jueves, 4 de septiembre de 2008

ME GUSTAN TUS MANOS

- Me gustan tus manos.
- Te las cambio por las tuyas, responde, y de esa forma dejarías de comerte las uñas.

Es domingo 31 de agosto y estamos volviendo de Cádiz, de la costa de Zahara, Barbate, Bolonía, Los Caños y el cabo de Trafalgar… José Antonio es el chico de las manos preciosas y conduce. Me coloca su mano sobre la mía en el cambio de marchas. Él lo controla y guía mi mano cada vez que metemos una nueva.

Dos días antes nos habíamos encontrado en la Estación de Santa Justa. Pero antes hace 20 días, habíamos compartido un amanecer de película en Lisboa a ritmo del My Way de Frank Sinatra. Ese día nos miramos y hubo algo de magia. Luego nos separamos. Él debía volver a Sevilla. Durante tres semanas hablamos y nos mensajeámos. Dudábamos si la magia de ese primer encuentro era consecuencia de la energía de Lisboa, del alcohol, de las drogas y de Frank Sinatra…

Teníamos que despejar la incógnita. Y ambos con miedo decidimos darnos una oportunidad en Cádiz. Tal vez, el rincón de la península donde la luz es más pura y te ayuda a verlo todo mucho mejor.

Y nos encontramos el viernes al mediodía en Santa Justa, nos reconocimos, nos abrazamos tímidamente y nos montamos en su coche dirección los Caños de Meca. Yo había grabado música para el viaje, un regalo… Había confeccionado la banda sonora de esos días: Sinatra, Chet Baker, La costa Brava, Postal Service, Pet Shop Boys, La Casa Azul, Vincent Delerm y muchos más que fueron sonando mientras atravesábamos el bajo Guadalquivir y José Antonio me mostraba los pueblos en lo que había crecido y yo le explicaba porqué “los planetas” hacían poesía de la experiencia en “Un buen día” o le hablaba de la crónica de una separación a través de “la Buena Vida”.

Pero había tensión… teníamos dos días para conocernos… llegamos al Hotel… a la habitación… más tensión… El hotel no está mal, pensamos los dos… Nos echamos en las camas. No sabíamos que hacer. Él mostró su inseguridad… terminé una historia hace menos de dos meses, necesito tiempo… Yo entendí que me decía: no creo que follemos… y pensé… si quiere tiempo… tenemos todo el del mundo… Y mientras la luz se diluía por la ventana, los miedos hicieron lo mismo… José Antonio se quitó la camiseta y yo, tímidamente, le acaricié la espalda… Nos miramos y lentamente… mientras la luz desaparecía nos besamos.

Cuando nos dimos cuenta era cerca de medianoche y no habíamos cenado. Compartimos nuestra primera cena y una botella de vino de la tierra. Descubrí que él come poco y yo que los nervios me hacen comer mucho y muy rápido… y más si el pescado es bueno. Luego sentados en unos escaleras y con el mar de fondo compartimos mojito y coca cola (era él quien conducía).

Dormimos… él busco una manta para el frío… y al despertar nos fundimos en un nuevo abrazo. Buscamos el pasado de estas tierras en Bolonia, nos bañamos en su mar-océano… Mis amigos están cerca pero no nos cruzamos… aunque yo intuyo su presencia que me arropa… Nos untamos de arcilla y nuestra piel se vuelve sube al tacto mutuo… y el sol se esconde en las dunas de Bolonia mientras saboreo un nuevo mojito…

Al volver al hotel le duele la cabeza… yo con mis inseguridades, pienso que algo no va… Intuyo una distancia… pero los abrazos me serenan. Cree que una cena le reconfortará y lo hacemos en el restaurante del hotel. Yo pido un pescado de la zona: Borriquetas y menudo sabor… Él me pide un espidifén para su cabeza… Y me pide que no salgamos… A mí no me importa… volvemos a la habitación y es en ese momento cuando las máscaras caen… desnudos, uno frente al otro, empezamos a disfrutarnos… en medio de la noche, esta vez, yo tengo frío y él me hace entrar en calor.

