Estoy en la playa y no consigo separarme de Fran Nixón. El día es gris y el mar está bravo. Llueve. Recibo un email que no esperaba. Respuestas en el blog donde me juzgan y yo me sonrío. En mi cabeza crecen personajes de una nueva obra de teatro. Tengo la inspiración. De vez en cuando mi cabeza se llena de recuerdos de la noche del concierto de Fran Nixon... Rosana tan feliz... José aún mas... No sé si a alguien no le gusto pero no quiero saberlo... no quiero que nadie me empañe este momento: la música que me hace feliz me hizo feliz por unas horas. Recuerdo la sonrisa de Jesus... la mirada complice de Amador... la sonrisa de Dario y de su amiga (esa viuda tan joven y tan risueña), Cynthia sobre las escaleras... Luna de miel a escondidas deseando vivirla con alguien... y mis personajes me hablan... y yo camino por la playa para descongestionarme o voy al mercadona y compro agua, leche, kellogs y guacamole. Hablo con Rosana, con Ely... discuto con mi madre por teléfono... duermo 8 horas y veo pelis en el ordenador... asumo que estoy solo con mis personajes en un apartamento de menos de 50 metros cuadrados... personajes que desean tener hijos... que desean amar... que desean educar... personajes cada día más maduros... más rotos... más infelices y a ratos felices... me siento que crezco cuando estoy solo... que necesito a mi gente pero que necesito este silencio de horas para poder expresarme y de fondo Fran Nixón o la Costa Brava o cualquiera que ponga banda sonora a esta soledad buscada... soledad... playa... lluvia... y yo en medio de todo, repasando los últimos meses, decidiendo quien seguirá conmigo y quien dejará esta temporada mi serie en la que yo soy el protagonista... y en la cual aparecen de vez en cuando personajes que son episódicos y que pretenden quedarse una temporada... y yo tengo que decidir que hacer con ellos, como con los personajes de mi nueva obra de teatro... cuatro seres que están ya dentro de mí... y de los que cada día sé más y hay veces que me sorprenden con sus propias historias como la vida a veces me sorprende... Trabajar, crear, separarte de tu vida, analizarla, tomar decisiones o no tomar ninguna... y de fondo Fran Nixon cantandome desde el salón de Rosana y José y yo complice a su lado... esta será y es mi semana os dejo una ráfaga de ella... desde Fuengirola...
martes, 18 de diciembre de 2007
domingo, 9 de diciembre de 2007
EL MUNDO SE DROGA
Según la RAE droga es sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno... Y no dice prohibidas… Creo que hay miles de drogas legalizadas y lo aplaudo: El tabaco, el alcohol... medicinas que nos recetan cada semana nuestro médico de cabecera o de familia…
Drogas hay muchas, todos diferentes y todas necesarias… Por supuesto pienso que todas las drogas deberían estar legalizadas, controladas y permitidas. Que cada cual eligiera la suya… y supiera que tomada, sin moderación, puede conducirte a la adicción, a la locura o miles de problemas más… y que tomada, con cierta moderación, te aporta una cierta felicidad. Cada droga te da una diferente y de esa forma podríamos elegir la felicidad que necesitamos en cada momento.
Pero es que las drogas no son sólo el alcohol, en todas sus variantes y todas permitidas, ni la marihuana, ni la coca, ni la heroína, ni el MMDA, ni el speed, ni el ghb, ni el poppers… son muchas otras cosas más… Droga es una relación, es una amistad, es la religión, es el amor… una buena canción, una película para llorar o reír y olvidar… un libro para evadirte de la realidad que te duele… Internet donde esconderte… una manta con la que taparte para no pasar más frío…
Cuantas veces nos hemos sentido atados a alguien y no hemos sabido como escapar… y al final hemos necesitado de ayuda médica, que nos ha recetado una droga química legal para superar el bache y hemos salido adelante gracias a esa droga… por lo que hemos necesitado de una droga química legal para escapar de otra droga natural, también legal… Y yo me pregunto… ¿cuántas muertes ha habido por amor? suicidios, asesinatos… ¿Si el amor mata, y mucho, por qué no se prohíbe, como el cannabis?
Si la religión como dijo Marx es el opio del pueblo y el opio es un droga… Y por la religión ha muerto miles y miles de personas… han sido violadas muchas otras (el otro día leía en la prensa que un grupo de sacerdotes violaron, uno tras otro, en plan orgía satánica con poppers y todo tipo de drogas ilegales, a una chica y luego la mandaron a abortar a las filipinas. Supongo que los sacerdotes luego se confesarían arrepentidos y de esa forma su pecado sería perdonado… me flipa la religión católica y su doble moral, que con solo sentir, de verdad, el arrepentimiento de tus pecados, se te perdonan si se lo confiesas a un sacerdote, aunque éste sea un violador compulsivo) Y por culpa de estos fanatismos u otros parecidos han caído torres gemelas… han saltados trenes por los aires llenos de seres humanos… ¿Por que no se prohíbe religiones y fanatismos, como se prohíbe la cocaína o la heroína…? Pues seguramente, porque muchas personas necesitan estos estímulos sobrenaturales para ser un poco más felices…
Por todo esto, creo que el mundo se droga. Todo el mundo necesita algún tipo de estimulante para olvidar, para prosperar o para poder ser, por unos minutos, feliz…
Yo lo sé desde niño… Y esta semana me ha dado cuenta que soy drogadicto y alcohólico porque he vivido en el lugar y el sitió adecuado. Os preguntaréis, ¿por qué? Mi casa, en la cual vivo en la actualidad, estaba situada sobre la Tintorería de mi padre. Por aquellos maravillosos años 70 los gases tóxicos y alucinógenos, que expulsaban la maquina de limpiar seco, no estaban para nada controlados y raro era el día en que los efluvios subían, en forma de vapor, hasta nuestro salón o dormitorios. Para más INRI, yo me pasaba las tardes en la tintorería y me encantaba meter las narices en todo, pero más aún, en unos grandes recipientes de plástico, que tenía mi padre para desmanchar y echar a la maquina… el colocón era tremendo… mucho mejor que el del pegamento y medio… era una especie de subidón, parecido al poppers, que me dejaba extasiado y feliz por unos momentos… Claro que yo a mis tiernos, 8, 9 ó 10 años no sabía lo que estaba haciendo… no sabía que estaba matando mis apreciadas neuronas…
Pero no sólo de drogas vivía de niño… Justamente detrás de mi casa estaba la refinería de anís de Paco Chamorro, el Cuco, uno de los mejores amigos de mi padre. Del que aprendí a jugar a las cartas y una filosofía de vida única… que consistía en el “Vive y deja vivir”… Paco destilaba anís, el mejor del mundo, manzanilla y mil y una bebida más… bendito olor el que me despertaba algunas mañanas o me adormecía algunas siestas o noches… Era un olor dulzón, penetrante, relajante, que te hacía mantener una apacible sonrisa.
