lunes, 21 de septiembre de 2009

PAQUIRRI Y MIS 39

Hoy cumplo 39 años. Ha sido un año lleno de curvas pero todas me llevaban hacia algo bueno o mejor. Un año más donde he aprendido a valorarme, a decidir lo que me gusta, a escribir, a tener seguridad, a olvidar, a querer, a odiar, a gritar… Ha sido el año de la Sueca… De que mi sobrina me convierta en tío abuelo, de asentarme en Madrid, de abandonar Martos, de volverme a comer las uñas, de seguir comprándome zapatillas de deporte, de viajar mucho a Lisboa, de descubrir Paris y Madeira… y de enamorarme… de “Paquirri”… y mañana todos podéis enamoraros de él tanto como lo estoy yo.



Porque algunas veces todo se conjuga para que un trabajo te llene y te emocione. Hace unos meses me propusieron escribir un guión de ficción sobre la vida de Paquirri. Desde el primer momento la idea me gustó y no lo dudé, acepté la propuesta y de la mano de mi compañera Carmen nos pusimos a explorar la vida de este personaje para convertirla en cine y mañana se hace realidad. Estoy nervioso pero calmado porque todo el proceso ha sido maravilloso. Construir el guión, los tres meses que nos llevó escribirlo… consensuarlo con Salva, el director, lo mucho que nos hizo trabajar y aprender… diferenciar entre palabras e imágenes… dotar al guión de un concepto de tragedia… separarnos de los rosa, de lo amarillo para hacer una historia de verdad… ahondar para no quedarnos en los clichés y construir personajes reales que sufren, que aman, que crecen, que siente…

Después vino el proceso de poner en pie todas esas palabras… elegir a los actores y actrices… una labor dura, pero sin duda un casting acertado… ir poco a poco descubriendo las caras de los actores que darían vida a los personajes que habíamos creado… Los ensayos… Salva haciendo que los actores comprendieran y entendieran cada secuencia… convertirlos en verdaderas familias… y luego las 5 semanas de duro rodaje… y el equipo dándolo todo… convirtiendo el guión de Carmen y mío en bellas y verdaderas imágenes… Salmones, el dire de fotografía, le ha sabido dar la luz necesaria… Durante esas 5 semanas, cada día que pasaba por el rodaje, me quedaba enamorado de la interpretación de los actores… Antonio Velazquez estaba creando un Paquirri humano y lleno de dolor, de sufrimiento y vida… María Ruíz estaba llenando a Carmina de sensualidad, rebeldía y emoción Carmina… Luz Valdenebro estaba dotando a Isabel de la dignidad que debe hacer gala… Cynthia Martín es la hermana perfecta, la hermana que ama a su hermano por encima de todo… que no deja de observarlo, de cuidarlo… que sufre cuando él sufre y se alegra cuando él se alegra… Miguel Diosdado como el hermano pequeño que no se separa de su hermano grande, que lo admire y teme y que no deja de correr perdido y lleno de dolor el día de su cogida… Mariana, Belén, Pilar, … todos los actores… los aplaudo… y me arrodillo ante Manolo Caro que ha sabido construir un personaje, que casi pasando desapercibido en guión, él lo ha hecho crecer y convertirlo en el amigo fiel y el escudero de Paquirri, menudo trabajo, Manolito… si fuera director te querría en todos mis proyectos.

He podido ver ya la serie y me siento tan orgulloso como si acabará de ser padre. Ahora sólo falta que se levante del telón y todos os emocionéis como lo estoy yo. Ese sería el placer máximo y el mejor regalo de cumpleaños… Va por ustedes.