Nos levantamos a la hora de dejar el hotel y nos vamos para Zahara de los Atunes y su playa de los Alemanes… Un lugar mágico donde la arquitectura de hoy se conjuga con la naturaleza… y empiezan las confesiones… él me dice que se excita si lo toco y me explica sus reticencias a expresar sus sentimientos en público… lo escucho y lo entiendo… Entiendo mi prisa… mi evolución… y me hipnotiza… y comenzamos a jugar con nuestras respectivas excitaciones… comemos Atún de la almadraba y ternera de la mejor... y seguimos confesándonos más trozos de nuestra vida… tengo la sensación de que el finde se escapa y necesito más tiempo… tiempo para más cenas, para más baños, para más arcilla, para abrazarnos en la cama y mirarnos… pero sólo nos queda un viaje en su coche de Zahara a Sevilla… Paramos en su heladería favorita de Barbate… y saboreamos helados de tarta de queso y turrón… y con la banda sonora del viaje iniciamos el regreso…

Observo su mano que la lleva en el cambio de marcha, de vez en cuando me roza mi rodilla… me excito… acaricio su mano con la mía… Él me mira excitado… y coloca su mano sobre la mía… y me invita a manejar las marchas pero dirigidas por él… lo miro y le digo…

- Me gustan tus manos.
- Te las cambio por las tuyas, responde, y de esa forma dejarías de comerte las uñas.

miércoles, 27 de agosto de 2008

CINE PARA LA FELICIDAD

Hubo unos años en que me olvide de vivir. O lo hacía a escondidas, en secreto, casi pidiendo permiso para hacerlo. Convirtiendo una simple cena con amigos en un infidelidad… Durante esos años… vivía gracias al cine… Iba al cine con una asiduidad semanal, llegaba a consumir 4 ó 5 películas a la semana, más todo lo que veía sentado en el sofá de mi casa. El cine me hacía sentir todo aquello que yo mismo me negaba en la vida. Recuerdo el día que coloqué el Canal Satélite Digital en mi flamante casa nueva. Supe en ese momento que esa sería la ventana que me uniría al mundo de lo visceral… Conocía al dedillo cada película que se estrenaba, estaba totalmente atento de la cartelera y no se me pasaba nada. Cuando acudí al cine o veía una película en casa, mi vida dejaba de sentir… yo dejaba de pensar… y soñaba por unos segundos que yo era otro…

Hoy en día… la vida se me ha impuesto… y aunque intento estar al día de todo lo que se estrena y ver cuanto más cine mejor… sé que cuando se encienden las luces de la sala, hay una vida fuera esperándome. Una vida llena de imperfecciones, de subidas y bajadas, de amores frustrados, de amigos maravillosos y otros a los que no comprendo pero quiero, de trabajos que no me gustan, de sueños por realizar, de sueños imposibles, de viajes sin monumentos ni museos, de catedrales llenas de luz, de discotecas ciegas, de noches de excesos y de tardes de cafés, de hombres guapos… y de hombres que me enamoran… de hermanas y madre, de familia de sangre y de familia de afectos…

Pero anoche volví al cine… Mi amiga Vero… me acompañaba… era la que me invitaba a ver la nueva película de Javier Fesser: “Camino”. Ella la había visto hacía unas semanas y me llamó emocionada diciéndome que tenía que verla cuanto antes… sabía que me iba a gustar. Sin duda iba condicionado positivamente. Pero había cosas en su contra, la hora: las diez de la noche y lo cansado que llegaba después de todo el día ensayando.

