sábado, 13 de noviembre de 2010

MÁLAGA Y COMBATIENTES

El paseo marítimo de Fuengirola, personas que corren, un sol de otoño, la mar serena y limpia, una mañana de sábado, de banda sonora el último disco de Arcade Fire. Busco vinculaciones con esta ciudad, con la Costa del Sol, con Málaga. Viajo a mi infancia, a los veranos de los 70 y los 80... Pisos que se alquilan para pasar días de Julio y Agosto, de Fuengirola a Pinomar en Marbella... Vacaciones compartidas con tíos y primos, peleas de niños, cines de verano con el mar de fondo... Me hice adolescente y dejé de veranear con mis padres, prefería pasar el estío en el pueblo: moto nueva, bebidas alcohólicas, sexo entre olivos y el mar se sustituye por el azul de piscinas lisérgicas al anochecer y al amanecer... Años de facultad y veranos con amigos, cerca de otros mares: Descubres el Atlántico de Huelva y el Mediterráneo de Granada, las calas y el nudismo de Almería, Murcia, su mar menor y su salvaje mar mayor... Otras veces lejos del mar y disfrutas el turismo de interior y Cuenca se convierte en un lugar auténtico, extemporáneo y abstracto... Hasta que las vacaciones las consagras al cine y las haces coincidir con Donostia, su festival de Cine y su cantábrico....
De esa forma fue como llegó el nuevo milenio y yo escribo una obra de teatro: la última casa de putas del mundo. Con la que gano el premio Romero Esteo y el  Centro Andaluz de Teatro decide montarla y para ser políticamente más correctos, ya que la obra no lo es, deciden titularla Combatientes. Y dos de los tres combatientes los interpretan actores malagueños, Cati y Zurita, y la tercera combatiente lo hace magistralmente una sevillana, mi Candela de mi arma. Cuando la obra se estrena en Málaga, tengo que venir a la rueda de prensa de presentación. Hacía más de quince años que no pisaba la costa del sol y hasta aquí que me vine. Málaga me recibió llena de sol, también era noviembre y Zurita fue el anfitrión y el cicerone perfecto. Recorrimos bares, tabernas, cafés, calles, me enamoró la plaza de la Mercé, locales de lo más lumpes y hablamos sobre la obra, sobre sus personajes, sobre el mundo que describía: soldados llenos de testosterona, violencia masculina, amor femenino, guerras ilógicas, putas cojas y madres... Un texto que me ayuda a crecer como dramaturgo... Han pasado diez años y la costa del sol y Málaga se ha convertido en un lugar importante en mi vida. Mi madre nos regalo un apartamento, era el sueño de mi padre: pasar su vejez aquí... Él no lo pudo hacer realidad pero nosotros lo estamos haciendo por él... La costa del sol es un lugar anónimo, un lugar que no es de nadie, con una estética feista, que atesora los mayores errores urbanísticos del mundo... Pero donde me gusta evadirme para escribir, para sopesar y pensar, donde me reúno con mi familia, donde me encuentro con Dani para no parar de reír... Aquí, Hoy, Diez años después, otros locos malagueños, conquistados por el veneno del teatro y sin conocerme, sin saber mis vínculos con esta tierra, descubren el texto de Combatientes y deciden ponerlo en pie. Hacer que eso soldados frustrados vuelvan a descargar su testosterona sobre una maravillosa puta, coja, madre, amante y mujer... Hoy se estrena, en una sala pequeña... Pero quería estar aquí, en Málaga, combatiendo con ellos... 

sábado, 16 de octubre de 2010

PERDER LA VIRGINIDAD

Perder la virginidad

El otoño se ha impuesto con calidez. Lisboa se despierta llena de luz. Paseo en manga corta. Pienso. Repaso. Me paro a tomarme una segunda bica en una terraza de Principe Real. Hace unos días compré mi cama. Por fin todo está preparado para que me instalé en mi nueva casa. Ayer el constructor me confirmó que por su parte, ¡¡¡ ya era hora !!!, está todo terminado... El de las cocinas me la instala el próximo lunes y durante la próxima semana me llevarán la cama... Según me dijeron en el corte ingles, ha hecho usted, todos me hablan ya de usted, la mejor de las compras, ya verá lo bien que duerme... Y desde que la vendedora me explicó la financiación a 12 meses sin interés y que se me hacía además un 30% de descuento porque era la semana del confort... Sentí que la dicha divina había caído sobre mí... Y no ha dejado de darme vueltas una cosa en la cabeza: ¿quién desvirgará esa cama, ese piso, mi piso, conmigo? 

