idea de que no hace falta colocarle nombre... Compartimos amantes... Nos reímos con ellos... Y el sexo nos hace más próximos... Víctor se marcha a Chile en 18 días, por lo que, sea lo que sea, tiene fecha de caducidad colocada en la tapa como si fuera un yogur... Aunque prometo ir a verlo para que me enseñe su vida transatlántica... Para seguir creciendo pero sin fecha de caducidad.
Y ahora Barcelona me espera... En este verano lleno de emociones... Lleno de vivencias... Quiero seguir sintiendo y quiero seguir analizando... Cada vez creo que tengo más claro lo que deseo... Sólo hace falta que el destino me lo coloque delante... Y yo sepa verlo y disfrutarlo.
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