Pero se apago la luz de sala y comenzó la magia. El inicio te golpea con dureza y te deja atrapado en esa historia llena de dolor… Las primeras imágenes son de lluvia en una capital de provincias… Ves una iglesia… ves lluvia… y tus recuerdos cinematográficos te llevan sin querer a Calle Mayor… pero en unos segundos… estás sumergido en Ordet y tras este preámbulo de dolor… Fesser te hace revivir una época de felicidad que está filmada como el mejor cine de Summer de los 60 ó 70… del rosa al amarillo o adiós cigüeña, adiós… hay algo monjil… algo necesario para contarte en el mundo casto, opusiano en el que viven nuestros protagonistas… pero debajo de esta estética… está lo grande de la película… la construcción de la historia, como Fesser describe sus personajes, como los construye, como los hace humanos… Un guión sólido, lleno de verdad, lleno de humanidad… donde cuando aparece el dolor… te golpea como si fueras uno más… pero el dolor sirve para hablarte de algo más doloroso aún, la deshumanización del fanatismo religioso…

Las anteriores películas de Fesser me había parecido puros entretenimientos, muy bien rodados, pero entretenimientos… algunas veces con guiones que se iban desvaneciendo lentamente… pero ahora Fesser se ha convertido en nuestro Spilberg… sin duda es con el director con el que más códigos comparte… haciendo una película valiente, real, emocionante… los alicientes que deben tener todas las obras maestras… Y con interpretaciones llenas de verdad: Carmen Elías ganará este año todo lo que tenga que ganar por una de las construcciones de personaje más reales que he visto en años… pero a su altura está Mariano Venancio (¿dónde estaba este gran actor?), Nerea Camacho (que buen casting, encontrar una preadolescente con tanta magia), Manuela Vellés (que se merecía tener un personaje tan bien escrito como éste, para demostrar que es capaz de defender todo lo que le pongan, como hizo Caótica Ana)…

Anoche “Camino” y Fesser me hicieron por dos horas y media… salir de mi realidad… de una realidad llena de felicidad, de energía y de positividad… de un verano mágico que no quiero que se acabe… que quiero que cabalgue en el Otoño… un verano plagado de buenas sorpresas… un verano que comparto con Cynthia, con mi maestra, con Rosana, José y su prole… donde Luís me llena de vida… donde José desde Lisboa nos llena de saudade… donde Vero me enamora cada noche madrileña… un verano donde soy feliz… y donde el cine me evade también de esa felicidad… como en su momento lo hizo de la infelicidad…

lunes, 18 de agosto de 2008

SOBREDOSIS DE EMOCIONES

Necesito vomitar todo lo vivido en estos nueve días. Tengo el corazón dividido, la vida dividida… tengo sobredosis de emociones… sentimientos cruzados… ansiedad… desazón… vitalidad… dolor… los ojos llenos de luz, de amaneceres y de atardeceres… He vuelto a viajar a Lisboa… esta vez no iba solo… En un principio me acompañaba Cynthia y Félix… luego llegó la Maestra, la compañía invisible de José y Rosana, al día siguiente aterrizaron en coche la alegría de Luís y la templaza de Tomás… José me acogió en su casa y a parte de esta prole de amigos. Del pasado viajo Salva. José aportó a Luciano y las calles del Barrio Alto aportaron a mucha gente más: Javier e Iván; Javier y Bea; Dani y José Antonio, José y Jorge. La casualidad hizo que nos encontráramos con Carlos que también había venido en busca de tranquilidad a Lisboa. Cada uno se ha mezclado y se ha relacionado como ha querido o ha podido. Algunos se han vuelto a encontrar, otros se han fundido en una bella amistad, otros han compartido noches y mojitos, otros días de playa, otros confidencias y mentiras, otros amaneceres en miradores, otros desayunos, otros noches y drogas, otros mentiras, otros ilusiones, otros oraciones a Santo Antonio, otros habitaciones de hoteles, otros canciones, otros miradas, otros ilusiones, otros promesas, otros amantes, otros la Alfama, otros cenas, otros el barrio de Gracia, otros paseos abrazados, otros taxis, otros cama…