martes, 8 de septiembre de 2009

MADEIRA


MADEIRA

Corro escaleras arriba. Abro la puerta del piso. Tengo la maleta preparada. La examino en un segundo. Camisetas, seis, bermudas, dos y la puesta, un pantalón largo: el diesel despintado, bañador, dos zapatillas: New Balance rojas y Nike clásicas, condones, lubricante, poppers: lo saco a él no le gusta, slips, calcetines. La cierro y también la puerta de la casa. Bajo las escaleras a saltos. Salva me espera en el coche. Maleta en el maletero. Me monto. Arranca. Salva me dice que no esté nervioso. Está seguro de que llegamos. Tiene que poner gasolina. Me pongo más nervioso. No vas a perder el puto avión, me grita. Mientras llena el deposito, yo leo el último mensaje de Filipe. Voy al primero. Me detengo en el de su invitación: “La noche fue más grande de lo que pensaba… una salida muito divertida. Se quieres puedes venir a Madeira estos días. Beijos.” Salva vuelve al coche. Me mira. Me pregunta: “¿qué te pasa?”. Yo le respondo: “Estoy emocionado.” Arrancamos con dirección, por fin, al aeropuerto. Hablamos de pasados viajes a Lisboa. Imaginamos futuros. Hoy sólo estaré un par de horas, mientras espero mi vuelo hacia Madeira. Llegamos al aeropuerto con tiempo. Salva me abraza con fuerza. Tengo mi tarjeta de embarque. Accedo tras los rituales de tocamiento e inspección del equipaje. Paseo nervioso mientras me dan la puerta de embarque: duty free, revistas, me llama Dani, me río con sus ocurrencias, lo corto porque me dan la puerta, la K15. Vueling me desea feliz vueling a Lisboa con tan sólo 30 minutos de retraso. Leo en el vuelo. Levanto la vista del Esquire y debajo está el Tajo. Aterrizo. Cambio de terminal. Ceno. Intercambio mensajes con Filipe. Vuelvo a embarcar. Despego. Dormito. Escucho la música que le he grabado a Filipe. Leo. Vuelvo a dormitar. Aterrizo en Madeira. Estoy nervioso. Sólo lo conozco de tres noches de sexo loco en Lisboa. El vuelo ha llegado con 20 minutos de adelanto sobre la hora fijada. Él no está. ¿Y si no viene?, pienso. Cuando han pasado 10 minutos lo veo acercarse: pequeñito, compacto, fuerte, sonriente. Intento abrazarlo. Él me abraza con torpeza y de lado. Se disculpa porque ha llegado tarde. Yo le digo que no. Le pido que me hable en Portugués y yo lo haré en Español. Nos acercamos hasta su coche. Me sorprende con un deportivo biplaza descapotable. Creo que estos 4 días van a ser de sueño. Conduce dirección a Funchal. Mete una marcha y su mano roza mi rodilla. Me pongo. Él me mira. Sonríe. Le acaricio el muslo. Mi mano se pierde por su entrepierna. Los vaqueros le marcan sus muslos. Me gusta. Llegamos al hotel. Un aparcacoches se hace cargo del coche. Sacamos las maletas. En la recepción doy mi DNI. Hice la reserva desde Madrid. Mientras toman mis datos. Él se disculpa, “Madeira no es Chueca”, me dice al oído. Me pone mucho más. Me devuelven el DNI. Nos indican la habitación. Subimos en el ascensor y una señora con nosotros. No dejamos de mirarnos. Salimos en la 2 planta. Llegamos a la habitación 222. Abrimos la puerta. Metemos la tarjeta. Se hace la luz. Comenzamos a besarnos. Le beso el cuello. Me muerde el labio inferior con violencia. Le abro la camisa. Le pellizco y le muerdo los pezones. Suspira. Acaricio su culo apretado por el pantalón. Desabrocho los botones del pantalón. Mi mano se pierde por su trasero sudado. Bajo con violencia el pantalón. Se queda por sus rodillas. Lo empujo hacia un sillón que hay frente una gran ventanal. Mira al mar de rodillas en el sillón. Introduzco mi lengua en la raja de su culo sudado. La muevo. Succiono. Golpeo sus cachetes. Sigo moviendo mi lengua. Su culo se contrae. Me quito el pantalón. Me echo sobre él. El mar viene y va. Va y viene. Viene y va. Va y viene. Viene y va. Viene y va. Aprieto mi pecho sobre su espalda. Aprieto más. Más. Más. Él mancha el respaldo del sillón a la vez que yo lo mancho a él. Caemos sobre la moqueta del habitación. Nos miramos. Reímos. Volvemos a besarnos. Nos acariciamos. Nuestras lenguas no dejan de jugar. Me muerde con violencia el labio inferior. Me pierdo en su cuello. Succiono, casi muerdo. Él me frena con sequedad y violencia. Me mira primero serio. Rápidamente sonríe. Me olvido de su repentina violencia. Lo vuelvo a besar. Bajo hacia sus pechos fuerte. Mis dientes juegan con sus pezones. Él hace fuerza con su pecho me pide que le de pequeños puñetazos. Le doy con mi poca fuerza. El hace más fuerza y sus pechos aumentan. Nos