viernes, 10 de agosto de 2007

LISBOA

Llego a Lisboa cuando aún no ha amanecido. Extrañamente el bus se adelanta cerca de una hora ... son las 5:30 de la madrugada... las 6:30 en España. Estoy en la estación de Sete Rios, es una estación nueva, cerca del zoo y desconocida para mí. A mí alrededor turistas japoneses, algún español despistado y emigrantes que nos mezclamos sin diferenciarnos. Estoy en una sucia escalera esperando que abran las puertas del metro para poder ir a mi hotel y dejar las maletas. Luego me tomaré una bica con algo dulce y empezaré mi jornada. Lisboa madrugadora abre el metro. En el andé, me pongo algo de música para ver la vida de otra forma. La música me excita, me calienta el alma y esta tristeza mañanera, podria decir saudade, se hace más ligera. Un grupo de mujeres se saludan en el andén, es algo habitual, lo hacen cada mañana y me siento un intruso en su quehacer diario. Como si hubiera llegado, aquí, a su ciudad, a su vida y me hubiera inmiscuido sin pedir permiso. Eso somos los turistas, cotillas vitales que nos inmiscuimos dentro de las vidas de las ciudades para absorverle todo su jugo. Me gusta ser turista... Estallo al ritmo de la música que se está convirtiendo en la BSO de este día. La gente se sigue arremolinando al borde del ande, como temiendo que el metro venga lleno, yo no tengo prisa puedo esperar el siguiente.
Pero no esperé, llegué al hotel, correcto y bien situado, dejo las maletas... aún no me dan la habitación y de allí caminando a un rincón único de Lisboa: " La Praça da Alegria". Una praça llena de árboles milenarios en el corazón d ela ciudad... perfectamente cuadrada pero en cuesta, lo que hace que el pavimento se incline y se agriete. Disfruto del fresco de las siete de la mañana al ritmo de basament jazz. La praça custodiada por una pequeña comisaria y una pensión de putas que se llama sevilha... hay una mujer, seguramente brasileña, tendiendo en un ático decadente y maravilloso... Observo a los homeless en sus bancos... felices con el tiempo,no con su vida o tal vez sea a la inversa y continúo mis camino...
Desayuno en una pequeña panaderia cafe: "san Roque" cerca del mirador de San pedro de Alcantara... tiene una decoración art-deco de una riqueza aplastante y unos bollos y un café únicos... escucho constantemente: "Bom-dia"... le gusta decirlo con dulzura.... Estoy cansado, reventado... pero debo aguantar un rato más... y para eso nada mejor que la biça y andorrear por nlas callejuelas empinadas y desiertas de este bello amanecer agosteño lisboeta. camino por calles que me llevan desde la praça del principe real hasta el palacio de san Bento... Estoy sentado en una plazuela con mesas y sillas (algo típico de Lisboa): Travessa da Piedade... a su alrededor calles con nombres sonoros y olorosos: Jasmin, Palmeira... Una capital de casas de pueblo y azulejos... y al fondo el Puente 25 de abril... y el Tejo... siempre el Tejo...
Sigo caminando y escribo en otro mirador de nuevo con el Tejo al fondo y con un puente que une más al fondo... Escirbir en Lisboa una mañana fresca de Agosto que de repente se ha vuelto elegante y bella, que me ha ofrecido perderme por calles acompañado de una suave brisa... Una lisboa señorial, decimonónica y llena de emigrantes... sin turistas que aún están aletargados... Escribir para sentirme un poco más yo... escribir mientras viajo... escribir mientras vivo... fundirme con la ciudad, con su aire y con el paso de su gente...
Me gusta Lisboa desde hace muchos años... creo que me deje hipnotizar por ella desde el primer día que la abracé... pero hoy caminando sólo (S-O-L-A), he descubierto nuevas calles, nuevas casas, nuevas miradas sobre Lisboa... Hoy caminando sólo me siento más descubridor, un poco más yo y un poco menos equivocado.

5 comentarios:

Amador Aranda dijo...

Muy bonita, como siempre, tus crónicas de ciudades son preciosas. Un beso y pásalo bien.

Fumandoespero dijo...

Ay amigo...que bello leerte Lisboa, que bello recorrerla otra vez contigo...te echo de menos

popelina dijo...

Iluminada. Dura. Envolvente. Intuitiva.

Recuerdo desorientada como buscaba bajando pendientes y con la respiración entrecortada -me robaron el alma en el metro- el Tejo. Como tu bien dices, siempre el Tejo. Nunca antes había visto un estuario. Tu me llevaste pasando por Evora hasta allí. Paseé junto con mi amante -entonces supe que lo era- cada uno de sus rincones...y comí y tomé donde tú me llevabas (Biça do zapato, Terreiro do paso...).

Cuando regreses te mostraré aquel mi diario de viaje. Ahora, te echo de menos. Vive amigo, que espero tu regreso. Igual que este año nos toca Conil, deseo tornar un día a Lisboa e inhalarla contigo.

mientras... a sobrevivir como ella, esperando la decadencia con la misma dignidad.

Te quiero

compañeradeviaje dijo...

Leer tu diario de viaje es casi como estar allí mismo, disfrutando de las calles de Lisboa. A ver si al final me animo y me atrevo a ir, aunque sea sola.
Ya que entré sin permiso en la intimidad de tu blog creía justo dejarte algún comentario. Cuando quieras, el mio está abierto a tu visita.
Nos vemos en el teatro...
Inma

Anónimo dijo...

me ha gustado mucho el video de la revolución de los claveles, he recordado nuestra pequeña revolución en los principios de esta decocracia que quien iba a pensar en lo que se convertiria 30 años despues. bien para la gente como tu un abrazo Antonio