¿Y yo que he compartido? He vuelto a ver a sonreír a Cynthia, cada día está más bella, más grande, más limpia, más sana… Siente que puede volverse a enamorar y lo quiere hacer. Le reza a Santo Antonio y le habla de verdad, le pide por todos… No puede ir a su capilla, ya que es la primera en marcharse a Madrid… y yo camino hasta su Iglesia y traslado en un papel cada uno de sus rezos… La Maestra me acompaña en este peregrinaje y emocionada absorbe la energía que hay allí… y mira a Santo Antonio y le habla del amor… desde una verdad humana y profana…

José me abre su casa y me permite que encuentre por fin un hogar en Lisboa, José me cuenta su vida, yo le cuento la mía… Cynthia le cuenta la suya… y los tres nos fundimos en un conocimiento sin limites.

La noche hace que todo sea más confuso… que los sentimientos se entremezclen en miles de combinaciones… Una de esas noches de mojitos en el Barrio Alto y de bailar sin descanso en el Trumps… me descubro invitando a un chico, de mirada liquida y profunda, a desayunar y a ver amanecer en el Mirador de San Pedro… entre el café y los primeros rayos del sol nos descubrimos nuestras vidas… caminamos por callejuelas y nos sentamos en una escalinata que nos ofrece la ciudad a nuestros pies… una ventana se abre y comienza a sonar My Way de Frank Sinatra. Nos miramos a los ojos, sus ojos líquidos como si fueran láser sanan mis pupilas… y se nos dibuja una sonrisa que no sé muy bien que significa pero que me gusta. Él, una hora después, debe dejar su hotel y se vuelve a España.



Yo al día siguiente vuelvo a Madrid, a Martos y al tercer día ya estoy de nuevo de regreso en Lisboa… Vueling me desea un buen Vueling tanto a la ida como a la vuelta… y continúan los días de playa, los días de descubrirle a La Maestra mi Lisboa… y cruzamos el puente 25 de Abril mientras Javi e Iván nos regala un temazo de la Jurado y la Faraona que se llama: “Dejándonos la piel…” Como si fuera una premonición de lo que me esperaba...



... Al llegar a casa de José en busca de una ducha y unos pantalones limpios y una camisa para enamorar a la noche Lisboeta… alguien me sonríe… con unos tiernos ojos negros… y yo me empapo de ellos… me paralizo… y no sé como acercarme a ellos… lo hago con timidez… poco a poco… y durante una larga noche de excesos descubro que esos ojos negros y yo compartimos día de cumpleaños… que nos cuesta tomar una decisión... pero que cuando la tomamos, la tomamos… y que tenemos gustos similares por los hombres… el alcohol hace que la incipiente amistad crezca… él se fija en otro, un antiguo amante lisboeta mío… ¿casualidad o destino…? Pero esa noche… todo acaba… el chico de ojos negros se queda paralizado por el alcohol y debe marcharse… y al día siguiente reaparece, es mi última noche lisboeta, e intimamos algo más… no quiero invitarle a ver amanecer, ni a desayunar… eso es algo único y es para el chico de los ojos líquidos... sería una infidelidad hacía él … y mi antiguo amante reaparece en esta comedia romántica, robándome por esa noche su mirada oscura y llena de misterio… el chico de los ojos negros y yo nos despedimos con un abrazo y me pide el teléfono, no sé porqué me lo pide… intuyo que no lo volveré a ver más... y siento que Lisboa ha vuelto a jugar conmigo… que ha sacado todas mis emociones de paseo y me ha dejado totalmente desnudo frente a la vida....