excitamos. La violencia se mezcla con el placer. Bocados, golpes, pequeñas agresiones… más bocados que me mezclan con besos, golpes, caricias… Le ato las manos con las fundas de las almohadas. Ato sus pies uno a otro con las sabanas. Lo pongo boca abajo. Busco en mi maleta el lubricante. Lo utilizo como aceite lo esparzo por toda sus espalda. Pongo mucha cantidad en sus muslos. Me introduzco dentro de sus muslos. Le obligo a cerrar las piernas. Me froto. Disfruta. Froto. Disfruta. Sin querer encuentro el agujero. Mi punta hace que se dilate. Se va abriendo generoso y yo voy entrando de nuevo en él. Entro un poco más. Entro más. Entro más y más y más… creo que no hay fin… más y más… siempre hacia dentro. Él grita. Me vacío. Me quedo dentro. Mi lengua juega con su cuello y él me busca con la suya. Nos dormimos sin movernos. Despierto de madrugada. Filipe duerme. Lo contemplo desnudo. Levanto sus piernas. Me introduzco en él. Se despierta. Me besa. Sonríe. Comienza a moverse. El placer nos invade y volvemos a dormir. El sol llena la habitación. Me despierto. Intento no hacer ruido. Voy a la baño. Me siento en el water. Comienzo a mear. Filipe entra en la habitación. Me observa mear. Se acerca hasta mí. Se coloca frente a mí. Comienza a mear. Mi cuerpo se vuelve salado como el mar. Al acabar me levanto y me abrazo a él que me empuja hasta el baño. Comienza a ducharme. A lavarme. Me pone gel por todo el cuerpo. Me enjabona. Su mano se pierde en mi trasero. Yo suspiro. Filipe se coloca tras de mí. Se enjabona su polla y la coloca dentro de mi para limpiarme por dentro. Me limpia con dureza. Fuerte. Muy fuerte. Yo grito y él me tapa la boca. Silencio. Grito hacia dentro y él se vacía hacía fuera. Limpios nos vestimos. Bermudas. Bañadores. Toallas. Camisetas. Desayunamos. Yo le explico, mientras comemos un pan caliente con queso y mantequilla, que mi desayuno en Madrid siempre es una tostada de aceite y tomate. Le parece extraño. Se ríe. Lo invito a que venga a visitarme. Prometo preparárselo. Buscamos el descapotable. Le propongo quitarle la capota. Me dice tajante que no. Yo insisto, entre bromas. Me vuelve a decir que no. Sin explicación. Me monto a su lado. Silencio. ¿Dónde vamos?. Es tu isla, respondo. ¿Quieres ver Funchal. Yo respondo con un seco vale. Nos bajamos del coche. Recorremos sus calles. Él siempre camina unos metros por delante de mí. Yo camino rápido pero nunca me coloco a su par. Calles estrechas. Arquitectura de piedra y cal. Mucha vegetación. Árboles. Pasamos por un monumento al descubridor de la Isla. Se llama Madeira porque al principio sólo había árboles. Recorremos un fuerte que ahora es un museo. Tomamos una bica. Recorremos un gran mercado de pescados. Atunes abiertos. Rojos. Sangre. Me propone irnos hacia las playas. Me gusta la idea. Volvemos hacia el coche. Corremos por las pequeñas carreteras a toda velocidad. El paisaje me empapa. Me roza de nuevo dentro del coche. Todo se despierta. Música portuguesa en la radio. La fusión del paisaje con la música me embriaga. Su mano vuelve a rozarme la rodilla y me despierta. Me encanta tu Isla, gracias por invitarme, le sonrío. Filipe me devuelve la sonrisa. Coloca su mano en mi rodilla. Vemos un mirador. Un acantilado. Para el coche. Me salgo. Cuando él lo hace un coche pasa rozándolo a toda velocidad. Se me escapa un grito. Él me mira descompuesto. Respira. Me acerco corriendo hasta él. Voy a abrazarlo. Me frena en seco: ¿Qué haces?. Me aparta. Cruza hacia el mirador. Miramos el acantilado. El mar azul transparente. No hay paz. Estamos nerviosos. No decimos nada. Silencio. El mar rompe con el acantilado. ¿Qué quieres comer? Atún, le digo. No me gusta el atún. Me suena como una maldición. Nos montamos de nuevo en el descapotable capotado. Me lleva a un restaurante. Si quieres puedes pedir atún. Pido atún. Me lo como con ganas. En silencio. Él come carne. En silencio. ¿Te ha gustado?. Asiento. Se levanta para ir al baño. Yo pienso ¿qué vamos a hacer estos tres días?. Vuelve del baño hablando por teléfono. Se acerca y corta. Al llegar al coche me sorprende: le quita la capota. Te voy a llevar a mi playa favorita. Mientras conduce rozo con mi brazo su brazo. Nos relajamos. Llegamos hasta la playa. Es una playa de enormes piedras. Excavada en el acantilado. Rodeada de enormes acantilados de piedras. Está casi solitaria. Muy poca gente tumbada en las enormes piedras. Colocamos las tollas sobre las piedras. Nos colocamos sobre las