jueves, 18 de marzo de 2010

¿ERES FELIZ?... A RATOS

¿Eres feliz? A ratos… Esta pregunta y esta respuesta suelen ser dos líneas de diálogos que siempre suelo utilizar en mis obras de teatro o guiones… Podría decirse que es como un sello de la casa… La verdad es que es muy fácil encajarlas en las historias que me invento… ya que siempre hay algún momento en tu vida que alguien puede hacerte una pregunta parecida y tú responder con esa respuesta… Ya que la felicidad es un estado discontinuo y es esa misma discontinuidad la que hace posible que la sintamos… Ayer por la mañana… yo me sentí plenamente feliz… viví uno de esos cúmulo de sensaciones… de olores… de imágenes… de sonidos... de roces… de sabores… que cuando se cruzan hacen posible esa cierta magia… me despierto abrazado… la luz de una mañana radiante invade toda la habitación… sigo un segundo abrazado… disfruto de ese tiempo… con cuidado intento mirar el reloj para no despertarlo… pero no lo consigo… me sonríe y me da los buenos días… un tímido beso… me quejo de que me tengo que ir… me levanto… entro en el baño… meo…me lavo las manos… me echo agua en la cara… un poco de pasta de dientes en el dedo… regreso al salón… busco mi ropa… siempre que duermo aquí la coloco en el mismo lado, pienso… me pongo la ropa de la noche anterior… con la que estuve en el estreno… pantalones… camisa blanca… guardo la corbata en el bolsillo de la chaqueta… todo huele a noche y siento ese olor sobre mi cuerpo… entro en el dormitorio… me acerco hasta la cama… lo beso… le propongo una futura cita… me sonríe adormilado… me pregunta: ¿No quieres ducharte, un café?… le digo que lo haré en casa…tengo prisa… me despido… lo miro arroparse… salgo de la habitación… abro la puerta … bajo las escaleras… su olor me cubre entero… una mezcla entre vainilla y glicerina… El portal y la calle… un sol preprimaveral me ciega… se mezclan sonidos de coches… de personas que hablan por móviles… puertas correderas que se abren, otras que se elevan… música… me gusta caminar por la calle con la ropa de la noche anterior puesta… recorro Malasaña …me siento un pelín canalla como Biolay … un pelín Marcello en la Dolce Vita… que pena no ser capaz de quitarme la chaqueta y echármela al hombro… cruzo la Gran Vía… me gusta pensar que las personas con las que me cruzo me miran y piensan: “ese aún no ha ido a su casa a dormir”… Preciados… Llamo a Rosana para hacerla participe de este momento… Sol … Su olor sigue estando en la mano con la que me acerco el móvil a la oreja … bordeo por sus soportales la Plaza Mayor… El olor de café me despierta… necesito uno con una tostada… atravieso rápidamente La Latina… una chica muy Parisina, perdida en mitad de la Latina, compra el periódico en un quiosco… me sonríe… preguntándome: ¿eres feliz? Y yo le respondo: A ratos… llego hasta casa… decido no ducharme… quiero que su olor y todas estas sensaciones me acompañen durante este día…


3 comentarios:

patry dijo...

Me encanta esa pregunta...porque en el fondo nadie es totalmente feliz ni totalmente desgraciado hay un punto, una chispa que te hace resucitar de cada uno de esos estados (y de tantos otros).

Me encanta haber caminado por los sitios que nombras, ya los reconozco y eso me hace feliz, a ratos, porque quiero volver.

Me encantaría verte echo un dandy mañanero sin corbata y chaqueta en mano, oliéndote a gin tonic y a noche desmesurada....

un besazo

la maestra dijo...

Me preocupa esa pregunta... por lo que implica esa respuesta...ese "a ratos" ..parece que siempre depende de como y cual sea el estímulo externo, siempre buscando "fuera de nosotros" que provoque felicidad...¿es qué no somos capaces de generar felicidad por y para nosotros mismos y sentirnos realizados y completos y que esa felicidad se alargue y se mantenga en el tiempo?

Ufff!!...estoy muy espesa...

Justo dijo...

Ese olor maravilloso que te rezuma se nos ha colado de alguna manera aquí, se filtró por los ADSL y ahora lo percibo sentado en mi casa ante el ordenador..