Había días que se unía una doble destilación: la del anís de Paco y la de mi padre cuando destilaba los líquidos químicos de la maquina de limpiar, ese día la maquina expulsaba unos gases que inundaba mi casa, aún hoy en día queda resto de ese olor… y que unidos a los del Cuco nos hacía estar a todos en las nubes. Yo creo que no sólo a mí sino a casi toda la calle Campiña… Benditos días de navideños con efluvios etílicos gaseosos.
Como fui creciendo las maquinas de mi padre fueron cada vez más modernas e inspeccionadas por sanidad y mil un control más… y la destilación de Paco se trasladó a Jaén y yo me quedé sin mi ración de alcohol y drogas gratis… Y la calle campiña fue perdiendo fuerza… y yo fui asimilando que las drogas son necesarias para vivir… y como el Estado ha decidido no legalizar las que yo necesito… habrá que tener en el móvil el número de tu camello, ya que no sabes cuando lo podrás precisar para poder ser algo más feliz…
Por cierto, espero que “Paco el Cuco” y mi padre se hayan encontrado, estén donde estén, y si están en algún lugar, se estén poniendo hasta arriba de to… Paco, gracias por enseñarme tantas cosas…
Drogas hay muchas, todos diferentes y todas necesarias… Por supuesto pienso que todas las drogas deberían estar legalizadas, controladas y permitidas. Que cada cual eligiera la suya… y supiera que tomada, sin moderación, puede conducirte a la adicción, a la locura o miles de problemas más… y que tomada, con cierta moderación, te aporta una cierta felicidad. Cada droga te da una diferente y de esa forma podríamos elegir la felicidad que necesitamos en cada momento.
Pero es que las drogas no son sólo el alcohol, en todas sus variantes y todas permitidas, ni la marihuana, ni la coca, ni la heroína, ni el MMDA, ni el speed, ni el ghb, ni el poppers… son muchas otras cosas más… Droga es una relación, es una amistad, es la religión, es el amor… una buena canción, una película para llorar o reír y olvidar… un libro para evadirte de la realidad que te duele… Internet donde esconderte… una manta con la que taparte para no pasar más frío…
Cuantas veces nos hemos sentido atados a alguien y no hemos sabido como escapar… y al final hemos necesitado de ayuda médica, que nos ha recetado una droga química legal para superar el bache y hemos salido adelante gracias a esa droga… por lo que hemos necesitado de una droga química legal para escapar de otra droga natural, también legal… Y yo me pregunto… ¿cuántas muertes ha habido por amor? suicidios, asesinatos… ¿Si el amor mata, y mucho, por qué no se prohíbe, como el cannabis?
Si la religión como dijo Marx es el opio del pueblo y el opio es un droga… Y por la religión ha muerto miles y miles de personas… han sido violadas muchas otras (el otro día leía en la prensa que un grupo de sacerdotes violaron, uno tras otro, en plan orgía satánica con poppers y todo tipo de drogas ilegales, a una chica y luego la mandaron a abortar a las filipinas. Supongo que los sacerdotes luego se confesarían arrepentidos y de esa forma su pecado sería perdonado… me flipa la religión católica y su doble moral, que con solo sentir, de verdad, el arrepentimiento de tus pecados, se te perdonan si se lo confiesas a un sacerdote, aunque éste sea un violador compulsivo) Y por culpa de estos fanatismos u otros parecidos han caído torres gemelas… han saltados trenes por los aires llenos de seres humanos… ¿Por que no se prohíbe religiones y fanatismos, como se prohíbe la cocaína o la heroína…? Pues seguramente, porque muchas personas necesitan estos estímulos sobrenaturales para ser un poco más felices…
Por todo esto, creo que el mundo se droga. Todo el mundo necesita algún tipo de estimulante para olvidar, para prosperar o para poder ser, por unos minutos, feliz…
Yo lo sé desde niño… Y esta semana me ha dado cuenta que soy drogadicto y alcohólico porque he vivido en el lugar y el sitió adecuado. Os preguntaréis, ¿por qué? Mi casa, en la cual vivo en la actualidad, estaba situada sobre la Tintorería de mi padre. Por aquellos maravillosos años 70 los gases tóxicos y alucinógenos, que expulsaban la maquina de limpiar seco, no estaban para nada controlados y raro era el día en que los efluvios subían, en forma de vapor, hasta nuestro salón o dormitorios. Para más INRI, yo me pasaba las tardes en la tintorería y me encantaba meter las narices en todo, pero más aún, en unos grandes recipientes de plástico, que tenía mi padre para desmanchar y echar a la maquina… el colocón era tremendo… mucho mejor que el del pegamento y medio… era una especie de subidón, parecido al poppers, que me dejaba extasiado y feliz por unos momentos… Claro que yo a mis tiernos, 8, 9 ó 10 años no sabía lo que estaba haciendo… no sabía que estaba matando mis apreciadas neuronas…
Pero no sólo de drogas vivía de niño… Justamente detrás de mi casa estaba la refinería de anís de Paco Chamorro, el Cuco, uno de los mejores amigos de mi padre. Del que aprendí a jugar a las cartas y una filosofía de vida única… que consistía en el “Vive y deja vivir”… Paco destilaba anís, el mejor del mundo, manzanilla y mil y una bebida más… bendito olor el que me despertaba algunas mañanas o me adormecía algunas siestas o noches… Era un olor dulzón, penetrante, relajante, que te hacía mantener una apacible sonrisa.
