
Fernando Alfaro dice: “Tengo problemas de sueño que sueño contigo, tengo un problema y no duerno y sueño despierto que duermo contigo…”
A un amigo lo deja su pareja… cenamos con él para animarlo en un restaurante de un céntrico hotel de Madrid… un restaurante de diseño… luces de diseño… lubina de diseño. Hablamos de temas insustanciales y vitales... Mi amigo no escucha, está ausente... tiene la mirada perdida... no habla... no bebe... no come... Mi amigo no soporta más su propia presión y sale corriendo… necesita correr… no puede respirar y echa a correr… va vestido con vaqueros… y camisa azul celeste y corre… corre por la plaza Vázquez de Mella donde niños juegan al fútbol a altas horas de la noche…corre por Hortaleza… transexuales que se mezclan con osos gays le cortan el paso… y mi amigo suda su preciosa camisa azul celeste… Desemboca en la Gran Vía… impregnada de un calor fresco…mi amigo piensa… maldito verano… y corre por medio de chinos que venden cervezas y bocadillos hechos en pisos de la periferia… corre entre putas negras perdidas en un país de crisis… donde aún hay dinero para pagar a prostitutos cubanos… mi amigo sigue corriendo entre estrenos de cine… entre macdonalds… entre vips… y siente una fuerte presión… y llora al llegar a la Plaza España… y siente el dolor de la perdida y se asfixia… necesita que su amor vuelva y le haga el boca a boca... tumbados en el césped al lado de Don Quijote y Sancho… pero su vida no le besa… y siente que se le va… y por miedo a que se le vaya … sigue corriendo la cuesta de San Vicente abajo… pasa por debajo del puente… y grita… grita… y golpea sus nudillos contra la pared… las manos se le llenan de sangre… y necesita más dolor… más asfixia… sigue corriendo y arrastra sus manos por la pared del Palacio Real llenándolo de su sangre y la Almudena se empapa de su RH… Todo es rojo y no distingue el rojo del semáforo… los coches lo esquivan… él ni siquiera los ve… corre por el viaducto… presiona su rostro sobre las pantallas de cristal que joden y frenan a los suicidas… sus lagrimas saladas recorren el cristal… golpea su cabeza contra ellas una vez tras otra… no se rompe… le gustaría saltar y caer… caer sin flotar… caer de golpe, un golpe seco, fuerte, duro… que frenará todo… un accidente… una muerte sin sentido… un adiós… pero el cristal es irrompible…y su ansiedad crece… crece y el pecho se llena del amor que ya no le vale a quien le tenía que valer… ¿qué hacer con el amor que nadie quiere?... ¿Qué pollas hago con él?... pregunta a todo Madrid… ¡Vuelve!… Escupe… saliva… amor… deseo… y arranca a correr… Bailen… San Francisco el Grande… la Puerta de Toledo… y baja… baja… hasta llegar al Manzanares… Cruza el puente… y vuelve a cruzarlo… espera encontrar a alguien al otro lado y como no está, lo cruza en sentido contrario esperando que esté allí… pero no hay nadie… y el Manzanares huele a muerto… y a lo lejos divisa un Estadio en rojo, blanco y azul… se siente que debe llegar hasta allí… que es su final… corre de nuevo… corre como si fuera un coche… no quiere la acera.. quiere ir por el asfalto… entre taxis libres… que le pitan y él no escucha… no escucha… sólo quiere llegar hasta el estadio… no sabe por qué pero quiere llegar… y llega… y se pregunta cómo entrar… cómo llegar al centro del césped… y no lo duda… como si fuera Spiderman comienza a escalar por los muros de hormigón… pero no es Tobey Maguire … resbala… cae y vuelve a caer… un guardia de seguridad le grita… él no le hace caso… le vuelve a grita, ya son dos guardas… no escucha nada… ve una puerta de cristal… intenta atravesarla… se golpea con agresividad… el cristal no se rompe… lo vuelve a intentar… y todo se hace añicos… atraviesa… y corre, los guardas corre tras él… se pierde entre pasillos… busca aire… busca entre los pasillos alguno que lo lleve hasta el campo de fútbol… necesita correr en el césped…tirarse en el césped… al final de un pasillo encuentra una salida… ve un portería y corre… corre… escucha a otros suspirar detrás de él… no vuelve la vista… y por fin pisa el césped… y se saca los zapatos… y se queda parado… siente el frescor del césped en sus pies… de repente todos los aspersores de agua, automáticamente, empiezan a funcionar… los focos del estadio se enciende… todo está iluminado… una luz blanca… cortante… insultante lo llena todo… siente que dos sombras se aproximan a su espalda… siente sus alientos en su cogote… siente un primer golpe en la nuca… cae al césped… siente su frescor empapando sus vaqueros y su camisa azul celeste… una patada en el estómago… un grito… una patada en la cara… le aplasta la nariz… sangre… mocos… lágrimas… mas patadas… no se defiende… quiere más dolor… quiere más sangre… un puñetazo… intentan levantarlo… y él se defiende con fuerza… otro puñetazo… mi amigo ofrece su cara… su estómago… su genitales… cae redondo en el centro del campo… sus ojos miran hacia el cielo… mientras siguen pateándolo… mira los focos… tanta luz… y sobre ella la oscuridad de la noche… el dolor… la noche… todo se vuelve negro… quiere dormir… quiere soñar… está cansado de correr y duerme pero el dolor le despierta… y descubre… “Tengo problemas de sueño que sueño contigo, tengo un problema y no duerno y sueño despierto que duermo contigo…”