piedras. Me incomodan las piedras. Me incomoda el calor del sol. Me quito la camiseta. Me avisa, no se puede hacer nudismo. No lo pensaba hacer, pienso. Me voy hacia el agua. Camino sobre las piedras. Filipe viene tras de mí. Me meto en el agua. Al primer paso me hundo. Son auténticas piscinas. El agua es azul transparente. Refresca pero no está fría. El agua es perfecta. Nado. Me alejo de la orilla. Él viene tras de mí. Me agarra de los pies y me hunde. Se acerca a mi bajo el agua. Me besa. Me separo. Subo a la superficie. Me dice que vayamos nadando hasta el acantilado. Le digo que me cago to. Se ríe. Se burla con mi expresión. Filipe se aleja hacia el acantilado. Nada. Veo sus fuertes brazos entrar y salir en el agua. Me siento solo en medio del océano. Siento miedo. Dudo. Nado hacia el acantilado. Como me acerco al acantilado el agua es más brava. Filipe ve tras el acantilado una playa solitaria de piedras. Vamos hasta ahí. Me sonríe. El oleaje cada vez es más fuerte. Tengo miedo. Me acerco hasta las rocas. Me resbalo. No puedo salir. Por fin lo consigo. Prefiero ir a través de ellas. Filipe nada con fuerza en paralelo a los rocas. Me mira. Sonríe. Dice: Eres un maricón. Yo le sonrío. Camino por un sendero de piedras que se clavan en mis talones. Las olas son cada vez más fuertes. Filipe nada en paralelo a mi. Filipe no avanza. El mar lo detiene. Filipe grita mi nombre. Lo miro. Pienso que me está invitando a tirarme al mar. Le digo que no. Me doy cuenta que no avanza. Noto terror en su cara. Filipe intenta nadar pero no avanza. Las olas rompen en las rocas y no me dejan pasar. Filipe intenta acercarse hasta las rocas pero no puede. Me mira perdido. Dudo. Nada y no se mueve. Sus brazos musculosos están mudos. Sus ojos son de pánico. Las olas lo cubren. Sale a la superficie. Intenta nadar. El oleaje lo vuelve a hundir. Me mira aterrado. No sé que hacer. Intenta nadar. No puede. Grito. Salgo a correr por el acantilado. Corro hacia la playa. Me resbalo. Caigo. Me levanto. Sigo corriendo. Se me clavan cosas puntiagudas en los talones. Corro. Grito. Corro por el acantilado. Llego hasta la playa. Pido auxilio. Veo el vigilante a lo lejos. Las grandes piedras se me clavan en los pies. Siento que me sangran. Sigo corriendo. Las piedras me golpean los talones. Sangro. Grito. El salvavidas me ve. Coge una tabla de surf. Le indico que tras las rocas. Sale mar a través. Yo lo veo alejarse. Cierro los ojos a la vez que subo la cabeza hacia el cielo. El sol me ciega. Corro de nuevo entre las piedras. Mis pies se golpean contra ellas una vez y otra. Una vez y otra. Una vez y otra. Llego a las rocas. Corro entre ellas. No quiero pensar. No quiero. No quiero saber lo que ha pasado. No quiero llegar hasta allí. No quiero. Veo al vigilante. Con todas sus fuerzas arrastra un cuerpo. Un cuerpo muerto. Un cuerpo sin vida. Mis piernas comienzan a temblar. Grito. Miro mis pies que sangran bajo el agua azul transparente. El vigilante intenta con todas sus fuerzas acercarse a la orilla. Yo los sigo con la mirada. Incapaz de andar. Los veo llegar hasta la orilla. Veo que lo besa. Que intenta reanimarlo. Vuelve a besarlo. Otra vez más . Otra. Golpea su pecho. Besos. Golpes. Pero la vida no vuelve. Sin darme cuenta he llegado hasta ellos. El vigilante me mira impotente. Yo le devuelvo la misma mirada. Comienza a hablarme. Yo no entiendo nada. No sé donde estoy. Miro el cuerpo de Filipe. Es el mismo cuerpo de la pasada noche. Lo abrazo. Está frío. Me separo. La gente me observa. No sé que hacer. Comienzan a hacerme preguntas. No sé que responder. No entiendo nada. Nada. Todo pasa a mucha velocidad. Oigo que alguien avisa a la policía. Alguien me pregunta su nombre. Filipe. Quieren saber más. No sé nada más. Filipe. ¡Qué más puedo saber! Que follaba con él de escándalo. Tengo que avisar a alguien. Recuerdo su móvil. Me acerco hasta las toallas. Su ropa. La llave del coche. El móvil. Todo sigue sobre las piedras. Filipe también está sobre las piedras. Muerto. El móvil. Me acerco hasta Filipe. Miro la última llamada. Minha casa. Automáticamente llamo. Suena el pitido. Dos pitidos. Tres. Descuelga una niña. ¿Pai?. No, no puede ser. La niña grita: Mai es pai. Creo entender eso. Cuelgo. Me derrumbo. Me siento en el suelo. La gente me mira. Veo a Filipe. Muerto. No sé quién es. Lloro. No se que hacer. Grito en silencio. Miro al mar. El mar viene y va. Va y viene. Viene y va. Va y viene. Viene y va. Viene y va. Viene y va…