Había días que se unía una doble destilación: la del anís de Paco y la de mi padre cuando destilaba los líquidos químicos de la maquina de limpiar, ese día la maquina expulsaba unos gases que inundaba mi casa, aún hoy en día queda resto de ese olor… y que unidos a los del Cuco nos hacía estar a todos en las nubes. Yo creo que no sólo a mí sino a casi toda la calle Campiña… Benditos días de navideños con efluvios etílicos gaseosos.
Como fui creciendo las maquinas de mi padre fueron cada vez más modernas e inspeccionadas por sanidad y mil un control más… y la destilación de Paco se trasladó a Jaén y yo me quedé sin mi ración de alcohol y drogas gratis… Y la calle campiña fue perdiendo fuerza… y yo fui asimilando que las drogas son necesarias para vivir… y como el Estado ha decidido no legalizar las que yo necesito… habrá que tener en el móvil el número de tu camello, ya que no sabes cuando lo podrás precisar para poder ser algo más feliz…
Por cierto, espero que “Paco el Cuco” y mi padre se hayan encontrado, estén donde estén, y si están en algún lugar, se estén poniendo hasta arriba de to… Paco, gracias por enseñarme tantas cosas…
domingo, 2 de diciembre de 2007
CADENA DE FAVORES
El pasado viernes estuve en Sevilla, fui a ver una obra de teatro que he escrito y que está en cartel, cené con los actores y el director en “el rinconcillo”, me tomé varias copas de cola Light y red bull en los bares de la “nueva alameda” (¡donde ha metido el alcalde a mis putas y a mis yonkis? ¿los ha enterrado?) y ligué… Termine la noche en casa de un desconocido, del que sólo sabía que se llamaba Javier, que era algo más alto que yo (por lo general no me van los altos), con mejor cuerpo, que tenía 30 años, algunas canas que lo hacían muy atractivo, que trabajaba en un bar en el barrio de Santa Cruz (aún hoy desconozco cual es el bar), que era muy ocurrente, simpático, hablador y guapo… La verdad es que él de mí tampoco sabía mucho más… que me llamaba Antonio y que era de Martos un pueblo de Jaén.
Pero las circunstancias fueron las propicias y terminamos yéndonos a su piso, que estaba en un barrio. De esa forma rompí una de mis reglas: me gusta dormir en Sevilla siempre dentro de la zona de la muralla y no en extramuros. Para los que no conozcan Sevilla, os diré que tiene uno de los centros históricos más grandes de Europa, y ya que pasas la noche fuera de casa, lo mejor es no tener que pillar bus o taxis cuando vuelves de madrugada o a media mañana… Bueno, pues eso, que al llegar a su piso, casi sin mediar palabras pasamos del ascensor al comedor, del comedor al baño (me gusta lavarme los dientes, aunque sólo sea poniéndome pasta de dientes en el dedo) y del baño pasamos al dormitorio… y cuando la ropa había desaparecido del cuerpo, caímos en la cama. Besos, caricias, algo de pasión, algo de risas, más besos… más risas, más caricias… y mi cabeza comienza a llenarse de imágenes de otro momento o momentos parecidos que habían tenido lugar una semana antes. Malditos recuerdos. Malditos recuerdos que me fueron llevando de la pasión a la angustia. Javier seguía besándome y su fogosidad crecía mientras la mía menguaba. Y una asfixia saturó mi pecho… y mi pecho quería estallar y estalló. ¡Déjame!... le dije… Y empecé a llorar. El desconocido, rápidamente, leyó la situación y se dio cuenta que algo gordo me pasaba. No hizo ninguna pregunta. Sólo me abrazo, muy fuerte. Su abrazo fue calmante, balsámico y algo curativo… como una sesión de reikie (no sé si se escribe así). Tiernamente me acarició el pelo, me beso en la frente, me puso su mano en mi pecho y me fui tranquilizando. Cuando pude hablar, le dije que lo sentía mucho y que me marchaba a casa… que si me podía pedir un taxi. Y el desconocido, ya era Javi, dijo que ni mucho menos, que de esa forma no iba a ningún lado y que me quedaba a dormir allí. Su mirada me dio cobijo y las palabras atrapadas en mi angustia empezaron a escaparse por mi boca... Comencé a contarle que llevaba una semana sin hablar con “alguien” que se había convertido en “algo” muy importante en mi vida y que "ese alguien" de forma unilateral había decidido cerrar el grifo de la comunicación, había dejado de llamar, de mandar mensajes, casi de existir y que me sentía perdido… Javi siguió acariciándome, mirándome y escuchándome y entre mis vomitonas de palabras (que creo que no me había expresado tan de seguido y de golpe en toda la semana), sus besos y sus consejos me quedé dormido.
