martes, 16 de febrero de 2010

¿DÓNDE DEPOSITAR TANTO AMOR?

¿Dónde depositar tanto amor?

La otra tarde en las duchas de la piscina me pasó algo curioso. No sé si tengo la sensibilidad algo alterada y más susceptible de lo habitual, debido a que he comenzado los ensayos de mi nueva obra de teatro “El día que nació Isaac”. Un texto que habla, entre otras muchas cosas, de las capacidades y necesidades de ser padre. Y esto hace que sea más proclive a fijarme en ciertas cosas. Como digo estaba en las duchas. Un niño de no más de 5 ó 6 años correteaba entre todos, su padre intentaba ducharlo y el chaval no se dejaba, quería jugar. El padre entre juegos y bromas supo conquistarlo, le enjabonó primero la cabeza y luego el cuerpo entero. Yo no quería mirar pero los ojos se escapaban de forma inconsciente, una vea y otra, hacia esa imagen. Terminé de ducharme y padre e hijo también. Mientras me vestía, observaba como el padre secaba al niño, como llenaba su cuerpecito de crema y como lo vestía. Miraba con pudor, con miedo a que me descubrieran… pero había tanto amor en lo que estaba ocurriendo… que estaba tan enganchado a esa relación padre e hijo… como el resto de la humanidad lo está por Lost. Y empecé a crear, a inventarme una historia. Mi deformación de guionista… me hizo pensar, creer, que el padre era gay… que hacía unos años pidió un hijo en adopción… y que tras entrevistas, test psicológicos y todo tipo de pruebas un comité decidió que este hombre era el mejor padre para este niño. Sentí la necesidad de atravesar ese mismo proceso… me di cuenta que llevó años malgastando, derrochando todo el amor que tengo dentro de mí, os aseguro que es mucho, creyendo que tal vez alguna noche, como por sorpresa, aparezca la persona a quien dárselo… y como eso no se sabe a la primera, tú comienzas a dar y de repente ese alguien, con todo el derecho del mundo, rechaza ese regalo… y vuelta a empezar… Mientras me secaba y me vestía, me di cuenta que estaba depositando todo lo que tengo dentro en sitios equivocados… que estaba malgastando mi herencia… que soy capaz de dilapidar afectos simplemente porque unos brazos bonitos me sonrían una noche… porque me inviten a dormir abrazado… Me di cuenta que, lo mismo que soy un gastoso y un manirrota en lo económico, igual me pasa con los sentimientos: los doy, los regalo… y pensé, ahora que voy a comprarme un piso, que todos dicen que es una forma de ahorrar, de invertir y no malgastar el poco dinero que gano… Tal vez sea el momento de hipotecar un mucho de mi amor… y dárselo a un niño con el que compartir una tarde en la piscina… con el que sufrir noches en vela porque tiene el sarampión o las paperas o la estúpida gripe A… Por el que plantearme a que colegio público llevarlo… Por el que volver a aprender a dividir por dos cifras y a hacer raíces cuadradas… Por el que me volveré algo más conservador... ya que me preocuparé en saber como son los colegas que tiene… al que le controlaré Internet (cuando ni yo me lo sé controlar)… y gracias a él aprenderé a jugar a los videojuegos o con las miles de cosas que inventen en los próximos años… Cuando terminé de vestirme y de filosofar, volví a la realidad, a mi realidad… En ese momento un chico moreno, masculino, fuerte, algo agresivo, con brazos muy desarrollados y un gran cogote pasó por mi lado y me sonrió... y yo no supe decir que no.

6 comentarios:

Blondie dijo...

Maravillosa tu entrada,permiteme el atrevimiento de decirte que se acaba de convertir en mi favorita hasta ahora..y es difícil superarte a tí mismo..El video,sin comentarios,amo a LOL.Besitos.

ma dijo...

vaya... te entiendo muy bien... debe ser que estamos pasando por épocas y edades parecidas. tu lo has dicho todo...

Anónimo dijo...

A veces, leer este blog es como recorrer páginas sueltas de una biografía. Estás lleno de facetas y todas son interesantes. Tus contradicciones, tu profunda nostalgia por el pasado, y por supuesto el sexo, han pasado a formar parte de mi rutina. Y por lo que a mi respecta, sólo puedo estar agradecido porque alguien como tú alegre mis duras tardes de estudio de medicina.

Gracias Antonio por compartirnos tu vida, por abrirte de brazos, de piernas y de todo...y mostrar tus entrañas, como si no tuvieras miedo de nada.

Besos

A de antonio

Anónimo dijo...

esta entrada esta molto beenne

Vipère de Gabon dijo...

Me gusta mucho leerte; no lo hago con toda la regularidad que quisiera, pero siempre suena fresco, real, cercano y perfectamente suscribible en muchos casos. Cuídate. Y a triunfar. Con tu nueva obra y con el descubriento de que quizás merecería la pena hipotecar una parte de nuestra capacidad de amar.

Antonio dijo...

A veces leerte es mirar una radiografia de uno mismo. Preciosa y dura entrada.

Un abrazo