Ahora escribo para ordenarme… para saber dónde estoy… para fijar los pies en la realidad… Estoy paralizado no soy capaz de mandarle un mensaje a ninguno, ni de hacerles una perdida, ni de llamar para mantener una conversación… tampoco tengo prisa… ninguna… sólo sé que estoy deseando amar… compartir… convivir… que lo necesito… que mi cuerpo me lo pide… que se lo he pedido por escrito a Santo Antonio de Lisboa… y también sé que Cynthia está conmigo, que la Maestra me da luz… que José me acoge en su ciudad, que Luís me acompaña en noches increíbles, que he vuelto a reencontrarme con Salva, que Félix vuelve a sonreír, que José y Rosana siguen siendo felices, que Verónica me espera en Madrid para compartir cenas únicas… y que todo ha sido gracias a Lisboa… esa ciudad que me saca para fuera y me mete hacia dentro… donde soy un poco más yo. Lisboa ha vuelto a ser el corazón de mi Verano.

martes, 29 de julio de 2008

SENSACIONES DE VERANO

El verano se ha impuesto. Llevamos ya más de un mes de la estación estrella del año. Y aquí sigo, intentando escribir un guión, intentando disfrutar de las altas temperaturas, perdido entre decisiones ajenas que no llego a comprender y que no puedo más que aceptar…

Pero a lo largo del día hay sensaciones que van llenando la jornada… quiero quedarme hoy con ellas… con el sonido del despertador del móvil,
El agua en mi cara y en el cuello que me despierta,
El amanecer lento y fresco,
El sabor del actimel,
La musiquita con la que arranca mi mac,
La luz azul de su pantalla,
El documento de Word, que en realidad es un folio en blanco,
El miedo a lo blanco,
La pereza al folio,
La valentía de la primera línea de dialogo del día,
Seleccionar una canción en el Itunes y empiezas a crear, a parir, lentamente,
Te atrancas… y vuelves a arrancar,
Te aceleras y vuelan dos secuencias,
El freno del desayuno,
Sabor de café mañana,
Sabor de cola cao Light hoy,
Kellogs mañana y tostadas hoy,
Y volver a empezar,
Y el calor impregna tu piel y te lo seca el aire acondicionado,
Y piensas en el agujero de ozono,
Las ideas cuestan cada vez más parirlas…
Y fuera hace calor…
Y dentro de tu cabeza las ideas se frenan…
No puedo más.
Necesito descansar.
¿Como en casa o menú en un bar?
Calle algún día y una pechuga a la plancha otro…
La tarde plomiza pesa,
La oscuridad de un local de ensayo.
Cuerpos que bailan para ti…
Y mientras buscas una canción para este (tu) verano en el ipod.
Y todo suena muy otoñal y melancólico para este calor.
Micah P. Hinson canta al amor con tormenta y caverna.



Martha Wainwright reclama desde su tristeza su lugar en el mundo. Se lo merece.



Carla Bruni sigue parloteando un triste francés igual de bien que en su primer disco… pero toca hundirla. Quiero ser Carla Bruni.



The new Raemon, catalán, canta en español sobre el desamor.


Sigur Ros firman el disco del año.



Pero no encuentro un tema que me haga saltar de felicidad mientras paseo por Madrid.
Pienso: queda mucho verano y mucha música por descubrir.
Deseo: Un viaje a Portugal… A Lisboa…
No siento el verano hasta que no he pasado unos días allí.
Cada vez que llego a Portugal siento que nací en el país equivocado.
Con sabor de cena en amistad pienso en playas compartidas.
Recuerdo: la noche del pasado viernes, compartida y solitaria, paseando de madrugada por una solitaria y fresca Granada.
El placer de las ciudades desiertas en verano.
Las terrazas que se convierten en improvisados chill out.
Algún festival pop por llegar.
Y todo esto hace que el verano, el día, vaya pasando…
Me acuesto.
Pongo el despertador del móvil…
Me duermo.
Sueño que en el corazón del verano haya una sorpresa para mí.

jueves, 17 de julio de 2008

¡Mari Carmen somos todas!



Ayer fue el día de la Virgen del Carmen… y el año pasado en mitad de la feria de mi pueblo… acompañados de María Del Mar… con megáfono en mano… Aurora hizo pública una verdad que todos sabíamos: “¡Mari Carmen somos todas!”.