Desperté a media mañana, Javi me seguía abrazando. Notó que me desperezaba y me sonrió y siguió durmiendo. En ese momento me vino a la cabeza otro momento parecido que me ocurrió este verano en Granada. Conocí a un pintor de andamios en la ZOO, me invitó a su piso, yo acepté, llegué a su casa y lo utilicé para tener sexo rápido y un lugar donde dormir: me corrí, él no y me dormí sin decirle nada más. Al despertarme, me vestí sin hacer ruido y me marché sin darle las gracias ni decirle un simple adiós… Sé que hice eso para vengarme de una situación parecida que me había pasado… Esa noche de Agosto yo seguí construyendo la cadena de favores a la inversa… a mí unos días antes me habían hecho daño y yo estaba haciéndolo ahora y seguro que el pintor de brocha gorda granadino con unos brazos de escándalo a la noche siguiente se lo haría a otro alma solitaria… y esa alma solitaria a otra y esa a otra y esa a otra…
Pero esa mañana sevillana de sábado tenía la oportunidad de romper esa cadena de favores a la inversa. Javi se había portado conmigo como el mejor de los amigos, escuchándome, mimándome y tranquilizándome cuando más lo necesitaba. En ese momento me sentía como Blanche Dubois en “Un tranvía llamado deseo” confiando en la benevolencia u hospitalidad de los extraños… Y me volví hacía él y lo abracé… y terminé aquello que de madrugada no fui capaz de hacer… Sin duda no fue la mejor de las faenas… estoy seguro que ambos hemos tenido tardes mejores… pero de alguna forma tenía que agradecerle lo que había hecho por mí… y de esa forma la cadena de favores cambiaba de signo…
Estoy seguro que Javi seguirá confiando en la existencia humana y que se seguirá llevando desconocidos a su casa y a su cama y que esos desconocidos se seguirán marchando de esa cama con su alma un poco más limpia. Y que al día siguiente ese desconocido se irá con otro desconocido y puede que tenga que ayudar a ese nuevo desconocido en otra cama y tal vez de otro país. Y el nuevo desconocido, ya curado, tenga que ayudar a otro desconocido y curarle un trozo de su alma. Y ese desconocido curé, otra noche en otra cama de otro pueblo, a otra alma tocada, y gracias a su ayuda no se convierta en tocada y hundida, y por eso siga viviendo y conociendo a desconocidos… y quien sabe si dentro de unos años o de unos meses o de unos días… uno de esos desconocidos, sanado por otro desconocido, llegue de nuevo hasta Sevilla y por esos días Javi esté pasando una mala racha y el desconocido se encuentre con Javi y lo ayude a aliviar su alma dolida… y de esa forma la cadena de favores volverá a ponerse en movimiento y se cumplirá lo que Drexler cantó en “Todo se transforma”…
Pero las circunstancias fueron las propicias y terminamos yéndonos a su piso, que estaba en un barrio. De esa forma rompí una de mis reglas: me gusta dormir en Sevilla siempre dentro de la zona de la muralla y no en extramuros. Para los que no conozcan Sevilla, os diré que tiene uno de los centros históricos más grandes de Europa, y ya que pasas la noche fuera de casa, lo mejor es no tener que pillar bus o taxis cuando vuelves de madrugada o a media mañana… Bueno, pues eso, que al llegar a su piso, casi sin mediar palabras pasamos del ascensor al comedor, del comedor al baño (me gusta lavarme los dientes, aunque sólo sea poniéndome pasta de dientes en el dedo) y del baño pasamos al dormitorio… y cuando la ropa había desaparecido del cuerpo, caímos en la cama. Besos, caricias, algo de pasión, algo de risas, más besos… más risas, más caricias… y mi cabeza comienza a llenarse de imágenes de otro momento o momentos parecidos que habían tenido lugar una semana antes. Malditos recuerdos. Malditos recuerdos que me fueron llevando de la pasión a la angustia. Javier seguía besándome y su fogosidad crecía mientras la mía menguaba. Y una asfixia saturó mi pecho… y mi pecho quería estallar y estalló. ¡Déjame!... le dije… Y empecé a llorar. El desconocido, rápidamente, leyó la situación y se dio cuenta que algo gordo me pasaba. No hizo ninguna pregunta. Sólo me abrazo, muy fuerte. Su abrazo fue calmante, balsámico y algo curativo… como una sesión de reikie (no sé si se escribe así). Tiernamente me acarició el pelo, me beso en la frente, me puso su mano en mi pecho y me fui tranquilizando. Cuando pude hablar, le dije que lo sentía mucho y que me marchaba a casa… que si me podía pedir un taxi. Y el desconocido, ya era Javi, dijo que ni mucho menos, que de esa forma no iba a ningún lado y que me quedaba a dormir allí. Su mirada me dio cobijo y las palabras atrapadas en mi angustia empezaron a escaparse por mi boca... Comencé a contarle que llevaba una semana sin hablar con “alguien” que se había convertido en “algo” muy importante en mi vida y que "ese alguien" de forma unilateral había decidido cerrar el grifo de la comunicación, había dejado de llamar, de mandar mensajes, casi de existir y que me sentía perdido… Javi siguió acariciándome, mirándome y escuchándome y entre mis vomitonas de palabras (que creo que no me había expresado tan de seguido y de golpe en toda la semana), sus besos y sus consejos me quedé dormido.
Desperté a media mañana, Javi me seguía abrazando. Notó que me desperezaba y me sonrió y siguió durmiendo. En ese momento me vino a la cabeza otro momento parecido que me ocurrió este verano en Granada. Conocí a un pintor de andamios en la ZOO, me invitó a su piso, yo acepté, llegué a su casa y lo utilicé para tener sexo rápido y un lugar donde dormir: me corrí, él no y me dormí sin decirle nada más. Al despertarme, me vestí sin hacer ruido y me marché sin darle las gracias ni decirle un simple adiós… Sé que hice eso para vengarme de una situación parecida que me había pasado… Esa noche de Agosto yo seguí construyendo la cadena de favores a la inversa… a mí unos días antes me habían hecho daño y yo estaba haciéndolo ahora y seguro que el pintor de brocha gorda granadino con unos brazos de escándalo a la noche siguiente se lo haría a otro alma solitaria… y esa alma solitaria a otra y esa a otra y esa a otra…
Pero esa mañana sevillana de sábado tenía la oportunidad de romper esa cadena de favores a la inversa. Javi se había portado conmigo como el mejor de los amigos, escuchándome, mimándome y tranquilizándome cuando más lo necesitaba. En ese momento me sentía como Blanche Dubois en “Un tranvía llamado deseo” confiando en la benevolencia u hospitalidad de los extraños… Y me volví hacía él y lo abracé… y terminé aquello que de madrugada no fui capaz de hacer… Sin duda no fue la mejor de las faenas… estoy seguro que ambos hemos tenido tardes mejores… pero de alguna forma tenía que agradecerle lo que había hecho por mí… y de esa forma la cadena de favores cambiaba de signo…
Estoy seguro que Javi seguirá confiando en la existencia humana y que se seguirá llevando desconocidos a su casa y a su cama y que esos desconocidos se seguirán marchando de esa cama con su alma un poco más limpia. Y que al día siguiente ese desconocido se irá con otro desconocido y puede que tenga que ayudar a ese nuevo desconocido en otra cama y tal vez de otro país. Y el nuevo desconocido, ya curado, tenga que ayudar a otro desconocido y curarle un trozo de su alma. Y ese desconocido curé, otra noche en otra cama de otro pueblo, a otra alma tocada, y gracias a su ayuda no se convierta en tocada y hundida, y por eso siga viviendo y conociendo a desconocidos… y quien sabe si dentro de unos años o de unos meses o de unos días… uno de esos desconocidos, sanado por otro desconocido, llegue de nuevo hasta Sevilla y por esos días Javi esté pasando una mala racha y el desconocido se encuentre con Javi y lo ayude a aliviar su alma dolida… y de esa forma la cadena de favores volverá a ponerse en movimiento y se cumplirá lo que Drexler cantó en “Todo se transforma”…
viernes, 23 de noviembre de 2007
PALABRAS Y SILENCIOS
Parece que ha dejado de llover. El lunes amaneció nublado. Un tren me devolvió, entre nubes grises, brumas, nieblas y pronósticos helados, a la dureza del paisaje de Jaén. Durante estos cinco días sólo ha habido silencio. La monotonía de la lluvia acompañada de continuo silencio. El silencio lo llena todo cuando no hay nada más que decir. El silencio puede ser cobarde pero también sanador. El silencio puede ser doloroso pero necesario. Hay un momento en que las palabras dejan de tener sentido, tal vez porque nunca lo han tenido. Las palabras son engañosas, “liantas”, imaginativas, inciertas, esperanzadoras, inseguras, dudosas, pacatas, miedosas, cobardes, improvisadas, inventadas... como la vida. El sonido de la lluvia las ha mojado y las ha convertido en ciénaga. En palabras no dichas. En palabras no escuchadas. En palabras omitidas. En palabras cobardes. En palabras condenadas. En palabras interiorizadas. En palabras enmudecidas. En palabras censuradas. En palabras aprisionadas. En palabras impedidas. En palabras asustadas. En palabras negadas. En palabras asesinadas. En palabras silenciadas... que han desembocado en la muerte.