lunes, 31 de agosto de 2009

31 DE AGOSTO

EL 31 DE AGOSTO

00:20 Llego en el último ave que procede de Sevilla cargado de sal.
00:40 Abro la puerta de la casa.
00:42 Abro la maleta.
00:43 Deshago la maleta.
00:45 Pongo una lavadora.
00:50 Lavo a mano mi polo favorito de este verano.
01:05 Me meto en la cama.
01:07 Le rezo a Santo Antonio y le doy las gracias por este verano.
01:09 Le escribo un mensaje a Filipe.
01:10 Él me responde. Sonrío.
01:12 Hace calor. Estoy cachondo.
01:14 Me pongo una porno en el ordenador.
01:15 Comienzo a masturbarme.
01:19 Me corro.
01: 20 Me jode limpiarme. Lo hago.
01: 21 Apago el mac.
01: 23 Me duermo.
08: 02 Me despierto.
08: 07 Aclaro mi polo favorito de este verano.
08:10 Lo tiendo.
08:12 Tiendo la lavadora.
08:13 Unos vaqueros caen al patio interior y se quedan colgados de un tubo.
08:15 Me ducho.
08:25 Me lavo los dientes.
08:30 Me visto.
08:40 Me llama Rosana y hablamos.
09:00 Llamo a mi sobrina Andrea que se acerca a Madrid para un casting.
09: 05 Llego al banco.
09:21 Regreso a mi casa.
09:25 Me preparo unos Kellogs.
09:30 Comienzo a escribir.
10:37 Hablo con Carmen Pombero sobre el guión que estamos escribiendo.
11:30 Salgo a mi casa para una reunión de trabajo.
11:45 Viajo en el metro y me acuerdo de Filipe mientras escucho lo nuevo de Sidonie.
12:00 Me tomo un café solo, asqueroso. Echo de menos las bicas portuguesas.
12:15 Me llama mi sobrina para decirme como le ha salido el casting.
12:20 Me reúno. Hablamos… hablamos… hablamos y trabajamos
13:45 Me llama Antonio para quedar esa noche. Voy a cenar con él con Maya y con sus niños.
14:00 Llego a lo de Jesús.
14:15 Comemos en el Bazar: Jesús, Joaquín, Fran y yo.
14:30 Jesús dice: hoy no se acaba el verano.
15:00 Me doy 10 minutos de rayos uva.
15:30 Llego a casa.
15:40 Me pongo a escribir.
15:45 Mientras escribo les grabo a Darío y a Carla (los niños de Antonio y Maya que tienen 9 meses… música para que crezcan felices, libres y hermosos)
17:29 Me llega un nuevo mensaje de Filipe.
17:30 Pienso en mi viaje a Madeira.
18:04 Termino de escribir. Madeira me espera. Filipe me espera. El verano no ha hecho más que empezar.