Por eso quiero dedicar esta entrada a todas las indecisas, inseguras, perdidas, enamoradas, desenamoradas, oblicuas, Maria Del Carmenes que llevamos dentro... Ser Maria del Carmen es una filosofía de vida… todos llevamos una dentro… Un día puedes ser Carmen, otro te levantas Carmeli, una tarde te conviertes en Mayca… y una noche eres toda una Carmina… pero a la mañana siguiente eres Maricarmen, todo junto… y mientras comes te atragantas y sacas de ti a Carmencita… y esa tarde te pones delante de un lienzo y sale la artista que llevas dentro y eres mamen romero....y luego por la noche vas a la disco y te transformas en el travestí que llevas dentro y sale Carmelo…

¿En que consiste esta filosofía? Muy simple… Mari Carmen somos todas aquellas que necesitamos la vida para aprender… que no tenemos nada claro que queremos hacer con ella… que no sabemos cual es nuestra ciudad, nuestro lugar en el mundo… que nos pasamos tardes esperando una llamada… o días grabando cds para posibles amantes… o que soñamos con amaneceres y desayunos perfectos… que bailamos con Alaska y con la Casa Azul… que nos emocionamos leyendo… que nos gusta pasar las horas escuchando a los demás y viendo como los demás nos escuchan a nosotros… Que nos gustan una plazoleta… una palmera… un viaje en el Ave… un hotel o una pensión… una cerveza mezclada con una cola Light de marca Coca… una conversación… una playa nudista… un deseo… un centro comercial… las rebajas… un no lugar… los espacios vacíos… los estadios de fútbol… los teatros… las salas alternativas… los cines de V.O… un beso en mitad de la disco… una cena con cambio de luces… una pizza… el verano en la gran ciudad… las terrazas y las azoteas… los descapotables… las duchas compartidas… las bañeras en pareja… La Plaza de España… el olor de los libros nuevos… y el de los antiguos…abrir un cd recién comprado en el fnac… los trenes… junio… los regalos… los mensajes… las fotos digitales… los helados con cucurucho… los email largos y entrañables… imaginarse paseando de alguna mano… las voces… julio… la vida sigue igual… los desfases… la comunicación… la pasión… los cogotes de los hombres morenos, rapados y algo sudados… agosto… la plaza de la Paja… los soportales… sentarse en el muro de una iglesia y ver la vida pasar… caminar sin rumbo por mitad de Europa… limpiarse la arena en la ducha del apartamento tras regresar de la playa… que alguien te ponga luego la nívea al compás de tu canción de ese verano… septiembre… Lisboa… las ciudades con cuestas y colinas… las ciudades llanas con bicicletas… las casetas de feria… el rebujito con sol… los despistados… los que no te hacen caso pero te hacen sentir… las piscinas de plástico…Cuenca… el año nuevo… pasar veladas acompañado de Maria del Mar… disfrutar luego de su marcha… de la melancolía que produce su despedida y esperar su regreso, cualquier noche de sorpresa en medio de una bella canción… que nos empuja a gritar… ¡Mari Carmen somos todas! Por eso felicidades a todas… con un día de retraso… ¡Mari Carmen somos todas!

lunes, 7 de julio de 2008

LUNES DE RESACA

LUNES DE RESACA

Tengo en el estómago un extraño malestar, es un escarabajeo. A ello se le une una cierta melancolía. Hoy es lunes, hace sol y buen tiempo (como decía Kortatu en uno de sus temas), hay actividad, hay vida… Espero una llamada de teléfono para ponerme a funcionar y mientras intento hacer un repaso a estos días de fiesta. El centro de Madrid ha sido toda una celebración… las calles llenas de gente, barras en las aceras, escenarios en las plazas de donde explotaba la música … y la gente bailando, y la gente bebiendo… y disfrutando… y conociéndose… y follándose… y algunos amándose…



Pero hoy es lunes… y frente un café intento psicoanalizarme… enfrentarme a mis fantasmas más cotidianos… Ayer por la tarde, necesitaba evadirme de la vida… y para eso un cine… una película que no me hiciera pensar mucho, que me divirtiera y me transportara bien lejos… Sexo en New York.