Me niego por una vez a dejarlo al azar... Sé que voy a ser consciente, que voy a recordar ese momento y no quiero que nadie ni nada me lo estropeé. Se me ocurren tres opciones posibles, que cuando en un futuro las recuerde me hagan sonreír con felicidad y cierta picardía. 

La primera: conozco una noche a un tochito de un metro 70, musculado pero sin pasarse, con unas zapatillas Adidas,  y con camiseta blanca o polo negro, con pelo corto y un cogote que te apetece acariciar, buenos brazos y una sonrisa canalla... Lo invito a casa, lo empotro, me empotra, sabe besar y no se cansa de hacerlo... Pasamos toda la madrugada follando y nos quedamos dormidos cuando el reloj del seminario entona las 8 y a las 12, por culpa de las campanas, nos volvemos a despertar, volvemos a empontrarnos, le preparo el desayuno. Nos despedimos. No nos intercambiamos los móviles y no  nos volvemos a ver.

Como os podéis imaginar la opción dos consiste en la opción uno con variación final. Nos damos los móviles y empezamos a mensajearnos... Volvemos a quedar, volvemos a empotrarnos y volvemos a desayunar e incluso desvirgamos el nuevo sofá y compartimos un capítulo de Rubicón... E incluso si todo avanza bien, compartamos la primera temporada completa... No sigo avanzando porque no sé si la serie renovara una segunda temporada...

Y la tercera opción es montar una buena fiesta en casa, invitar a unos cuantos amantes, conocidos y desconocidos, a través de la red... Alcohol, drogas: coca, ghb, viagras para quien las necesite, se espera una noche larga, buena música, creo que le pediré una sesión a Juan Ignacio, lubricantes, poppers, champagne, muchos condones... Y empezaremos a hacer todo tipo de combinaciones... A dejar que el morbo invada los 30 metros cuadrados... 

¡Coño, estoy superempalmado en mitad de Lisboa...! ¿Y ahora qué hago para bajar esto? Son sólo las doce de la mañana... Voy a terminarme esta bica pingada y voy a empezar a hacer mis deseos realidad... Porque por una vez no voy a tener que elegir... Creo que sé de sobra como quiero desvirgar mi nueva cama, mi nuevo piso..

martes, 21 de septiembre de 2010

40 AÑOS

Mi teléfono no deja de sonar desde las 00:00 horas de hoy. Con Rosana y con José estaba conectado vía ichat para hacer el traspaso a la cuarentena desde su mano. A Félix lo tenía a mi lado… y cuando los ceros se juntaron yo cumplí la mítica cifra de los 40. José Molina, que lo tenía frente a mí en la pantalla, también cumplía dos más y por unos segundos todo se lleno de voces, gritos y deseos de felicidad. Desde ese momento mis dos iPhone y mi teléfono fijo no han dejado de sonar, salvo una pequeña tregua de 6 horas entre las dos y las 8. Mi Jesús, su y mí Joaquín, mi hermana Marta y toda su familia vía mensaje, Pablito me hizo sonreír con su imitación de Marilyn, Miguel Aguirre se adelantó felicitándome y yo le conteste igualmente ... Oscar invitándome a cava con sirope de chocolate... María desde Baeza y Mi Mamen desde Barna, Carmen, como siempre pendiente, es un ángel maravilloso que nos cuida a todos... Sentí que la globalidad me abrazaba... Y con tan buenos deseos me fui acunando...

