viernes, 3 de octubre de 2008

DE MADONNA A RUFUS WAINWRIGHT Y CULO QUE ME TOCA.

Inicié estos 15 días de vacaciones viendo a Madonna en Sevilla. Un supermegahiper espectáculo que no te puede dejar indiferente y ayer concluí mi verano disfrutando de un concierto íntimo y maravilloso de Rufus Wainwright en el teatro Cervantes de Málaga. Dos espectáculos tan diferentes pero que sin duda tenían algo en común. Anoche intentaba averiguar que era lo que unía a Madonna y a Rufus. Y llegué a la conclusión que era que ambos sabían disfrutar con su ano. Que no tenían ningún complejo en poner su culo, en disfrutar de él o saber hacer que otra persona disfrute del placer anal.

El disfrute del ano es uno de los grandes tabúes de nuestra sociedad y está enraizado en lo más intimo de nuestro propio ser. Una de las películas que más me han influido, de diferentes maneras, en mi vida, La ley del deseo. Comenzaba con un tipo pidiéndole a otro que se lo follara… En realidad todo era un juego… y cuando el tipo que llevaba la voz cantante le pedía al chapero que le dijera: “¡fóllame!”. El chapero se volvía molesto y le decía que eso no era lo acordado…



Parece ser que si una persona es penetrada analmente por otra, la que está siendo penetrada se siente en inferioridad frente la otra. Hay personas que pueden sentirse de esa manera. Razones muchas. La primera, que la otra persona, la que te folla, te haga sentirte así. La segunda, que la sociedad, la educación nos haya inculcado a través de las religiones, de las costumbres, de los ritos… que dicha práctica es algo vejatoria, pecaminosa… y por lo tanto se rechaza. La tercera, está en nosotros mismo, vernos en inferioridad de condiciones frente al que nos penetra… Así podría enumerar muchas más… pero sin duda hay una razón física que nos frena y es el dolor… Tengo que reconocerlo, de primeras… si no lo has practicado nunca… y la persona que hay frente o espaldas a ti, cree que un culo es igual que una vagina y lo trata de esa manera no resultará fácil… Un culo es otra cosa, ni mejor ni peor, sino un culo… y hay que tratarlo con mimo… hay que saber hacerle mil y una caricias para que se abra poco a poco… no hay que tener prisas… no hay que ser brusco… hay que saber quererlo… amarlo… humedecerlo, activarlo… un culo está cerrado pero dispuesto a abrirse y hay que buscar la llave… ya que una vez abierto dentro nos espera mil y un placer… Dicen y creo que llevan mucha razón… que dentro del ano, los hombres tenemos escondido nuestro gran secreto, nuestro punto G… y cuando digo los hombres… no me refiero a los homosexuales… sino a todos… es ahí, en ese maravilloso lugar, donde Dios nos colocó el botón que desata todos nuestros orgasmos…

Me pregunto, siendo eso así, y puedo certificarlo ¿por qué se niegan heteros y homos a disfrutar de dicha práctica? Dicho uso nos hace más libres, nos hace romper tabús… y nos abre nuestros propios límites…

¿Cuántos prejuicios propios, internos y personales tendremos que romper más? Muchos creemos que vivimos en una sociedad libre… pero eso es mentira… lo que pensamos eso, vivimos en una burbuja falsa… una burbuja llena de permisividad… de vida positiva… de creernos que esta sociedad es una sociedad abierta… y lo cierto es que tenemos la bases para que así sea… pero los miedos están dentro de uno mismo… no fuera… Somos nosotros quien nos limitamos… quien nos ponemos excusas para negarnos a exteriorizar lo que sentimos… estoy seguro que habrá muchos hombres que disfruten de su punto g en intimidad pero que en público se nieguen a aceptarlo… que en la intimidad de su casa, de su dormitorio, de su baño… disfruten de mil y una cosa que jamás serán capaces de confesar en la barra de una taberna, a sus amigos o a sus familiares… ¿Dónde empieza la intimidad y donde acaba la cobardía vital? Muchas veces se confunden… se enredan y no sabemos o no queremos separarlas, diferenciarlas… es mucho más fácil vivir íntimamente en cobardía… limitar tu propia libertad.

