viernes, 7 de agosto de 2009

EL CLUB DE LOS CINCO

Cuando tenía 16 años, y aún hoy, puedo encontrar todas las respuestas a las cosas que me preocupan o me angustian en la película “El Club de los Cinco” o “The breakfast club” como es su titulo en original. Recuerdo cuando la vi por primera vez. Estaba en el salón de mi casa. Terminamos de verla Javi Morón y yo, la rebobinamos y nos la volvimos a ver. Era casi una obra de teatro… Cinco compañeros de instituto tenían que cumplir una jornada de castigo, encerrados en la biblioteca… Todos guardan un secreto, por la que tienen que pasar allí ese sábado, la razón de esa castigo. Mientras transcurren la jornada… se conocen, se aman, se odian y sobretodo aprenden a tolerarse…

Me dejo marcado, enganchado, estaba contemplando un reflejo de mi mismo … mi vida era tan aburrida y anodina como el personaje que interpretaba Anthony Michael Hall, otros días me sentía igual de extraño e incomprendido en mi colegio de curas como el personaje que interpretaba Ally Sheedy… y soñaba con llegar a convertirme en el atleta del centro personaje que interpretaba Emilio Estevez (¡Cuántas pajas me hice a su salud!) … o en la princesa con la que soñaba todos los atletas, que lo interpretaba la grandiosa Molly Ringwald… Pero al final de la película… cuando el personaje de Judd Nelson, un futuro criminal, saltaba libre y empezaba a sonar los acordes de Don´t you (forget about me) de Simple Minds y se sobreimpresionaban las palabras de una canción de David Bowie comprendías que somos lo que somos… y que para que cambiar si todos tenemos nuestra propia mierda dentro... mejor... saltar... gritar... insultar... ser como somos... y que se joda quien no nos quiera así...



Era mágica… era realista… era la primera película que nos hablaba de tú a tú… que exponía sin mentiras la realidad que yo vivía por dentro y por fuera de mí… y lo hacía de una forma moderna… con actores guapos… con diálogos que te sonaban a verdad… rodada con la estética del momento y que no ha quedado antigua… y con la banda sonora ideal… Todo se conjugaba para que “EL club del desayuno o de los cinco” se convirtiera en la película perfecta. La alquilé una y otra vez. Se la puse a los que consideraba mis amigos… escribí en mis carpetas del instituto frases de la película… aún sigo utilizando alguna de ellas, como: “Has abierto el bolso…” que se dice cuando alguien empieza o te muestra algo de su vida intima o un secreto y luego no quiero terminar de compartirlo contigo…me compré la banda sonora… y robé el cartel del cine cuando meses después la pusieron en mi pueblo… Mi amor por la película no decreció como fui creciendo… a la inversa… cada vez que le veía, porque alguna cadena la reponía, me quedaba petrificado frente al televisor… recuerdo que la gran serie “Dawson Crece” la homenajeo en un capítulo de su primera temporada, llamado “el castigo”… y es que sin duda… Dawson Crece no hubiera sido posible sin esta película, fue la simiente. Cuando la encontré en DVD no lo dudé y por fin la pude disfrutar en toda su dimensión, cuando pude escucharla en V.O.


Mañana cuando llegue a Martos, rebuscaré en mi “Deuveteca” y la dejaré preparada para disfrutarla la tarde del domingo… no habrá mejor medicina para superar la resaca del vértigo… ni mejor homenaje… ya que John Hughes murió ayer a sus 59 años mientras hacía footing en New York. Toda generación necesita una película. John Hughes nos la regalo. Gracias.


Aquí os dejo el homenaje que alguien, hace unos meses, parece que premonitorio le hizo a la película y al director... uniendo la canción del año de Lisztmania del grupo francés Phoenix , cuyo cantante es el noviete de Sophia Coppola, con las imágenes de uno de los momento más mágicos de la película... y con otras imágenes de otras grandes pelis del director, como la chica de rosa. Disfrutadlo...

6 comentarios:

uncorazonsalvajenoserindejamas dijo...

Cuando vi esta peli me encontraba estudiando la carrera y viviendo en Jaén en una residencia.Nuestra amiga Rosa nos recomendo q la vieramos y la trajo grabada en vhs.Maribel,Ely,Rosa y yo,la vivimos plenamente en aquellas sillas incomodas del salón de la residencia.Grandes recuerdos...

patry dijo...

me la pillaré!!!

barbara dijo...

Que buenisisimos recuerdos de aquel saloncito y de ese video y de ese equipo de musica. Q pelicula mas genial y lo que nos ayudo a vernos. Besoss Antonio Te quiero

Ana Poemahouston dijo...

Supongo que todos guardamos con cariño recuerdos de la película generacional que marcó nuestra adolescencia. Recuerdo ver Quadrophenia y querer ser mod... y vivir en Brighton, yendo de un lado a otro en mi Vespa...
Quizá vuelva a verlas, las dos, para remover algunas cosas por dentro.
Y precisamente me traje de Lisboa el vinilo de Phoenix con su megahit, lo escucharé con otro punto de vista.

Un abrazo, ya desde mi casa.

croket dijo...

Que disfrutada de vídeo! Gracias.
El chico de la chica de rosa es el de 2 hombres y medio! Que descubrimiento.
Adoro a ese actor.
Todos llevamos una chica de rosa inside, que no?.

Justo dijo...

No la vi.. no me pilló en la edad, aunque imagino que me hubiera encantado.

Emilio Estévez, ahí es nada... ¡me encanta que lo reivindiques!