Me levanto a las ocho menos algo, me pongo a escribir esta entrada hasta que mi madre me interrumpe, maravillosa interrupción, para felicitarme. Hace cuarenta años estaba dentro de ella, la verdad es que no imagino lugar mejor… desde ese momento ha sido imposible volver a escribir una palabra más… El Facebook no dejaba de sonar, tengo colgados más de 60 felicitaciones en mi muro… los dos móviles han llegado a sonar al unísono… el fijo también colaboraba con más felicitaciones… ¡Es cierto, cumplo 40 años…! Una edad mítica… ya soy un madurito interesante, soltero, con oficio y algo de beneficio, tremendamente gastoso y con un piso, y dos hipotecas a mi nombre… y con muchas ganas de seguir experimentando cosas nuevas… Hasta ayer le tenía mucho miedo a los 40… me veía como si durante estos últimos 22 años hubiera estado subiendo una montaña… pero hoy me siento sereno y observo todo lo que hay bajo mis pies: cosas que me gustan y otras que aborrezco y que si volviera atrás no haría por nada del mundo… pero como no se puede tirar hacia abajo, las asumo… y las dejo ahí… y sé que de alguna forma me ayudaron a después tirar hacia arriba… Pero quiero quedarme con lo positivo: Mi familia, mis amigos, lo que he disfrutado viendo cine, lo maravilloso de saber apreciar la buena música, algunos libros, mis viajes, ciudades míticas: Sevilla, Lisboa y Madrid… algunos de mis trabajos… mis decisiones… mis años en el CAT… mis obras de teatro… mis compañeros de trabajo… y por supuesto toda esa gente que me quiere y que yo quiero… esos que no me dejan terminar esta entrada, ni concentrarme todo lo que me gustaría… porque me llaman para decirme: ¡Felicidades, ya tienes 40 años! Sin ellos yo no tendría sentido… sin ellos no podría seguir subiendo porque la cima de la montaña está aún más arriba… siempre subiendo… porque no creo que la “volcadilla”, como se dice en mi tierra, venga después de los 40… creo que lo mejor está aún por venir… porque ahora me siento algo más maduro y más dispuesto para lo bueno… para que la vida me siga sorprendiendo y yo la sorprenda también a ella…

Gracias a todos y gracias por compartir mis 40… quiero muchos más… y si alguien le apetece darme un abrazo… un abrazo de verdad, esta noche estaré en mi Sueca, no invito a nada, porque eso lo haré otro día en una gran fiesta, junto con Jesús, Cynthia y Luis, para la que ya os llegará invitación de día, hora y lugar… porque hoy en día casi no tiene merito felicitar, no voy ahora a quitarle importancia a los miles de mensajes de Facebook o del bear, ni a los mensajes o llamadas de móviles… pero a mis 40 años sigo prefiriendo el contacto físico, el intercambio de besos o de fluidos corporales de lo más íntimo. Así que os espero y que sea lo que tenga que ser…

Mi amiga Silvia me descubrió la velvet underground hace 22 años... y su canción "Sunday Morning" pasó a ser una de mis canciones favoritas... hoy ella, hace más de 18 años que no nos vemos, me ha enviado como regalo esta versión y por fin he descubierto lo que dice la letra... ahora lo entiendo todo...

jueves, 9 de septiembre de 2010

LLOYD COLE

La música siempre está presente en mi vida. Todas las mañanas cuando hago despegar mi Mac , abro a la par el Itunes y el Word. Escribo escuchando tranquilas melodías pop. Me ducho y me visto al ritmo de pegadizas canciones que te alegran el alma y te preparan para lo mejor o lo peor. Camino por las calles con vibrantes guitarras rock. Descanso en la Plaza Mayor o en el parque de Berlín con una gran canción seleccionada para la ocasión y acorde con el momento. Me duermo, todas las noches, acunado por una bella nana y enrollado con en el cable de mis cascos verdes.