Por eso Madonna y Rufus son grandes, son libres… ellos se muestran sin prejuicios… sin miedos… confiesan sus secretos, los muestran en sus obras… juegan con su intimidad y la convierten en música, en arte… No le tienen miedo a su culo… saben disfrutar de él, saben vivir la vida.



lunes, 22 de septiembre de 2008

CIFRAS

He vivido en 13 casas (contando la de mis abuelos)…
1 año interno en un colegio mayor…
1 año de okupa en casa de Antonio López…
Jugué feliz 1 año en un colegio de monjas…
He aguantado 12 años de falsa educación franciscana…
Estudié 2 años en un instituto publico…
Malgasté 5 años en la facultad…
Pasé los 4 años más maravillosos de mi vida en una escuela de teatro…
He corrido ccon 2 motos: una puch X20 y una vespino…
He tenido 4 equipos de música… 3 ordenadores de sobremesa… 3 portátiles… 9 teléfonos moviles… 3 ipod…
Tengo cerca de 520 dvd… 474 cds… cerca de 634 libros...
43 zapatillas de deporte… 78 camisetas… 14 pantalones… 12 bermudas… 8 cazadoras… 3 trajes…
Tengo este blog con 157 entradas...
Trabajé 1 verano en una autoescuela…
Ayudé a mi padre en la tintorería durante más de 12 años…
Escribí guiones para al salir de clase durante 3 años…
He escrito 11 obras de teatro...
He dirigido 16 obras de teatro...
Autónomo televisivo 4 años…
Director de un teatro 2 años…
Dramaturgo, espero que toda 1 vida…
He vivido 24 años en Martos…
8 años, con intervalos, en Madrid…
1 año en Granada…
5 años en Sevilla…
He visitado 13 países…
He estado en 2 continentes…
Tengo 1 madre única…
El recuerdo, la herencia genética y 2 huevos como los de mi padre…
Tengo 2 hermanas tremendas…
3 sobrinas maravillosas…
1 futuro sobrin@ niet@
2 cuñados que hacen felices a mis dos hermanas…
Tengo 4 primos, 1 tía y 1 tío…
12 amigos de verdad…
6 que hacen oposiciones a serlo…
15 amigos que han recorrido conmigo una temporada vital y luego desaparecieron…
29 amigos de una noche…
Viví 12 años en pareja…
3 meses de pareja abierta…
2 meses equivocado…
Me he enamorado de 1 gran mujer…
Durante 4 años tuve un amante clandestino…
Me gustó jugar con la promiscuidad durante 36 meses…
Llevo 22 días dónde el sexo se ha convertido en amor y viceversa… los mismos que llevo sin comerme las uñas, 22 días…
llevaba comiéndomelas 33 años…
Ayer cumplí 38 años…

lunes, 15 de septiembre de 2008

TURISMO DE INTERIOR

Suena Marine de Vincent Delerm mientras transito por la Mancha en un tren camino de mis vacaciones. Esta vez no voy a viajar… prefiero descansar, sopesar, escribir y amar… No quiero hacer otra cosa… aunque las ganas de viajar y descubrir un nuevo país no cesan… Turquía, Argentina, Israel y Palestina, Chipre… o de nuevo Portugal para seguir buceando en sus costumbres… Sentirme un simple turista paseando por sus calles… como a veces me pasa en Madrid… Ser turista en la ciudad en la que vivo o ser persona con derecho de voto en la ciudad en la que soy un simple turista. Hace unos días estaba sentado en un banco, en la Plaza de la Paja (sin duda mi plaza favorita de Madrid),
esperando a que llegará Verónica, para compartir con ella un desayuno que nos llevo hasta el Vermut… Mientras la esperaba, una chica a mi lado, una turista, de algún país del norte o centro europeo o yanki o canadiense-islandesa…, miraba un plano de Madrid. La turista mochilera observa por primera vez la plaza que para mí está llena de significados, de encuentros, de desayunos, de conversaciones, de confesiones, de mojitos compartidos, de noches, de ocio y de vida. Para la chica es un lugar, seguro que precioso, donde dejar posar su imaginación para construir historias que hayan podido transcurrir allí. Estoy seguro que la energía de algunas de mis vivencias podría caminar por la imaginación de la turista, tal vez neoyorkina… y servirle de simiente para escribir un cuento, un guión o una canción… o tan sólo un bello pensamiento…