domingo, 16 de agosto de 2009

VERANO 2009

VERANO 2009

Adoro el verano… es el corazón del año… donde todas las pasiones se cruzan … donde las relaciones se funden… donde todo explota… llevo un tatuaje en el gemelo de mi pierna derecha que simboliza un sol que es un pulpo, sus rayos son las piernas del pulpo que recorre mi pierna y la atrapa… hacia arriba, hacia abajo, hacia la izquierda y la derecha… Pensé durante mucho tiempo que tatuaje hacerme, dónde y por qué. Al final decidí hacérmelo ese sol… porque simboliza lo que más me gusta; el verano. En un sitio donde sólo se vea en verano… y de tal forma que yo casi no lo vea para no cansarme de él… me siento orgulloso… ahora es parte de mí, una parte más de mi mismo… que me define… va diciendo… este tío ama el verano… o por lo menos yo pretendo que diga eso… Ese tatoo es mi pequeña ofrenda al sol y a todo lo bueno y mágico que año tras año me regala el verano.

Por eso desde Lisboa intento ordenar los días de este verano de 2009. Recordar viajes… sensaciones… antesdeayer saboreé a mi amigo Félix, una bella playa: Meco. La recorrimos, nos zambullimos en el atlántico y nos repasamos, nos confesamos… nos vomitamos… necesitábamos vernos a solas… sentirnos cerca… hablarnos… miedos, alegrías… terminamos bebiendo una cargada y deliciosa sangría blanca en un chiringuito lleno de tumbonas, donde el sol se puso para nosotros… sellando nuestra amistad… ese algo imperceptible que nos mantiene unidos desde hace ya casi 15 años y que preveo que será difícil que nos separé…

Dos noches atrás… había hecho lo mismo en un magnifico restaurante de Madrid… pero con Verónica…que ha vuelto de Chile para quedarse y completar este verano… A Vero y a mí nos une 10 años de respetarnos y necesitarnos… de conocernos…

¿Qué quiero que me siga dando este verano? Cenas, copas y noches maravillosas con mis amigos… necesito algún viaje más… playas… lectura… necesito leer un par de libros… seguir descubriendo buena música… un par de películas interesantes… un amante continuado… seguir descubriendo que Paquirri es una pequeña joya… escribir… trabajar… reírme… unos días de feria… cenas con Jesús por Madrid… comprarme un traje para la boda de mi primo… viajar a Cádiz, a Bolonia, y despedirme con su luz de este mes de Agosto… Un agosto que desde hace unos años tiene un ritmo parecido, no por eso repetitivo ni aburrido… al no tener vacaciones, aprovecho los fines de semana para viajar a ciudades, playas, festivales de música y ferias… Lisboa, Cádiz, El Vértigo estival y la feria de Martos… se superponen recuerdos de años pasados con lo vivido aquí y ahora… Repaso y cada año me siento mejor… más preparado… más renovado… más grande y más inmaduro con respecto al siguiente… Al final repetimos clichés, mis padres viajaban todos los agostos a Pinomar y yo hago lo propio a otros lugares, a otros ritos que hago míos… Me gusta tener ciertas costumbres… algo que me ate a lo que quiero y creo… no me cierro en ellas… cuando caduquen, llegaran otras nuevas que las sustituirán… o las renovarán… cada año un verano nuevo… distinto, diferente, vivo. Verano. Este verano tiene fecha de caducidad… sábado 3 de octubre… ese día haremos una gran fiesta para celebrar que algunos de nosotros tenemos un verano más… a los elegidos ya os llegará la invitación… y a los que no os llegue, lo sentimos, pero el aforo es muy reducido. Feliz Verano.