Por eso ayer, mientras veía como La Roja era goleada por unos imparables argentinos y aburrido de no escuchar la voz sensual de Sara Carbonero, pensé voy a ponerle a este desastre una digna banda sonora. Hacía unos días que venía escuchando el último disco de Lloyd Cole, Broken Record. Un disco lleno de emoción y sensibilidad que me ha hecho llorar mientras recorría calles del viejo Madrid.



La voz tan sensual de Lloyd Cole me hizo viajar al pasado, casi 20 años atrás… y me encontré buscando en Itune “Don´t get weird on me babe”… la amargura de los tres primeros goles dejó paso a borbotones de recuerdos: mi habitación del colegio mayor Alcalá; mi minicadena con doble pletina; los carteles de cine que lo invadían todo; viejas casetes donde en cada cara grababa un disco diferente y distinto; recuerdo que este discazo de Lloyd Cole tenía en la otra cara a Lito Vitale y “Ese amigo del alma” (¿qué habrá sido de ese señor? Seguro que el muy cabrón estará disfrutando de la derrota de la Roja, como buen argentino que es…); amigos desaparecidos por el oleaje de la vida; apuntes por estudiar; yacutín para las primeras y únicas ladillas; conversaciones interminables junto a una tetera con José David, Ángel o ya no recuerdo quien más; pajas a la salud del minero o de Mario (¿Qué habrá sido de ellos?); los aburridos mundiales del 90 en Italia al ritmo de Las Edades de Lulu…

El primer tiempo continuaba y yo me distraía de la derrota navegando por Internet… los perfiles estaban abiertos y me llegaban diferentes y distintas ofertas: “Voy para tu casa!”, “Estoy cansado”, respondía yo. El bombardeo de recuerdos del pasado y de los mensajes era continuo como el ataque Argentino… uno de esos mensajes hizo gol y acepté la propuesta: “¿Te apetece ver el segundo tiempo conmigo?”. Acompañado por Lloyd atravesé durante el descanso la cava baja, pasé por delante del mercado de San Miguel y llegué a un rincón de la Calle Espejo donde hay una preciosa fuente. Me recibió con pantalón corto de deporte, recién duchado como si hubiera vuelto de los vestuarios para jugar el segundo tiempo… Sonó su teléfono… Me dijo: “Es mi novio, no hagas ruido”… Fui obediente aunque me entraron ganas de desobedecer. El arbitro pito el comienzo del segundo tiempo y él colgó el teléfono. El combate fue duro… cuerpo a cuerpo sobre la alfombra, debajo de la tele, sólo subimos la cabeza para disfrutar del gol de España. Luego me senté en el sofá de piel blanca… él metió su cabeza entre mis piernas… y os lo juro, no lo pude evitar… busqué mi iphone y me puse música… la sexualidad de Lloyd unida a la boca del desconocido me llevaron a un orgasmo de “Double Happiness”, como la última canción del disco… el partido acaba de terminar… España perdía y el desconocido se corría de placer sobre mi estómago… Me duché… me vestí… salí de la casa y me senté en la fuente de la puerta… sólo 4 minutos y 6 segundos… los que duran la canción: There for her…

jueves, 26 de agosto de 2010

UN DÍA DE AGOSTO

A los guionistas también nos pagan por esperar. Esperar a que lleguen unas correcciones es un momento muerto que a veces no sabes en que invertir. Porque no es tiempo suficiente para desarrollar un proyecto personal con la calma adecuada y tampoco te puedes arriesgar a pillarte un avión e irte lejos porque la cadena puede sorprenderte y colocarte una reunión de un día a otro. Con que aquí me tenéis, sin saber que hacer en medio del agosto madrileño y esperando que llegue mañana para tener dicha reunión.

Ayer decidí que tenía que aprovechar el día, fuera como fuera… y me puse manos a la obra. Un amigo me invita a pasar la mañana recorriendo las “Hoces del Duratón”, haciendo piragüismo.