En cada ciudad que recorro, ya sea turista o no, hay lugares mágicos, lugares que te atrapan irremediablemente, debido a la cantidad de experiencias vivénciales que en ellos habitan y debido también a los recuerdos que por allí pululan deseando convertirse de nuevo en vida. Es esa energía la que llega hasta los turistas que saben caminar perdidos por una ciudad desconocida y se sientan abatidos a descansar en medio de una plaza y reposan su espalda contra un muro de piedra lleno de historias. Cuando he sido turista he buscado en estos lugares mágicos el consuelo de las historias ajenas… pero otras veces he llenado estos rincones de mi propia vida… Hay una plaza en Lucca que se quedo que se quedó impregnada del dolor y las lagrimas de mi separación; una escalinata en Lisboa que llené de previo amor; una plaza con vistas al río, rodeada de arquitectura moderna, en Hamburgo donde compartí el cáncer de mi padre con un desconocido que había vivido lo mismo, un bar perdido de Munich donde una mujer con miedo me confesó en Español su vida mientras su marido la espiaba en Alemán…

Pero este año… estas vacaciones… buscaré esos lugares dentro de mí… esta vez juego en casa… voy hacer turismo de interior… bucear dentro de mí… para ser capaz de sacar una historia compleja y sorprendente de todo lo viajado y vivido en los últimos años… por eso necesito un poco de orden… ordenador por la mañana para escribir un texto de teatro, playa y libro por las tardes… por la noche alguna película en el ordenador o en el cine… y los fines de semana dedicados de nuevo al amor… días de playa, sal y sexo… volver a cocinar… volver a compartir un sofá… un colchón… un helado… un baile… una cerveza… un mojito… y llenarme de él… y cuando octubre llegue a la ciudad yo estaré preparado para recibir otro nuevo Otoño… pero mientras seguiré habitando en el verano del amor.

jueves, 4 de septiembre de 2008

ME GUSTAN TUS MANOS

- Me gustan tus manos.
- Te las cambio por las tuyas, responde, y de esa forma dejarías de comerte las uñas.

Es domingo 31 de agosto y estamos volviendo de Cádiz, de la costa de Zahara, Barbate, Bolonía, Los Caños y el cabo de Trafalgar… José Antonio es el chico de las manos preciosas y conduce. Me coloca su mano sobre la mía en el cambio de marchas. Él lo controla y guía mi mano cada vez que metemos una nueva.

Dos días antes nos habíamos encontrado en la Estación de Santa Justa. Pero antes hace 20 días, habíamos compartido un amanecer de película en Lisboa a ritmo del My Way de Frank Sinatra. Ese día nos miramos y hubo algo de magia. Luego nos separamos. Él debía volver a Sevilla. Durante tres semanas hablamos y nos mensajeámos. Dudábamos si la magia de ese primer encuentro era consecuencia de la energía de Lisboa, del alcohol, de las drogas y de Frank Sinatra…

Teníamos que despejar la incógnita. Y ambos con miedo decidimos darnos una oportunidad en Cádiz. Tal vez, el rincón de la península donde la luz es más pura y te ayuda a verlo todo mucho mejor.

Y nos encontramos el viernes al mediodía en Santa Justa, nos reconocimos, nos abrazamos tímidamente y nos montamos en su coche dirección los Caños de Meca. Yo había grabado música para el viaje, un regalo… Había confeccionado la banda sonora de esos días: Sinatra, Chet Baker, La costa Brava, Postal Service, Pet Shop Boys, La Casa Azul, Vincent Delerm y muchos más que fueron sonando mientras atravesábamos el bajo Guadalquivir y José Antonio me mostraba los pueblos en lo que había crecido y yo le explicaba porqué “los planetas” hacían poesía de la experiencia en “Un buen día” o le hablaba de la crónica de una separación a través de “la Buena Vida”.

Pero había tensión… teníamos dos días para conocernos… llegamos al Hotel… a la habitación… más tensión… El hotel no está mal, pensamos los dos… Nos echamos en las camas. No sabíamos que hacer. Él mostró su inseguridad… terminé una historia hace menos de dos meses, necesito tiempo… Yo entendí que me decía: no creo que follemos… y pensé… si quiere tiempo… tenemos todo el del mundo… Y mientras la luz se diluía por la ventana, los miedos hicieron lo mismo… José Antonio se quitó la camiseta y yo, tímidamente, le acaricié la espalda… Nos miramos y lentamente… mientras la luz desaparecía nos besamos.

Cuando nos dimos cuenta era cerca de medianoche y no habíamos cenado. Compartimos nuestra primera cena y una botella de vino de la tierra. Descubrí que él come poco y yo que los nervios me hacen comer mucho y muy rápido… y más si el pescado es bueno. Luego sentados en unos escaleras y con el mar de fondo compartimos mojito y coca cola (era él quien conducía).