El silencio te bloquea. Te frena. Te agarrota. Te invalida. Te anula... como un día de lluvia. Como un luto. Como el final de Bernarda Alba: “Silencio, silencio he dicho...” Como el final de “Gente Corriente”. Como una canción de Nick Drake. Como una enfermedad a destiempo. Como una visita a un campo de concentración, convertido en parque temático. Como un email o un mensaje que no llega. Como un domingo, tarde noche, solitario, de bajón, en un bus o en un tren de vuelta a ninguna parte, de vuelta a ti mismo.
El viaje ha terminado. El tren o el bus se ha parado. Llueve y solo hay sordina en la estación. Recoges tu macuto y esperas que deje de llover. Andas por el ande y al final de él seguro que alguien te espera... pero no, no hay nadie... caminas y te tapas con lo que encuentres: tu abrigo, tu macuto, los soportales o dejas que la lluvia te empape... llueve y solo hay silencio, lunes con tila... llueve y sigue habiendo silencio, martes con vino... llueve y el silencio se agiganta, miércoles con amigos, llueve y el silencio te anula, jueves con orfidales... y tras un extraño sueño... te levantas y hoy viernes el día parece abrirse... consultas, en los widgets de tu mac, el tiempo y te predicen una cierta mejoría... sólo eso, una cierta mejoría...
El silencio te bloquea. Te frena. Te agarrota. Te invalida. Te anula... como un día de lluvia. Como un luto. Como el final de Bernarda Alba: “Silencio, silencio he dicho...” Como el final de “Gente Corriente”. Como una canción de Nick Drake. Como una enfermedad a destiempo. Como una visita a un campo de concentración, convertido en parque temático. Como un email o un mensaje que no llega. Como un domingo, tarde noche, solitario, de bajón, en un bus o en un tren de vuelta a ninguna parte, de vuelta a ti mismo.
El viaje ha terminado. El tren o el bus se ha parado. Llueve y solo hay sordina en la estación. Recoges tu macuto y esperas que deje de llover. Andas por el ande y al final de él seguro que alguien te espera... pero no, no hay nadie... caminas y te tapas con lo que encuentres: tu abrigo, tu macuto, los soportales o dejas que la lluvia te empape... llueve y solo hay silencio, lunes con tila... llueve y sigue habiendo silencio, martes con vino... llueve y el silencio se agiganta, miércoles con amigos, llueve y el silencio te anula, jueves con orfidales... y tras un extraño sueño... te levantas y hoy viernes el día parece abrirse... consultas, en los widgets de tu mac, el tiempo y te predicen una cierta mejoría... sólo eso, una cierta mejoría...
jueves, 15 de noviembre de 2007
JESUS
JESÚS
La memoria es incapaz de recordar el momento exacto en que nuestras vidas se cruzaron. El entorno, el pasado de nuestras familias, la amistad de nuestros antepasados, habrían labrado el tejido necesario para que nuestro encuentro fuera posible. ¿Pero cuando fue? ¿Cuándo nos miramos por primera vez y decidimos que íbamos a ser amigos? Llevo días rastreando mis neuronas y he encontrado una imagen lejana y primigenia: tú y yo de muy niños jugando en las escaleras que comunicaban el gimnasio del colegio de los curas con la parte de arriba. Creo que es la primera imagen o el primer recuerdo real que tengo de ti.
Intento componer el guión de nuestras vidas y no encuentro el detonante, ni la cuestión central… solo sucesiones de imágenes inconexas de toda nuestra infancia, una especie de videoclip, que tendría como sintonía “el don diablo” de Miguel Bosé. En él veo: tardes enteras jugando en el paseo a policías y ladrones, al esconder, a balón prisionero, (cuantas veces se embarcaba el balón en las casas y teníamos que saltar la verja… cual almonteños, y yo con lo patoso que soy, me pasó lo que me pasó, y me clave los pinchos de la verja en la palma de la mano y me caí redondo en tu casa cuando tu madre me intentó curar), a pico zorro teide (¿se escribiría así?), al fútbol (tú y yo siempre de porteros, aunque sé que tú eras mejor que yo), al pañuelo… Quedadas en casa de los Molinas para hacer los deberes, yo con Pedro y tú con Salva (¿te acuerdas de los bocadillos de nocilla de los Molinas?, José sigue siendo adicto a la Nutela); tardes de juegos en casa de Antonio García con su perra Pardy (¿se llamaba así?); o en casa de mi primo Ramón (y yo siempre peleándome con mi primo, ¿verdad?)…
Como fuimos creciendo empezaron a aparecer las pandillas de las niñas en nuestras vidas. Primero las pandillas de las mayores: Saly, Loly, mi prima Belén y tu prima María… de la que nos echaron porque éramos demasiado pequeños. Y por eso nos buscamos nuestra propia pandilla y decidimos que las elegidas eran las niñas de “La carrera”. De esa forma entraron en nuestra vida: Ely, Elena, Loly, La Toche, Carmen Raquel (asujétame la pierna), Caceja… y no sé quién más… Y fue con ellas con las que empezamos a hacer teatro para Jufra (juventudes franciscanas, al final voy a tener que darle la gracia a la iglesia por dedicarme a lo que me dedico), de la mano de tu hermana Inma y más tarde del Padre Zurera que nos ensayaban obras de teatro durante todo el verano…
¿Te acuerdas de mi equipazo de música Sony? ¿Te daba envidia, verdad? ¿Cuantas cintas pudimos grabar en él, hasta que tu padre compro el tuyo…?: Mecano, Mocedades, Jesucristo Superstar, los secretos, golpes bajos… Y al ritmo de esa música fuimos creciendo… Acompañados por Antonio y por Javi (yo creo que tú aportaste a Javi a nuestra relación, y yo a Antonio)… Y empezaron las acampadas de “montañeras de santa maría”… y esa frase que tanto nos marcó, que había en un cartel horrible de Charlot en mi habitación: “Se tú, intenta ser feliz pero ante todo, se tú”.