Menuda experiencia: roca caliza, canoas, palas, derecha izquierda, buitres leonados, silencio, agua dulce, una ermita Templaria, amigos, bromas, risas, un monitor con morbo y sol… y para terminar nos esperaba un cordero delicioso en Sepúlveda… Regreso molido… me ducho y me tumbo en la cama. Lo tengo claro, no pienso moverme de casa. Llamo a mis amigos y les digo que no cuenten conmigo. Como mucho me apetece que alguien venga hasta mi cama y me descargue ya que tengo las muñecas del piragüismo llenas de agujetas. Intento leer pero me duermo, ver una serie y bostezo… ordeno las ideas para escribir un corto… y la tarde va pasando… y un extraño cosquilleo me sube por las piernas… me quedo transpuesto… me despierto excitado por culpa del monitor de piragüismo, de su boca y de sus manos… ¿Y ahora qué hago? Son las once de la noche y estoy solo en casa… Sin mucho sueño, con una buena excitación entre las piernas y no tengo porque madrugar mañana. No lo dudo, pongo un mensaje generalista a unos cuantos “follaamigos” … no sé quien de ellos estará en Madrid. Dos me responden diciéndome que están fuera, otros no responden y uno me contesta que le apetece hacer un trío que si conozco a alguien. Le digo que de primeras no y le propongo que vayamos a un bar, busquemos a uno y no lo follemos entre los dos. Le hace gracia la cosa y quedamos en media hora en la puerta del Odarko. Nos saludamos y entramos. Pedimos en la barra y nos ponemos a buscar. Yo localizo a un chico mulato con perilla y algo fuertote que me mira. Le digo a mi amigo: ¿qué te parece ese? Me sonríe. Me acerco al mulato que resulta estar de vacaciones en Madrid, vía Colombia, Medellín, creo recordar, y lo invito a casa de mi amigo… Seis brazos, seis piernas, seis manos, tres bocas, tres culos y tres penes… todas los conjugaciones posibles en, más o menos, una hora. El de Medellín se despide… mañana regresa a su país. Espero que se haya llevado un grato recuerdo y yo me quedó un segundo con mi “follaamigo”. Me ofrece una ducha y una cola Light, acepto las dos cosas y me marcho de su casa con mucha hambre.