Dormimos… él busco una manta para el frío… y al despertar nos fundimos en un nuevo abrazo. Buscamos el pasado de estas tierras en Bolonia, nos bañamos en su mar-océano… Mis amigos están cerca pero no nos cruzamos… aunque yo intuyo su presencia que me arropa… Nos untamos de arcilla y nuestra piel se vuelve sube al tacto mutuo… y el sol se esconde en las dunas de Bolonia mientras saboreo un nuevo mojito…

Al volver al hotel le duele la cabeza… yo con mis inseguridades, pienso que algo no va… Intuyo una distancia… pero los abrazos me serenan. Cree que una cena le reconfortará y lo hacemos en el restaurante del hotel. Yo pido un pescado de la zona: Borriquetas y menudo sabor… Él me pide un espidifén para su cabeza… Y me pide que no salgamos… A mí no me importa… volvemos a la habitación y es en ese momento cuando las máscaras caen… desnudos, uno frente al otro, empezamos a disfrutarnos… en medio de la noche, esta vez, yo tengo frío y él me hace entrar en calor.

Nos levantamos a la hora de dejar el hotel y nos vamos para Zahara de los Atunes y su playa de los Alemanes… Un lugar mágico donde la arquitectura de hoy se conjuga con la naturaleza… y empiezan las confesiones… él me dice que se excita si lo toco y me explica sus reticencias a expresar sus sentimientos en público… lo escucho y lo entiendo… Entiendo mi prisa… mi evolución… y me hipnotiza… y comenzamos a jugar con nuestras respectivas excitaciones… comemos Atún de la almadraba y ternera de la mejor... y seguimos confesándonos más trozos de nuestra vida… tengo la sensación de que el finde se escapa y necesito más tiempo… tiempo para más cenas, para más baños, para más arcilla, para abrazarnos en la cama y mirarnos… pero sólo nos queda un viaje en su coche de Zahara a Sevilla… Paramos en su heladería favorita de Barbate… y saboreamos helados de tarta de queso y turrón… y con la banda sonora del viaje iniciamos el regreso…

Observo su mano que la lleva en el cambio de marcha, de vez en cuando me roza mi rodilla… me excito… acaricio su mano con la mía… Él me mira excitado… y coloca su mano sobre la mía… y me invita a manejar las marchas pero dirigidas por él… lo miro y le digo…

- Me gustan tus manos.
- Te las cambio por las tuyas, responde, y de esa forma dejarías de comerte las uñas.

miércoles, 27 de agosto de 2008

CINE PARA LA FELICIDAD

Hubo unos años en que me olvide de vivir. O lo hacía a escondidas, en secreto, casi pidiendo permiso para hacerlo. Convirtiendo una simple cena con amigos en un infidelidad… Durante esos años… vivía gracias al cine… Iba al cine con una asiduidad semanal, llegaba a consumir 4 ó 5 películas a la semana, más todo lo que veía sentado en el sofá de mi casa. El cine me hacía sentir todo aquello que yo mismo me negaba en la vida. Recuerdo el día que coloqué el Canal Satélite Digital en mi flamante casa nueva. Supe en ese momento que esa sería la ventana que me uniría al mundo de lo visceral… Conocía al dedillo cada película que se estrenaba, estaba totalmente atento de la cartelera y no se me pasaba nada. Cuando acudí al cine o veía una película en casa, mi vida dejaba de sentir… yo dejaba de pensar… y soñaba por unos segundos que yo era otro…

Hoy en día… la vida se me ha impuesto… y aunque intento estar al día de todo lo que se estrena y ver cuanto más cine mejor… sé que cuando se encienden las luces de la sala, hay una vida fuera esperándome. Una vida llena de imperfecciones, de subidas y bajadas, de amores frustrados, de amigos maravillosos y otros a los que no comprendo pero quiero, de trabajos que no me gustan, de sueños por realizar, de sueños imposibles, de viajes sin monumentos ni museos, de catedrales llenas de luz, de discotecas ciegas, de noches de excesos y de tardes de cafés, de hombres guapos… y de hombres que me enamoran… de hermanas y madre, de familia de sangre y de familia de afectos…

Pero anoche volví al cine… Mi amiga Vero… me acompañaba… era la que me invitaba a ver la nueva película de Javier Fesser: “Camino”. Ella la había visto hacía unas semanas y me llamó emocionada diciéndome que tenía que verla cuanto antes… sabía que me iba a gustar. Sin duda iba condicionado positivamente. Pero había cosas en su contra, la hora: las diez de la noche y lo cansado que llegaba después de todo el día ensayando.