Y nuestros primeros amores, a la par, teníamos que ponernos con alguien, era lo que se llevaba por aquellos años de preadolescente, y supongo que ahora también se seguirá llevando, tú con Candy y yo con Belén… y nos dejaron las dos… y tú rompiste todas sus cartas entre lagrimas en mi dormitorio…¡ La vida…!... como decía un libro de Martín Vigil (al cual devorábamos por aquellos años): “Primer amor, primer dolor”…
Y del amor al sexo sólo hay un paso y ese descubrimiento también lo hicimos a la par. Y con el sexo llegó la confusión, el miedo, el placer, la culpa, la ganas de volver a hacerlo, el sentirse bien y después sentirse mal… Cuantas sensaciones a cual más contradictoria que marcaron nuestra adolescencia… como lo hizo Loquillo, Los Ronaldos, Danza Invisible, las tardes de cine en la casa de Javi, las vespinos, Belda, las piscinas, Inma Bonilla, el videoclub 83, el chaplin, el de Vicente (bendito Vicente), mi casa de invierno en verano y la de verano en invierno, el APM, el Bambú, el Popeye, el Osiris y la My Lord, el palomar y las litronas, Rosalía y más amor, y Jorge Ocaña metiéndonos el veneno del teatro en el cuerpo y marcándonos para siempre, mis suspensos en BUP y COU, tus notazas en BUP Y COU, la vieja estación y la vía, tu borrachera de tequila, la fiesta de la espuma en la feria (menuda noche), las fiestas en casa del Coco, los auténticos, selectividad…
Y tú decides estudiar Derecho en Jaén y yo Imagen en Madrid… Antonio López se viene a Madrid y Javi se va a Granada… y lo mejor de todo es que no nos separamos… las llamadas a costa de tus padres a mi colegio mayor, y yo poniéndote al día de como disfrutaba la noche madrileña y me colaba en los estrenos de Almodóvar… y en una de tus visitas a la capital… la noche te confunde y el amor te deslumbra y la vida también… y decides coger la tuya por los cuernos y cuelgas las leyes y te presentas en Madrid a estudiar tu filología y a empezar ser tú e intentar ser feliz… Y empezamos a compartir la noche madrileña, los estrenos de Almodóvar, los minis de Bilbao. los sitios de ambiente… cuando chueca sólo era un barrio de yonkis…, el ambigú, el desamor, el dolor…
Y cuando decido aparcarlo todo para apostar por algo que no sabía lo que era, tú estás a mi lado y me apoyas… Y de nuevo distancia, y de nuevo llamadas ahora a costa de mis padres… y el amor aparece en mi vida y también lo compartimos, pero sin rencor, era la etapa en la que todo se compartía… Y nos da por Granada… y viajes Madrid Granada, Granada Madrid una y otra vez… Y mientras nosotros seguimos sin encontrar el rumbo de nuestras vidas… Antonio López hace la mili… y yo me siento muy perdido… y tú nunca me juzgas y siempre me apoyas…
Y me enteró que en Sevilla hay una de las mejores escuelas de teatro de España y tú me acompañas a que haga la prescripción… y desde que entramos en el CAT, ambos supimos que yo había encontrado lo que estaba buscando.
Y ahora las llamadas eran de una cabina en la plaza del pumarejo, rodeado de yonkis… donde te ponía al día y tú a mí de nuestros días: nuestros primeros trabajos, nuestros primeros éxitos, nuestras parejas, las peleas adultas con nuestras parejas, la fidelidades, las infidelidades, los móviles (y adiós a la pza del pumerejo y a los yonkis), el estreno de “Cinco” y de “Fin” en Sevilla y tú a mi lado y yo al tuyo… el premio Romero Esteo (y yo celebrándolo contigo vía móvil)… y al salir de clase y mi vuelta a Madrid…
Y alquilo, en Madrid, tu anterior piso en la calle Leganitos… y cada uno por separado pero compartiéndolo muy de cerca crecemos en el amor (con todo lo que supone de placer y dolor)…y cumplimos sin darnos cuenta los treinta y no nos da ninguna depresión… y un día, decides acompañarme en la aventura de hacer teatro… y montamos “Septiembre producciones” junto a Félix… “Krámpack”… “El día que te vi”… “El Alfil”… cenas siendo ocho cada sábado, cenas tú y yo en el vips siempre acompañados por aros de cebolla, salidas nocturnas en secreto acompañados de chivas regal, tus nervios en el estómago… viajes siendo siete a Cádiz, a Portugal…
Y dejo Madrid por amor o por lo que sea y tú me apoyas aunque sé que nunca entendiste mi decisión…
Y un 5 de enero, tras una cena en casa de Javi… el amor vuelve a tu vida… y desparecen tus dolores de barriga… y el hombre tranquilo compone una bella banda sonora para tu vida, una vida que empieza a ser compartida… y tu casa de 40 metros cuadrados se convierte en todo un palacio… y tu pequeño sofá se agranda para que puedas compartir mil una serie, mil y una cena, mil y un secreto, mil y una canción, mil y una risa, mil y un dolor (cuanto menos mejor), mil y una sorpresa, mil y un beso, mil un te quiero…
Y hoy, has decidido hacernos cómplices de esa felicidad a todos los que te queremos… y me pides que yo lo certifique… y yo me siento tan orgulloso de saberte feliz, de saberte querido… de saber que amas… que no sé que más decir… sólo: “Sed vosotros, intentad sed felices, pero sed vosotros…” felicidad y salud… y que podamos seguir compartiéndola juntos… te quiero, os quiero, amigo(os).