Cuando cruzo la gran vía, a eso de las dos de la mañana, veo el VIP abierto y entro a comprarme un sándwich… me cuesta elegir uno, al final decido comprarme dos... uno de salami con mostaza dulce y otro de salmón con cebolleta. Cuando voy a pagar me cruzo con un chico todo vestido de negro, barbita de varios días, ojos claros que me sonríe. Me suena de algo pero no sé de qué. Mientras pago él no deja de mirarme y me espera. Yo le sonrío y me acerco hasta él. ¿Nos conocemos? Me responde con un rotundo claro. Me quedo a cuadros. Su cara me recuerda a la de un amigo pero no es él. Salimos los dos del VIPS y nos ponemos a andar Gran Vía abajo con dirección a la plaza de España. La conversación surge de forma natural. Le pregunto: ¿Nos hemos liado? Se llama Juan y me dice: “Tranquilo, aún no y ¿qué haces solo por la gran vía y a estas horas?” Juan viene de cenar con un amigo y yo le cuento mi noche. Creo que se queda un poco sorprendido por mi sinceridad pero si quiere sexo no es justo que pierda el tiempo conmigo. Pero sabe como contraatacar para dejarme claro que no busca algo tan simple y ahora soy yo el sorprendido. Nos paramos, me siento en un banco de la Gran Vía, yo quiero saber de que nos conocemos… él me dice que tenemos muchas cosas en común: somos gays, vivimos en Madrid y nos dedicamos al mundo del espectáculo… Sin duda juega con ventaja pero no me importa… Le reconozco que soy guionista y él me dice que es director. Al llegar a la esquina de Gran Vía con Plaza España, el cartel de la obra de teatro de “Todos son mis hijos” nos frena. Hablamos de Miller, de los actores y le cuento que lo que más me gusta en el mundo es escribir teatro. Me sonríe y sin saber como nos sentamos en el poyete de la ventana del Wok y comenzamos a conocernos, mientras los chinos no dejan de ofrecernos cervezas… Juan se fija en mi tatuaje, le explico que significa lo mucho que me gusta el verano y añado: éste está siendo tremendamente extraño. Me da la razón, a los dos nos falla la inspiración y estamos algo cansados. Él busca alguien con quien compartir “La ventana indiscreta”, le gusta verla todos los veranos porque en ella se refleja, mejor que en ningún lado lo que significa esta estación. Hablamos de festivales de música, de grupos y confeccionamos nuestra lista de películas del año. Los dos coincidimos en “Two Lovers”, “El profeta” y en “Origen”, a pesar de sus equivocaciones. Yo le recomiendo “A propósito de Elly” y “Io sono l’amore”. En ese momento un actor bastante conocido se acerca para saludarnos, nos conoce a los dos por diferentes motivos y alucina con vernos juntos en mitad de la madrugada Madrileña. Nos invita al estreno de su obra de teatro y se marcha. De esa forma nos damos cuenta de lo próximos que estamos el uno del otro… seguimos hablando de club de música y un poco de nosotros mismo… Le pregunto que si vive cerca, me dice que en la calle Fomento, al lado de la Calle Leganitos… no sé quién de los dos cuestiona que si nos volveremos a ver. Yo insinúo dejar que el azar decida. Juan cree que es mejor que lo ayudemos y me propone intercambiar los móvil. Le digo que lo acompaño hasta su casa… nos besamos en los labios, recorremos el breve espacio que nos separa hasta la esquina de su calle. Volvemos a besarnos. Me promete que la próxima vez me contará muchas más cosas de su vida, entre ellas de que nos conocemos. Nos despedimos… Camino por la Calle Río, bordeo el Senado, bajo la escalinata que me lleva hasta el Palacio Real, son las 5 de la mañana y la temperatura es perfecta. La luna es perfecta. Suena Radio Dept en mi iphone y me suena perfecto. Camino delante del palacio real. La Almudena. El viaducto y bajo mis pies la Calle Segovia y me digo para mi mismo: Es bueno que te paguen por esperar. Atravieso la calle Bailen hasta llegar a mi casa. Me meto en la cama y mientras me duermo, pienso: Hoy ha sido un día perfecto.

jueves, 12 de agosto de 2010

LA MÚSICA DE ESTE VERANO

Hay días de verano que la negatividad se apodera de ti. ¿Cómo saber que no te estás hundiendo?, te preguntas. ¿Cómo no sentirte un mediocre?, piensas ¿Qué hacer para no reabrir antiguos miedos enterrados? ¿Quién te hace daño? ¿Te haces daño tú mismo? ¿Ser capaz de cambiar? ¿No ser capaz? ¿Sentirte torpe o ser torpe? ¿No saber parar a tiempo? Tiemblas y sólo quieres dormir pero tienes que trabajar. Sientes frío a pesar de los 40 grados. Sólo te consuela una canción de Klaus & Kinski.


No eres capaz de leer un libro que te parece precioso. No eres capaz de ver un capitulo de una serie. Disimulas delante de todos. Descubres que alguien te hace daño porque ha descubierto tus miedos más internos y se siente fuerte jugando con ellos en tus narices. No sé parar. Los miedos me paralizan. No sé como enfrentarme a ellos. Y te preguntas: ¿lo estará haciendo adrede? Y mientras te lo preguntas sólo sientes un hueco en el estómago. Un hueco que está producido por todos los errores que has cometido en los últimos 40 años, esos errores son los que crean las inseguridades ¿Cómo deshacerte de ellas? La positividad desaparece. Te cuesta respirar. Sólo quiero dormir o viajar o desaparecer. No ver a nadie conocido. No hablar con nadie. Como mucho necesitas los mimos de tu familia. El ahogo crece, lento. Sin hambre. Y sólo te apetece desaparecer pero no lo haces porque sientes que el daño que harías es mayor que tu propio ahogo. Y después de 40 años piensas que nada puede cambiar. Sólo queda la música para desaparecer dentro de ella y de esa forma dejar de escuchar este malestar que alguien o tú mismo has vuelto a reabrir. Sólo queda la música… es mi única tabla de salvación… lo único que me sirve de paracaídas en este hundimiento. Me refugio en ella… la escucho, la bailo… me acompaña… sin ella ya no estaría…