OS DEJO CON LAS CANCIONES DE ESTE VERANO





viernes, 7 de agosto de 2009

EL CLUB DE LOS CINCO

Cuando tenía 16 años, y aún hoy, puedo encontrar todas las respuestas a las cosas que me preocupan o me angustian en la película “El Club de los Cinco” o “The breakfast club” como es su titulo en original. Recuerdo cuando la vi por primera vez. Estaba en el salón de mi casa. Terminamos de verla Javi Morón y yo, la rebobinamos y nos la volvimos a ver. Era casi una obra de teatro… Cinco compañeros de instituto tenían que cumplir una jornada de castigo, encerrados en la biblioteca… Todos guardan un secreto, por la que tienen que pasar allí ese sábado, la razón de esa castigo. Mientras transcurren la jornada… se conocen, se aman, se odian y sobretodo aprenden a tolerarse…

Me dejo marcado, enganchado, estaba contemplando un reflejo de mi mismo … mi vida era tan aburrida y anodina como el personaje que interpretaba Anthony Michael Hall, otros días me sentía igual de extraño e incomprendido en mi colegio de curas como el personaje que interpretaba Ally Sheedy… y soñaba con llegar a convertirme en el atleta del centro personaje que interpretaba Emilio Estevez (¡Cuántas pajas me hice a su salud!) … o en la princesa con la que soñaba todos los atletas, que lo interpretaba la grandiosa Molly Ringwald… Pero al final de la película… cuando el personaje de Judd Nelson, un futuro criminal, saltaba libre y empezaba a sonar los acordes de Don´t you (forget about me) de Simple Minds y se sobreimpresionaban las palabras de una canción de David Bowie comprendías que somos lo que somos… y que para que cambiar si todos tenemos nuestra propia mierda dentro... mejor... saltar... gritar... insultar... ser como somos... y que se joda quien no nos quiera así...



Era mágica… era realista… era la primera película que nos hablaba de tú a tú… que exponía sin mentiras la realidad que yo vivía por dentro y por fuera de mí… y lo hacía de una forma moderna… con actores guapos… con diálogos que te sonaban a verdad… rodada con la estética del momento y que no ha quedado antigua… y con la banda sonora ideal… Todo se conjugaba para que “EL club del desayuno o de los cinco” se convirtiera en la película perfecta. La alquilé una y otra vez. Se la puse a los que consideraba mis amigos… escribí en mis carpetas del instituto frases de la película… aún sigo utilizando alguna de ellas, como: “Has abierto el bolso…” que se dice cuando alguien empieza o te muestra algo de su vida intima o un secreto y luego no quiero terminar de compartirlo contigo…me compré la banda sonora… y robé el cartel del cine cuando meses después la pusieron en mi pueblo… Mi amor por la película no decreció como fui creciendo… a la inversa… cada vez que le veía, porque alguna cadena la reponía, me quedaba petrificado frente al televisor… recuerdo que la gran serie “Dawson Crece” la homenajeo en un capítulo de su primera temporada, llamado “el castigo”… y es que sin duda… Dawson Crece no hubiera sido posible sin esta película, fue la simiente. Cuando la encontré en DVD no lo dudé y por fin la pude disfrutar en toda su dimensión, cuando pude escucharla en V.O.


Mañana cuando llegue a Martos, rebuscaré en mi “Deuveteca” y la dejaré preparada para disfrutarla la tarde del domingo… no habrá mejor medicina para superar la resaca del vértigo… ni mejor homenaje… ya que John Hughes murió ayer a sus 59 años mientras hacía footing en New York. Toda generación necesita una película. John Hughes nos la regalo. Gracias.


Aquí os dejo el homenaje que alguien, hace unos meses, parece que premonitorio le hizo a la película y al director... uniendo la canción del año de Lisztmania del grupo francés Phoenix , cuyo cantante es el noviete de Sophia Coppola, con las imágenes de uno de los momento más mágicos de la película... y con otras imágenes de otras grandes pelis del director, como la chica de rosa. Disfrutadlo...