Pero se apago la luz de sala y comenzó la magia. El inicio te golpea con dureza y te deja atrapado en esa historia llena de dolor… Las primeras imágenes son de lluvia en una capital de provincias… Ves una iglesia… ves lluvia… y tus recuerdos cinematográficos te llevan sin querer a Calle Mayor… pero en unos segundos… estás sumergido en Ordet y tras este preámbulo de dolor… Fesser te hace revivir una época de felicidad que está filmada como el mejor cine de Summer de los 60 ó 70… del rosa al amarillo o adiós cigüeña, adiós… hay algo monjil… algo necesario para contarte en el mundo casto, opusiano en el que viven nuestros protagonistas… pero debajo de esta estética… está lo grande de la película… la construcción de la historia, como Fesser describe sus personajes, como los construye, como los hace humanos… Un guión sólido, lleno de verdad, lleno de humanidad… donde cuando aparece el dolor… te golpea como si fueras uno más… pero el dolor sirve para hablarte de algo más doloroso aún, la deshumanización del fanatismo religioso…

Las anteriores películas de Fesser me había parecido puros entretenimientos, muy bien rodados, pero entretenimientos… algunas veces con guiones que se iban desvaneciendo lentamente… pero ahora Fesser se ha convertido en nuestro Spilberg… sin duda es con el director con el que más códigos comparte… haciendo una película valiente, real, emocionante… los alicientes que deben tener todas las obras maestras… Y con interpretaciones llenas de verdad: Carmen Elías ganará este año todo lo que tenga que ganar por una de las construcciones de personaje más reales que he visto en años… pero a su altura está Mariano Venancio (¿dónde estaba este gran actor?), Nerea Camacho (que buen casting, encontrar una preadolescente con tanta magia), Manuela Vellés (que se merecía tener un personaje tan bien escrito como éste, para demostrar que es capaz de defender todo lo que le pongan, como hizo Caótica Ana)…

Anoche “Camino” y Fesser me hicieron por dos horas y media… salir de mi realidad… de una realidad llena de felicidad, de energía y de positividad… de un verano mágico que no quiero que se acabe… que quiero que cabalgue en el Otoño… un verano plagado de buenas sorpresas… un verano que comparto con Cynthia, con mi maestra, con Rosana, José y su prole… donde Luís me llena de vida… donde José desde Lisboa nos llena de saudade… donde Vero me enamora cada noche madrileña… un verano donde soy feliz… y donde el cine me evade también de esa felicidad… como en su momento lo hizo de la infelicidad…

lunes, 18 de agosto de 2008

SOBREDOSIS DE EMOCIONES

Necesito vomitar todo lo vivido en estos nueve días. Tengo el corazón dividido, la vida dividida… tengo sobredosis de emociones… sentimientos cruzados… ansiedad… desazón… vitalidad… dolor… los ojos llenos de luz, de amaneceres y de atardeceres… He vuelto a viajar a Lisboa… esta vez no iba solo… En un principio me acompañaba Cynthia y Félix… luego llegó la Maestra, la compañía invisible de José y Rosana, al día siguiente aterrizaron en coche la alegría de Luís y la templaza de Tomás… José me acogió en su casa y a parte de esta prole de amigos. Del pasado viajo Salva. José aportó a Luciano y las calles del Barrio Alto aportaron a mucha gente más: Javier e Iván; Javier y Bea; Dani y José Antonio, José y Jorge. La casualidad hizo que nos encontráramos con Carlos que también había venido en busca de tranquilidad a Lisboa. Cada uno se ha mezclado y se ha relacionado como ha querido o ha podido. Algunos se han vuelto a encontrar, otros se han fundido en una bella amistad, otros han compartido noches y mojitos, otros días de playa, otros confidencias y mentiras, otros amaneceres en miradores, otros desayunos, otros noches y drogas, otros mentiras, otros ilusiones, otros oraciones a Santo Antonio, otros habitaciones de hoteles, otros canciones, otros miradas, otros ilusiones, otros promesas, otros amantes, otros la Alfama, otros cenas, otros el barrio de Gracia, otros paseos abrazados, otros taxis, otros cama…