La memoria es incapaz de recordar el momento exacto en que nuestras vidas se cruzaron. El entorno, el pasado de nuestras familias, la amistad de nuestros antepasados, habrían labrado el tejido necesario para que nuestro encuentro fuera posible. ¿Pero cuando fue? ¿Cuándo nos miramos por primera vez y decidimos que íbamos a ser amigos? Llevo días rastreando mis neuronas y he encontrado una imagen lejana y primigenia: tú y yo de muy niños jugando en las escaleras que comunicaban el gimnasio del colegio de los curas con la parte de arriba. Creo que es la primera imagen o el primer recuerdo real que tengo de ti.
Intento componer el guión de nuestras vidas y no encuentro el detonante, ni la cuestión central… solo sucesiones de imágenes inconexas de toda nuestra infancia, una especie de videoclip, que tendría como sintonía “el don diablo” de Miguel Bosé. En él veo: tardes enteras jugando en el paseo a policías y ladrones, al esconder, a balón prisionero, (cuantas veces se embarcaba el balón en las casas y teníamos que saltar la verja… cual almonteños, y yo con lo patoso que soy, me pasó lo que me pasó, y me clave los pinchos de la verja en la palma de la mano y me caí redondo en tu casa cuando tu madre me intentó curar), a pico zorro teide (¿se escribiría así?), al fútbol (tú y yo siempre de porteros, aunque sé que tú eras mejor que yo), al pañuelo… Quedadas en casa de los Molinas para hacer los deberes, yo con Pedro y tú con Salva (¿te acuerdas de los bocadillos de nocilla de los Molinas?, José sigue siendo adicto a la Nutela); tardes de juegos en casa de Antonio García con su perra Pardy (¿se llamaba así?); o en casa de mi primo Ramón (y yo siempre peleándome con mi primo, ¿verdad?)…
Como fuimos creciendo empezaron a aparecer las pandillas de las niñas en nuestras vidas. Primero las pandillas de las mayores: Saly, Loly, mi prima Belén y tu prima María… de la que nos echaron porque éramos demasiado pequeños. Y por eso nos buscamos nuestra propia pandilla y decidimos que las elegidas eran las niñas de “La carrera”. De esa forma entraron en nuestra vida: Ely, Elena, Loly, La Toche, Carmen Raquel (asujétame la pierna), Caceja… y no sé quién más… Y fue con ellas con las que empezamos a hacer teatro para Jufra (juventudes franciscanas, al final voy a tener que darle la gracia a la iglesia por dedicarme a lo que me dedico), de la mano de tu hermana Inma y más tarde del Padre Zurera que nos ensayaban obras de teatro durante todo el verano…
¿Te acuerdas de mi equipazo de música Sony? ¿Te daba envidia, verdad? ¿Cuantas cintas pudimos grabar en él, hasta que tu padre compro el tuyo…?: Mecano, Mocedades, Jesucristo Superstar, los secretos, golpes bajos… Y al ritmo de esa música fuimos creciendo… Acompañados por Antonio y por Javi (yo creo que tú aportaste a Javi a nuestra relación, y yo a Antonio)… Y empezaron las acampadas de “montañeras de santa maría”… y esa frase que tanto nos marcó, que había en un cartel horrible de Charlot en mi habitación: “Se tú, intenta ser feliz pero ante todo, se tú”.
Y nuestros primeros amores, a la par, teníamos que ponernos con alguien, era lo que se llevaba por aquellos años de preadolescente, y supongo que ahora también se seguirá llevando, tú con Candy y yo con Belén… y nos dejaron las dos… y tú rompiste todas sus cartas entre lagrimas en mi dormitorio…¡ La vida…!... como decía un libro de Martín Vigil (al cual devorábamos por aquellos años): “Primer amor, primer dolor”…
Y del amor al sexo sólo hay un paso y ese descubrimiento también lo hicimos a la par. Y con el sexo llegó la confusión, el miedo, el placer, la culpa, la ganas de volver a hacerlo, el sentirse bien y después sentirse mal… Cuantas sensaciones a cual más contradictoria que marcaron nuestra adolescencia… como lo hizo Loquillo, Los Ronaldos, Danza Invisible, las tardes de cine en la casa de Javi, las vespinos, Belda, las piscinas, Inma Bonilla, el videoclub 83, el chaplin, el de Vicente (bendito Vicente), mi casa de invierno en verano y la de verano en invierno, el APM, el Bambú, el Popeye, el Osiris y la My Lord, el palomar y las litronas, Rosalía y más amor, y Jorge Ocaña metiéndonos el veneno del teatro en el cuerpo y marcándonos para siempre, mis suspensos en BUP y COU, tus notazas en BUP Y COU, la vieja estación y la vía, tu borrachera de tequila, la fiesta de la espuma en la feria (menuda noche), las fiestas en casa del Coco, los auténticos, selectividad…
Y tú decides estudiar Derecho en Jaén y yo Imagen en Madrid… Antonio López se viene a Madrid y Javi se va a Granada… y lo mejor de todo es que no nos separamos… las llamadas a costa de tus padres a mi colegio mayor, y yo poniéndote al día de como disfrutaba la noche madrileña y me colaba en los estrenos de Almodóvar… y en una de tus visitas a la capital… la noche te confunde y el amor te deslumbra y la vida también… y decides coger la tuya por los cuernos y cuelgas las leyes y te presentas en Madrid a estudiar tu filología y a empezar ser tú e intentar ser feliz… Y empezamos a compartir la noche madrileña, los estrenos de Almodóvar, los minis de Bilbao. los sitios de ambiente… cuando chueca sólo era un barrio de yonkis…, el ambigú, el desamor, el dolor…
Y cuando decido aparcarlo todo para apostar por algo que no sabía lo que era, tú estás a mi lado y me apoyas… Y de nuevo distancia, y de nuevo llamadas ahora a costa de mis padres… y el amor aparece en mi vida y también lo compartimos, pero sin rencor, era la etapa en la que todo se compartía… Y nos da por Granada… y viajes Madrid Granada, Granada Madrid una y otra vez… Y mientras nosotros seguimos sin encontrar el rumbo de nuestras vidas… Antonio López hace la mili… y yo me siento muy perdido… y tú nunca me juzgas y siempre me apoyas…
Y me enteró que en Sevilla hay una de las mejores escuelas de teatro de España y tú me acompañas a que haga la prescripción… y desde que entramos en el CAT, ambos supimos que yo había encontrado lo que estaba buscando.