Me monto con ella en un cercanías camino a Fuengirola, donde está mi madre con mi sobrina, su hijo y su novio. Necesito una tarde de mimos familiares y un poco de sol con mar. Mi sobrinillo me recibe extrañado, tiene un año y medio y no me reconoce. Pero una pequeña pelota hace que nos unamos ¿para que luego digan que el fútbol no sirve de nada? Me la tira, se la devuelvo… me la vuelve a tirar y me sonríe… y algo en mí se comienza a curar. Le propongo a mi familia un poco de playa pero prefieren quedarse en el piso. Me bajo solo, me baño y me tumbo al sol. Me duermo y el sol me refuerza la serotonina que tengo por los suelos. Al despertarme me siento más enérgico. Corro y nado mar adentro. Observo la playa desde muy lejos, las personas tumbadas, los niños jugando en la orilla, las tumbonas y el sol ocultándose tras los grandes edificios de hormigón que pueblan todo el paseo marítimo de Fuengirola. Regreso al apartamento familiar. Hacemos turnos para ducharnos y salimos a la calle. Yo empujo el carro de mi supersobrino. Me imagino que algunos pensarán que soy su padre y me gusta esa idea. Pienso… ¿En que momento de mi existencia decidí que mi vida sería tan complicada y tan solitaria? Comparto vinos de verano, patés, salmón e ibéricos con mi familia. Llega la hora de la despedida. Mi cercanías sale a las 11 para Benalmádena y todos me acompañan a la estación. Necesito agradecerle a mi madre sus mimos, a mi sobrina sus sonrisas, a mi supersobrino que me reconozca y al noviete de mi sobri su camaradería y lo hago besándolos. En el tren la música Klaus & Kinski me sosiega y jugando con el Iphone me animó a abrir el Grindr, una aplicación que te localiza chicos que hay a tu alrededor y que buscan algo parecido a lo que buscas tú. Una bonita cara me sonríe, le mando un mensaje, responde, me dice que está cerca de mí. Entre rápidos mensajes acordamos vernos. Le mando mi localización. Conoce perfectamente la urbanización. Lo invito y por cortesía le pregunto que quiere tomar. Me dice ¿tienes aquarius?. ¿De Naranja o de Limón?, le respondo. Y al salir del tren me pongo a buscar un chino para encontrar la bebida isotónica de limón. Llego al apartamento. Me lavo los dientes. Abro el portátil, lo saco a la terraza, pongo a los Klaus & Kinski como banda sonora y me siento a esperar. Me llega un escueto mensaje: ¿Número de piso? El 6, respondo. Suena el timbre del portero. Abro. Lo veo entrar. Moreno, pantalón corto de deporte, camiseta roja… Se pasa de escalera y lo llamo. Se vuelve, me sonríe y sube hacia el apartamento. Se acerca y compruebo lo guapo que es. Menudo regalazo que me da hoy la vida, espero que no se vaya. No se fue. Entra en el apartamento. Sirvo su aquarius y mi cola Light. Nos sentamos en la terraza con el mar de fondo, la voz aterciopelada de la cantante brota de mi portátil. Siente curiosidad por el grupo y yo le explico quienes son. Tiene una sonrisa perfecta, lo sabe y me dice: Los de Madrid tan modernos… Yo le sonrío imperfectamente y le digo: no son de Madrid, son Murcia. Sus piernas se rozan con la mías. Sus manos acarician mis piernas y se pierden bajo mi pantalón. Lo imito y disfruto con lo que se esconde bajo su pantalón azul Adidas de deporte. Se acerca, me besa, me besa con pasión, me mete le lengua, me saborea, me sigue besando, me besa con ternura, con fuerza, me besa… El mar, la música y la noche perfecta… por fin ha llegado el verano pensé…