Lo reconozco soy fan de la serie… he visto todos sus capítulos, y algunos de ellos me parecen auténticas joyas de la televisión… y esperaba que lo mismo pasara con la película… tenía que ser el punto y final necesario a las aventuras de Carrie y sus amigas… La película me ayudó a evadirme… pero me llenó de nostalgia… me gustó y me defraudó… Me hubiera apetecido, no tener ni siquiera que analizarla… no sentirme identificado, estúpidamente, con ciertas cosas que ocurren en ella… Nunca he sabido con cual de esas 4 mujeres identificarme… supongo que tengo algo de cada una de ellas… pero sin duda con Carrie y Samantha son con las que más puntos en común tengo. Con Samantha me une cierta frivolidad vital, el disfrute del sexo y el ponerme el mundo como montera cada vez que lo necesito… Y con Carrie me une el gusto por las compras, colecciono zapatillas de deporte como ella Manolos… disfruto filosofando sobre mi propia vida… adoro a mis amigos (no puedo vivir sin ellos), me gusta pasear por la ciudad… y tal vez lo más doloroso, que tal vez fue lo que descubrí en la película… yo también vine a Madrid en busca del amor… Joder… que trasnochado y cursi suena… pero desgraciadamente es así.

La otra noche, en mitad de una fiesta, mantenía una sesuda conversación con un chaval que había conocido, casualmente, la noche anterior… la vida, mejor dicho un amigo, nos volvió a reencontrar…



Mi amigo vino a mi búsqueda y me dijo tengo una sorpresa, mira a quien he encontrado para ti… Yo me alegré de verlo… Y empezamos a hablar con fluidez… nos contamos nuestros pasados… de repente él me reconoció que era tremendamente romántico… y añadí: “yo soy romántico y ninfómano a la vez”… Los dos nos reímos… ya que sabíamos perfectamente de que famoso cortometraje era esa línea de diálogo… Eso era lo único que nos unía… no había nada más… ese chico no era el amor de mi vida… y me di cuenta que tenía que seguir esa búsqueda…

Y eso es lo que me molesta del final de Sexo en New York… que todo se para… que la vida de Carrie es unidireccional… que para ser feliz sólo tiene una posibilidad… encontrar al hombre de su vida… que por supuesto es sólo uno, por mucho que los guionistas no lo muestren en los primeros minutos de película como un inmaduro… incapaz de hablar y expresar lo que le ocurre… que Mr. Big sea incapaz de pararla… de hacerla reaccionar… y cuando hace lo que hace… lo haga mal y todo se convierte en una afrenta…. Siempre adoré a Mr. Big… porque aunque él y Carrie estaban enamorados, siempre se reservaban una parcela de sus vidas para ellos mismos… se amaban en libertad… Mr Big era egoísta… con miedos… humano… y eso lo hacía perfecto…

Me niego a creer que Carrie crea en el príncipe azul… que crea en el amor de su vida… tenemos derecho a tener muchos amores… diferentes, ricos, de una noche, de meses o de años… tenemos derecho a reaccionar… a cambiar… a crecer… A pasar por etapas en las que deseas afectos y no los tienes… a pasar por otras en las que tienes afectos y no los deseas… a confundirte… a mejorar, a empeorar… pero no a resignarse… no a conformarse… y cuando termine de ver Sexo en New York… tuve esa sensación… que Carrie se conformaba… Me dejó triste… y eso que quería ver una película que me hiciera desconectar… No… joder… no lo hizo… me dejo tocado… sé que estoy necesitado de afectos… pero sé que ya no me resigno… que estoy en la búsqueda… pero que difícil lo es todo… buscar y no encontrar… no resignarse… y descubrirte como un puto romántico… escondido en un cerdo ninfómano y hacerlo a tus 37, después de mantener una extraña conversación con un desconocido y gracias a Sexo en New York.