Y ahora las llamadas eran de una cabina en la plaza del pumarejo, rodeado de yonkis… donde te ponía al día y tú a mí de nuestros días: nuestros primeros trabajos, nuestros primeros éxitos, nuestras parejas, las peleas adultas con nuestras parejas, la fidelidades, las infidelidades, los móviles (y adiós a la pza del pumerejo y a los yonkis), el estreno de “Cinco” y de “Fin” en Sevilla y tú a mi lado y yo al tuyo… el premio Romero Esteo (y yo celebrándolo contigo vía móvil)… y al salir de clase y mi vuelta a Madrid…
Y alquilo, en Madrid, tu anterior piso en la calle Leganitos… y cada uno por separado pero compartiéndolo muy de cerca crecemos en el amor (con todo lo que supone de placer y dolor)…y cumplimos sin darnos cuenta los treinta y no nos da ninguna depresión… y un día, decides acompañarme en la aventura de hacer teatro… y montamos “Septiembre producciones” junto a Félix… “Krámpack”… “El día que te vi”… “El Alfil”… cenas siendo ocho cada sábado, cenas tú y yo en el vips siempre acompañados por aros de cebolla, salidas nocturnas en secreto acompañados de chivas regal, tus nervios en el estómago… viajes siendo siete a Cádiz, a Portugal…
Y dejo Madrid por amor o por lo que sea y tú me apoyas aunque sé que nunca entendiste mi decisión…
Y un 5 de enero, tras una cena en casa de Javi… el amor vuelve a tu vida… y desparecen tus dolores de barriga… y el hombre tranquilo compone una bella banda sonora para tu vida, una vida que empieza a ser compartida… y tu casa de 40 metros cuadrados se convierte en todo un palacio… y tu pequeño sofá se agranda para que puedas compartir mil una serie, mil y una cena, mil y un secreto, mil y una canción, mil y una risa, mil y un dolor (cuanto menos mejor), mil y una sorpresa, mil y un beso, mil un te quiero…
Y hoy, has decidido hacernos cómplices de esa felicidad a todos los que te queremos… y me pides que yo lo certifique… y yo me siento tan orgulloso de saberte feliz, de saberte querido… de saber que amas… que no sé que más decir… sólo: “Sed vosotros, intentad sed felices, pero sed vosotros…” felicidad y salud… y que podamos seguir compartiéndola juntos… te quiero, os quiero, amigo(os).
domingo, 11 de noviembre de 2007
NECESIDADES
Es increible como serena y sana el mar. Como te mete dentro de ti mismo y te hace reflexionar. Y descubres que tienes muchas necesidades:
1/Necesito aprender a olvidar. La distancia y tus propios frenos te ayudan a olvidar. Pero a olvidar del todo no te enseña nadie.
2/ Necesito escribir, encerrarme en mi mismo y escribir. No ver a nadie y escuchar mis propias palabras. Necesito escribir para ser feliz. Escribir 8 horas al día.
3/ Necesito organizarme, organizar mi tiempo. ¿Cómo se hace? ¿Cómo se busca el tiempo, tiempo y más tiempo? Muchas veces el tiempo se marcha y yo lo dejo que se marche, por pereza, por que estoy cargado de cosas que hacer... el tiempo se va.
4/ Necesito tener más fuerza de voluntad para ser capaz de controlar mis excesos, mis adicciones.
5/ Necesito enamorarme, sin prisa, ser capaz de volver a amar y que me amen pero sin tensión, sin miedo.
6/ Necesito apostar de una vez por aquello en lo que creo y quiero.
7/ Necesito creer más en mi mismo, en lo que hago, sin miedo, sin que me importen los juicios de los demás. Apostar por mí. Confiar en lo que hago: una idea, una obra de teatro... confiar en ello y defenderlo hasta el final.
8/ Necesito no volver a engordar. Controlar mis hambres y no tener miedo a comer.
9/ Necesito confiar en los que están a mi lado.
10/ Necesito leer.
¿Y tú que necesitas?
1/Necesito aprender a olvidar. La distancia y tus propios frenos te ayudan a olvidar. Pero a olvidar del todo no te enseña nadie.
2/ Necesito escribir, encerrarme en mi mismo y escribir. No ver a nadie y escuchar mis propias palabras. Necesito escribir para ser feliz. Escribir 8 horas al día.
3/ Necesito organizarme, organizar mi tiempo. ¿Cómo se hace? ¿Cómo se busca el tiempo, tiempo y más tiempo? Muchas veces el tiempo se marcha y yo lo dejo que se marche, por pereza, por que estoy cargado de cosas que hacer... el tiempo se va.
4/ Necesito tener más fuerza de voluntad para ser capaz de controlar mis excesos, mis adicciones.
5/ Necesito enamorarme, sin prisa, ser capaz de volver a amar y que me amen pero sin tensión, sin miedo.
6/ Necesito apostar de una vez por aquello en lo que creo y quiero.
7/ Necesito creer más en mi mismo, en lo que hago, sin miedo, sin que me importen los juicios de los demás. Apostar por mí. Confiar en lo que hago: una idea, una obra de teatro... confiar en ello y defenderlo hasta el final.
8/ Necesito no volver a engordar. Controlar mis hambres y no tener miedo a comer.
9/ Necesito confiar en los que están a mi lado.
10/ Necesito leer.
¿Y tú que necesitas?
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