¿Y yo que he compartido? He vuelto a ver a sonreír a Cynthia, cada día está más bella, más grande, más limpia, más sana… Siente que puede volverse a enamorar y lo quiere hacer. Le reza a Santo Antonio y le habla de verdad, le pide por todos… No puede ir a su capilla, ya que es la primera en marcharse a Madrid… y yo camino hasta su Iglesia y traslado en un papel cada uno de sus rezos… La Maestra me acompaña en este peregrinaje y emocionada absorbe la energía que hay allí… y mira a Santo Antonio y le habla del amor… desde una verdad humana y profana…

José me abre su casa y me permite que encuentre por fin un hogar en Lisboa, José me cuenta su vida, yo le cuento la mía… Cynthia le cuenta la suya… y los tres nos fundimos en un conocimiento sin limites.

La noche hace que todo sea más confuso… que los sentimientos se entremezclen en miles de combinaciones… Una de esas noches de mojitos en el Barrio Alto y de bailar sin descanso en el Trumps… me descubro invitando a un chico, de mirada liquida y profunda, a desayunar y a ver amanecer en el Mirador de San Pedro… entre el café y los primeros rayos del sol nos descubrimos nuestras vidas… caminamos por callejuelas y nos sentamos en una escalinata que nos ofrece la ciudad a nuestros pies… una ventana se abre y comienza a sonar My Way de Frank Sinatra. Nos miramos a los ojos, sus ojos líquidos como si fueran láser sanan mis pupilas… y se nos dibuja una sonrisa que no sé muy bien que significa pero que me gusta. Él, una hora después, debe dejar su hotel y se vuelve a España.



Yo al día siguiente vuelvo a Madrid, a Martos y al tercer día ya estoy de nuevo de regreso en Lisboa… Vueling me desea un buen Vueling tanto a la ida como a la vuelta… y continúan los días de playa, los días de descubrirle a La Maestra mi Lisboa… y cruzamos el puente 25 de Abril mientras Javi e Iván nos regala un temazo de la Jurado y la Faraona que se llama: “Dejándonos la piel…” Como si fuera una premonición de lo que me esperaba...



... Al llegar a casa de José en busca de una ducha y unos pantalones limpios y una camisa para enamorar a la noche Lisboeta… alguien me sonríe… con unos tiernos ojos negros… y yo me empapo de ellos… me paralizo… y no sé como acercarme a ellos… lo hago con timidez… poco a poco… y durante una larga noche de excesos descubro que esos ojos negros y yo compartimos día de cumpleaños… que nos cuesta tomar una decisión... pero que cuando la tomamos, la tomamos… y que tenemos gustos similares por los hombres… el alcohol hace que la incipiente amistad crezca… él se fija en otro, un antiguo amante lisboeta mío… ¿casualidad o destino…? Pero esa noche… todo acaba… el chico de ojos negros se queda paralizado por el alcohol y debe marcharse… y al día siguiente reaparece, es mi última noche lisboeta, e intimamos algo más… no quiero invitarle a ver amanecer, ni a desayunar… eso es algo único y es para el chico de los ojos líquidos... sería una infidelidad hacía él … y mi antiguo amante reaparece en esta comedia romántica, robándome por esa noche su mirada oscura y llena de misterio… el chico de los ojos negros y yo nos despedimos con un abrazo y me pide el teléfono, no sé porqué me lo pide… intuyo que no lo volveré a ver más... y siento que Lisboa ha vuelto a jugar conmigo… que ha sacado todas mis emociones de paseo y me ha dejado totalmente desnudo frente a la vida....

Ahora escribo para ordenarme… para saber dónde estoy… para fijar los pies en la realidad… Estoy paralizado no soy capaz de mandarle un mensaje a ninguno, ni de hacerles una perdida, ni de llamar para mantener una conversación… tampoco tengo prisa… ninguna… sólo sé que estoy deseando amar… compartir… convivir… que lo necesito… que mi cuerpo me lo pide… que se lo he pedido por escrito a Santo Antonio de Lisboa… y también sé que Cynthia está conmigo, que la Maestra me da luz… que José me acoge en su ciudad, que Luís me acompaña en noches increíbles, que he vuelto a reencontrarme con Salva, que Félix vuelve a sonreír, que José y Rosana siguen siendo felices, que Verónica me espera en Madrid para compartir cenas únicas… y que todo ha sido gracias a Lisboa… esa ciudad que me saca para fuera y me mete hacia dentro… donde soy un poco más yo. Lisboa ha vuelto a ser el corazón de mi Verano.