miércoles, 29 de julio de 2009

DESENCUENTROS O DEEPER & DEEPER

Nunca sé lo que me depara el futuro.
Siempre me sorprendo.
Siempre espero.
Un mensaje que no esperas…
Un mensaje que escribes sin esperar respuesta…
un respuesta que no esperas.
Un decisión que no quieres tomar.
Una decisión que debes tomar.
Un piso que comprar.
Un dinero que ahorrar.
Otro DVD,
otro Gin tonic,
otra cena,
otra canción que compro en el Itunes,
otras bermudas,
otras zapatillas de deporte,
otro regalo…
Una mirada que no se cruza.
Alguien te da y tú no quieres recibir.
Tú das y el otro no quiere recibir.
No nos ponemos de acuerdo.
Llamo y nadie coge el móvil.
Me llaman y no quiero coger la llamada.
¿Quieres venirte conmigo de viaje a …?, me dice alguien.
Quiero viajar solo.
¿Quieres venirte conmigo al sur de Francia?, pregunto yo.
Nadie responde.
¿Alguien me acompaña a ver esta noche a Burt Bacharach?
Otro concierto solo.
¿Alguien está interesado en ver las Maris de Javier Álvarez en la sala Pradillo?
Otro teatro solo.
¿Alguien me acompaña a ver Mishima?
Otro cine solo.
Más vale solo que mal acompañado.
¿A quién le interesa estas cosas?
¿necesito que le interese?
Me valgo solo.
Otra cita.
Muestro interés.
Él deja de estar interesado.
Otra cita.
Yo no muestro ningún interés.
Él está encantado y se viene a dormir a casa.
Por la mañana le explico que debo ponerme a trabajar y no lo invito ni siquiera a desayunar…
La verdad es que yo nunca desayuno en casa.
Me paso un día mandándole mensajes a través del bear…
y él me responde…
viene a Madrid a pasar un finde…
nos pasamos el finde desencontrándonos por móvil…
Me manda un mensaje: No encuentro el bar donde pinchabas.
Le respondo: No era hoy es mañana. Donde estás?
Me responde: Picardías.
Le respondo: ¿Qué es eso y dónde?
Me responde: Peréz Galdos entre Hortaleza y Fuencarral.
Le respondo: Yo estoy en la cola de la Boite. Pero no sé que haré ¿Vas a quedarte ahí?
Me responde: Acabo de pedir la copa.
Le respondo: Tomate la copa con tranquilidad y si eso luego nos vemos. Yo entro a la boite.
A la media hora decido irme a casa.
Le escribo el siguiente mensaje: Me voy a casa. Estoy molido y no doy pa mas. Espero verte.
Me responde: Estaba llegando a la Boite.
Le respondo: jo, lo siento. Menuda cola que hay y no está demasiado bien. Me apetece conocerte. ¿Tomamos algo mañana?
Me responde: Como quieras he convencido a mis amigos para verte.
Le respondo: Ya estoy en casa. Me sabe mal tu esfuerzo. Espero que quieras seguir conociéndome.
Al día siguiente él quiere venir a verme pinchar en la sueca…
Me manda un mensaje: Dame las coordenadas exactas del pub.
Le respondo: Calle Hortaleza 67. Está a reventar.
Pero cuando decide venir, la sueca está cerrando… y le mando este mensaje: Acabo de dejar de pinchar y voy a Charada, en la plaza de Santo Domingo. Si vienes te digo lo que tienes que decir para que entres por lista.
Me responde: Jo, estoy entrando en el Ángel.
Le respondo: Pásalo bien. Esto es el orgullo. Habrá más veces.


Después de cerrar el Charada y correr allí mil y unas aventuras. decidimos volver a la sueca a hacer un after íntimo…
me decido y le escribo un mensaje: ¿Sigues por las calles?.
Me responde: Me acabo de acostar.
Le respondo: Vaya, que pena. Nada. Mañana te vas? Y dónde te has acostado?
Me responde: Me voy a las cinco. Estoy en una pensión en Sol.
Le respondo: Y me propones algo?
Me responde: Mañana te llamo ahora estoy un poco pedo un beso.
Le respondo: Mejor no te digo como estoy yo. Estoy de nuevo pinchando en la sueca. Llama mañana y comemos juntos. Vivo cerca de Sol.
Me responde: Si quieres me visto y voy a verte pero si lo que quieres es follar estoy tan pedo que no creo ni que me empalme.
Le respondo: No quiero follar, quiero conocerte. Tú mismo. Serás bien recibido. Y yo tampoco creo que me empalme. Eso lo dejamos pa otro día, lo de follar. Ven.
Me responde: Ya estoy en la calle voy pa ya.
Le respondo: Hortaleza 67 hace esquina.
Y aparece. Yo le pongo Deeper and Deeper. Nos besamos y siento que me empalmo. Lo invito a desayunar. Descubro que nació el mismo día que yo pero 9 años después. Llegamos a mi cama.
Nos empalmamos.
Yo lo paso genial.
No lo vuelvo a ver.
Desencuentros.